El grito de independencia del Congreso, efímero

En su primera prueba, el rescate de facultades soberanas del Congreso de la Unión quedó en letra muerta. La fracción del Revolucionario Institucional en la Comisión Permanente se negó a convocar a un período extraordinario de sesiones demandado por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), Acción Nacional (PAN) y del Trabajo (PT) para aprobar las condiciones y garantías que implicarán las líneas de crédito otorgadas a México por el gobierno de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional, de los cuales los priístas mismos reconocieron ignorar todo.
Atrás quedó el “paso histórico” de la Cámara de Diputados, dado el jueves 26 de enero (Proceso 952), cuando aplicó un “candado” a la aprobación de la reforma a la Ley de Ingresos para el Ejercicio Fiscal de 1995, con el cual reclamó someter a su aprobación cualquier tipo de condicionamientos que se pretenda imponer al país por un gobierno extranjero que sirva de aval en la contratación de deuda externa mexicana.
En la sesión de la Comisión Permanente del miércoles 1, el PRI se mordió la cola: primero, coqueteó con la posibilidad de convocar a un nuevo período extraordinario de sesiones en las cámaras de Diputados y Senadores, y, luego, aplicó la “aplanadora” para rechazar las propuestas de la oposición en el mismo sentido.
De nada sirvió el intento de “madruguete” priísta, que jugó con la posibilidad de un período extraordinario, al alegar la necesidad de contar con información oficial sobre la existencia o inexistencia de garantías solicitadas a México en el nuevo plan de rescate financiero, después de que el presidente de Estados Unidos, William Clinton, sin la aprobación de su Congreso, autorizó una línea de crédito a México hasta por 20,000 millones de dólares, con lo cual toda la discusión legislativa en México cambió.
“A efecto de que la Comisión Permanente pueda obtener información para fundamentar y dictaminar un posible período extraordinario de sesiones y poder precisar su agenda, es necesario que las comisiones de Hacienda de las cámaras de Diputados y de Senadores se alleguen a la brevedad posible dicha información”, había sostenido en la tribuna la diputada priísta Rosario Guerra.
Pero cuando la oposición le tomó la palabra y propuso convocar de inmediato a ese período extraordinario de sesiones (el segundo, en este primer receso de la LVI Legislatura), el PRI se negó.
Legisladores del PRD y del PT argumentaron la necesidad de conocer “los condicionamientos y (las) garantías que implicarán las líneas de crédito anunciadas ayer por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, y de “examinar la última Carta de Intención del Fondo Monetario Internacional y el Memorándum Técnico de Políticas Económicas a que se comprometería cumplir México durante el año en curso”.
El PAN, a su vez, reclamó la “necesidad” de analizar “la situación económica del país, así como las prospectivas de la misma en el mediano y largo plazos”. De paso, pidió la comparecencia del secretario de Hacienda y Crédito Público, Guillermo Ortiz Martínez, ante la Comisión Permanente.
Y, cuando nadie lo esperaba, el PAN pidió que su solicitud de período extraordinario de sesiones tuviera un tratamiento “de urgente y obvia resolución”.
Y el PRI se hizo bolas.
Largo debate propició esto entre los senadores José Trinidad Lanz Cárdenas (PRI) y Juan de Dios Castro Lozano (PAN), quienes discutieron sobre reglamentos, mecanismos, procedimientos, interpretaciones, historia legislativa, posturas académicas, precedentes… Los priístas exhibieron sus reticencias cuando, perdido el debate, sólo pudieron alegar que el asunto “no es urgente” ni, mucho menos, “de obvia resolución”.
Arrinconada, la priísta Rosario Guerra aceptó todo: la necesidad de que se informe al Congreso, de hacer comparecer a las autoridades financieras y hasta de llegar a un período extraordinario, pero dijo no entender “por qué es tan grande” la prisa.
“Es que el pueblo de México quiere saber cómo sus representantes en el Congreso asumen la responsabilidad en esas materias”, le replicó el senador panista Luis Felipe Bravo Mena.
La contradicción priísta llegó al extremo de que el senador Lanz Cárdenas alegó que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión “no es una tribuna legislativa” sino un mero “órgano administrativo” que “se ha excedido en todo su orden de intervenciones”. Para acabar pronto, el senador del PRI se pronunció por que “habría que desaparecerla”.
Cansado de alegatos, el diputado perredista Raúl Livas cuestionó: “vamos a llamar a un período extraordinario, ¿sí o no? (…) ¿Lo hacemos ahora o lo hacemos cuando les dé línea el señor presidente a los compañeros legisladores del PRI?”.
Después de un total de 18 oradores, el diputado Humberto Roque Villanueva (PRI), presidente de la Comisión Permanente, pidió a la secretaria consultar “si la propuesta se considera de urgente resolución”.
La senadora María Elena Chapa Hernández (PRI) no ocultó su alivio cuando le contestó: “con mucho gusto, señor presidente”, y llamó a votación. Todos los diputados priístas sufragaron en contra.