WASHINGTON, DC.- El Sistema de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, es sin duda la institución legal con mayor poder económico en el mundo.
Creada en 1913, la Fed –como la conocen mejor los estadunidenses– tiene entre sus responsabilidades conducir la política monetaria del país, tanto interna como externa; fijar el monto de dinero en circulación; supervisar la impresión del papel moneda; regular y supervisar las actividades de cerca de medio millar de bancos privados, agrupados en el Sistema, y manejar depósitos y emisiones de deuda. También se encarga de establecer distintas tasas de interés, mediante operaciones monetarias, con lo que puede decidir sobre el destino de individuos y economías enteras en todo el planeta.
El Sistema está compuesto por 12 bancos regionales de la Reserva Federal, que tienen sus sedes en Boston, Filadelfia, Cleveland, Richmond, Atlanta, Chicago, San Luis, Minneapolis, Kansas City, Dallas, San Francisco y Nueva York. De todos, este último es el más importante, pues actúa como agente de toda la Fed en la compra y venta de bonos gubernamentales y moneda extranjera; también guarda depósitos de gobiernos extranjeros y bancos centrales.
La Fed es una entidad pública, pero goza de autonomía respecto de los poderes Ejecutivo y Legislativo. En los hechos es un cuarto Poder. Tiene una Junta de Gobernadores compuesta de siete integrantes, que son propuestos por el presidente de Estados Unidos y ratificados por el Senado. Los gobernadores duran 14 años en sus cargos y sus respectivos períodos vencen de uno en uno, cada dos años. El presidente y vicepresidente son designados por el presidente de Estados Unidos y, desde 1977, confirmados por el Senado. Sus períodos son de cuatro años, aunque está permitido que repitan en los cargos, siguiendo el mismo procedimiento.
El Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC) es la máxima instancia operativa de la Fed. Está compuesto por los siete gobernadores y cinco representantes de los bancos de la Reserva Federal. Se reúne generalmente una vez al mes para discutir condiciones económicas en curso y temas monetarios, así como para dirigir operaciones de mercado abierto. Una de las decisiones más frecuentes que toma es aflojar o apretar la circulación de dinero mediante la venta de bonos gubernamentales. Las reuniones del Comité, que son secretas, generan muchas especulaciones en Wall Street, cuyos analistas intentan adivinar si el FOMC apretará o aflojará la circulación, causando con ello que las tasas de interés suban o bajen.
La autonomía de la Fed deriva en buena medida de su independencia presupuestal. Es la única dependencia del gobierno que no tiene una partida designada. La Fed paga sus gastos mediante ganancias que obtiene en operaciones bancarias y en el mercado de valores. Cada año, la Reserva Federal paga miles de millones de dólares al Departamento del Tesoro por concepto de ganancias excesivas.
La Fed también goza de una amplia autonomía política. Pese a que sus directivos son designados por los poderes Ejecutivo y Legislativo, la Reserva Federal no está sujeta a instrucciones de la Casa Blanca o del Capitolio. Hasta hace tres décadas, sus deliberaciones estaban totalmente vedadas al público, por considerarse de seguridad nacional. Hoy todavía es muy difícil para el ciudadano común conocer a fondo su organización y procedimientos. Por ello, hay especialistas que se refieren a la Fed como un estado dentro del Estado y comparan sus actividades con las de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA.
En los últimos años, los presidentes de la Fed han tenido mejores relaciones con presidentes de Estados Unidos republicanos que con demócratas. En 1978, el presidente Jimmy Carter, demócrata, se negó a proponer al poderoso presidente de la Fed, Arthur F. Burns, para un tercer período al frente del banco central, al contrario de lo que muchos esperaban que hiciera. Sobre el actual presidente de la Fed, Alan Greenspan, se ha llegado a decir que “masajeó” la economía en 1992, supuestamente para ayudar al republicano George Bush, quien buscaba reelegirse.








