“El presidente William Clinton y el Congreso estadunidense intentaron jugar con nosotros para abrirnos la línea de crédito. Querían que aceptáramos sus condiciones en materia de migración y narcotráfico. Pero dieron marcha atrás al ver que empezamos a hablar de moratoria. Finalmente no caímos en su juego”, afirma el politólogo Arnaldo Córdova.
Y agrega:
“Me sorprendió la manera como se trató el problema en el Congreso de Estados Unidos, donde se creó una legislación especial para México. No había necesidad de eso. Finalmente, para otorgarnos el préstamo, Clinton recurrió al Fondo de Estabilización Cambiaria de su país. De no haber sido así, nosotros íbamos directo a la moratoria, ya que nuestro Congreso no hubiera aprobado las condicionantes políticas de los congresistas estadunidenses.”
Para Arnaldo Córdova, la línea de crédito por 51,000 millones de dólares no pone en riesgo la soberanía de nuestro país:
“Las instituciones que nos prestaron impondrán sólo condicionantes de garantía, no de tipo político. La misma Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional, firmada en tiempos de José López Portillo, no plasma condiciones que atenten contra nuestra soberanía.”
El también militante del Partido de la Revolución Democrática está de acuerdo en que, para avalar el préstamo, la Reserva Federal estadunidense pueda intervenir los ingresos producidos por el petróleo mexicano:
“Esto no me parece grave, porque es un fondo que finalmente pertenecerá a México. Quedará ahí como propiedad exclusiva del gobierno mexicano para respaldar cualquier contingencia de incumplimiento.”
Arnaldo Córdova es autor de La ideología de la Revolución Mexicana, La política de masas del cardenismo y La formación del poder político en México, entre otros libros. Fue integrante de la Juventud Comunista, cofundador del Movimiento de Acción Popular y diputado del Partido Socialista Unificado de México durante la LII Legislatura. Añade:
“No creo que desemboquemos en la moratoria. Los 51,000 millones que nos prestaron van a tener controles. Seguramente, una de las primeras condiciones de quienes nos otorgan los créditos será pedirnos un control muy estrecho de cómo vamos a gastar el dinero. Es un crédito atado. Cada centavo tiene que ser supervisado.
“Por otro lado, se nos olvida que no nada más tenemos lo que nos prestaron. El país sigue produciendo, exportando, obteniendo divisas fuertes. De modo que no hay razón para tanto pesimismo.”
Córdova señala, además, que declarar la moratoria representaría un “alto costo” para el país, ya que provocaría una inflación que puede dispararse hasta cifras de tres dígitos:
“México no es un país pequeño como Perú para declararse en moratoria. Estoy en desacuerdo con quienes se dicen a favor de ella, ya que conlleva un aislamiento difícil de superar. Con la moratoria, cómo conseguiríamos los insumos de procedencia extranjera que necesitamos para nuestras actividades. ¡Ni pensarlo! China se encerró en sí misma y pagó la medida con un atraso de 40 años.”
Resume el historiador:
“Para mí, resultó muy positivo el hecho de que Clinton nos haya abierto la línea de crédito. En 1982, Estados Unidos no nos dio ni un centavo. Todo lo conseguimos directamente con los bancos. Hoy es diferente.”
Entrevistado telefónicamente, Arnaldo Córdova asegura:
“No puede decirse que este préstamo nos traerá dependencia, más bien, diría yo, refleja interdependencia. Nuestras relaciones con Estados Unidos se van a desarrollar. Ya estamos viviendo esa historia.”
Por último, señala que el gobierno mexicano debe informar sobre las condiciones en que se otorgaron los créditos:
“Todo ya fue negociado. El problema es que nuestro gobierno no nos ha dado información. Ignoramos en qué condiciones se negoció, a qué tasas de interés. Todo eso no queda claro aún. Por otro lado, hace falta fincar responsabilidades a quienes provocaron esta crisis.”








