“Primero se dijo que el PAN ya tenía perdido Jalisco porque nos habían dado la presidencia municipal de Monterrey; luego que no, que fue por la Procuraduría General de la República, y últimamente se viene diciendo que nos soltarán Guadalajara y Tlaquepaque o el Congreso estatal.”
Con el fantasma de la concertacesión detrás, el candidato del PAN a la gubernatura de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez, hace a un lado las especulaciones que él mismo cuenta y, al referirse a “la guerra sucia”, la aparición de “mapaches y anónimos” y la “iniquidad” en recursos empleados en la campaña por el PRI y su candidato, Eugenio Ruiz Orozco proporciona datos y tendencias.
“De 1988 a la última elección estatal, el PAN pasó de 200,000 votos a un millón. Ha incrementado su votación de unos comicios a otros. No se trata de un surgimiento espontáneo del partido, llevamos siete años con este ritmo.”
Y para amarrar su expresión de que “vamos a conseguir que el estado deje de ser el gallinero del país”, muestra los resultados de encuestas realizadas por el Centro de Estudios de Opinión de la Universidad de Guadalajara, que, primero, en sondeo realizado del 4 al 7 de enero, le da 50% de los sufragios contra 34.5% de su contrincante priísta, aunque una posterior, realizada entre el 17 y 20 de enero, le da 45.3% contra 33.9%
“Los votos que hemos perdido en las encuestas, pero que no ponen en riesgo el triunfo, se han ido al renglón de indecisos, no se han trasladado al PRI”, sostiene.
Entrevistado en la sede nacional de su partido, a menos de tres semanas de los comicios, Cárdenas Jiménez impugna el padrón, pero dice: “Todavía lo podemos corregir”.
Acepta estar preocupado porque el PRI no ha dejado sus campañas “de inducir el miedo” en los electores y las amenazas, sobre todo en las zonas rurales, de quitar la leche, la tortilla, el Procampo, las becas, si no se vota por el PRI. Denuncia también que se está haciendo trabajo casa por casa, consistente en recoger credenciales de elector.
Sin embargo, reconoce en favor de una elección transparente el papel jugado hasta ahora por las autoridades electorales, encabezadas por Felipe Preciado. “Se trata de gente imparcial y de aspiraciones democráticas y de lo mejor que se puede tener en el estado”.
Alcalde de Ciudad Guzmán por 30 meses, presume haber abatido la “deuda heredada por las tres últimas administraciones” en ese municipio y, “sobre todo, nadie me puede acusar de corrupción”.
De currículum político modesto, aun dentro del PAN, –secretario de estudios del comité directivo en Ciudad Guzmán, miembro del comité estatal panista, precandidato a senador suplente–, Cárdenas Jiménez ataca las impugnaciones lanzadas por su contrincante de que no tiene experiencia en tareas de gobierno, con su maestría y estudios de doctorado en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid.
Y entrón, cuestiona a Ruiz Orozco: “A pesar de llevar 30 años rebotando de puesto en puesto, nunca se ha sabido que haya transformado nada. Su única experiencia radica en haber flotado todo el tiempo y haberse conseguido un buen padrino, el actual gobernador Carlos Rivera Aceves”.
Alerta: “Ese padrinazgo es realmente lo que preocupa a la sociedad jalisciense, ya que en el gobierno actual se expandieron el narcotráfico y la violencia en la entidad”.
Desmiente también a quienes lo señalan como miembro del ala conservadora del PAN, o candidato respaldado por Desarrollo Humano Integral Asociación Civil (DHIAC), organización considerada como ultraderechista:
“No sé cuándo nacieron, dónde están ni quiénes son ni mucho menos. Yo me identificó como un panista que comulga con los principios y doctrina de Acción Nacional. Fue lo que puse en práctica en el municipio y me dio magníficos resultados.”
La mención de estar relacionado con esa organización, de “los riesgos” que significaría para el statu quo la existencia en Jalisco de un gobierno panista “como ha ocurrido en Baja California, Chihuahua y Guanajuato”, han sido difundidas a planas enteras en los diarios jaliscienses.
Ante ello, el presidente nacional del PAN, Carlos Castillo Peraza, denunció “la guerra sucia”, e informó de la llegada de “mapaches”, cercanos al exfuncionario César Augusto Santiago, a Jalisco, y entre ellos mencionó a Enrique Ibarra y Héctor Rovelo.
Mientras, Alberto Cárdenas hace cuentas y calcula que Acción Nacional gastará en sus 142 campañas locales alrededor de 3.5 millones de nuevos pesos, y asegura que la proporción con el PRI en ese renglón es de 30 a 1.
“Nosotros traemos un camión y dos vehículos más; ellos traen cinco camiones, diez suburban, helicópteros, y una avanzada terrible que incluye un cuerpo de seguridad exagerado, que abarca incluso a sus hijos. Además, y no es exageración, han transmitido alrededor de 10,000 spots por la radio.”
–¿Han presentado alguna observación o queja ante la instancia electoral correspondiente?
–No hay en Jalisco delitos electorales que perseguir. Nos acaban de nombrar a un fiscal electoral, pero no se han realizado las reformas que pudieran tipificar los delitos.
Resume los problemas de la entidad en dos: hay 360,000 desempleados y 60,000 nuevos cada año, y la inseguridad pública que es –afirma– mayor incluso que la de ciudades como Nueva York.
Cárdenas Jiménez, quien ante la sorpresa general venció en la elección interna panista al senador Gabriel Jiménez Remus, se ve sentado en palacio de gobierno:
“A pesar de no ser una contienda muy distinta a las que se tienen en todo el país, plagada de irregularidades e iniquidad, la gente a base de golpes está aprendiendo que no va a ser posible que se salga adelante con el PRI en el gobierno.
“Tenemos fe y esperanza de que la población está perdiendo el miedo al cambio. Eso hemos sentido en la campaña. Incluso, creo que en Jalisco vamos a romper la tendencia al abstencionismo que se ha presentado en los últimos comicios. Nos vamos a quitar al PRI de encima, vamos a dejar de ser el gallinero del país, vamos a dejar de ser el estado al que se le impone todo.”
Originario del municipio de Zapotlán, Alberto Cárdenas concluye: “Hemos ido palpando en kilómetros y kilómetros de campaña la simpatía de la gente por nuestra propuesta. No la vamos a defraudar”.








