GUADALAJARA, JAL.- Con una guerra sucia de difamación y una campaña electoral avasalladora y dispendiosa, según ha denunciado el PAN, Eugenio Ruiz Orozco pretende ganar en las elecciones del próximo domingo 12 de febrero, y convertirse en gobernador de Jalisco, estado en el que el PRI poco a poco ha ido perdiendo posiciones.
Después de un gobierno acusado de nepotismo, prepotencia y corruptelas, encabezado por Guillermo Cosío Vidaurri y encubierto luego por el actual gobernador Carlos Rivera Aceves; las explosiones del 22 de abril de 1992; la inseguridad y el narcotráfico; el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, y la reciente devaluación, las condiciones están dadas para que Acción Nacional gane la gubernatura.
De acuerdo con una encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Universidad de Guadalajara, el PAN encabeza las preferencias electorales con 45.3%, en tanto que el PRI recibe el 33.9%. Una encuesta más reciente, elaborada por la empresa VRYASA a petición del diario El Occidental, publicada el viernes 27 de enero, señala que la votación por el candidato del PAN, Alberto Cárdenas Jiménez, sería del 61%, y sólo 34% para el aspirante priísta.
El matutino Siglo 21 desde hace dos semanas puso en operación, como ya lo hizo antes de las elecciones de agosto pasado, una “urna volante”, en la que los ciudadanos depositan sus votos. Cada día se coloca en un lugar distinto, donde se hace el cómputo y al día siguiente se publican los resultados, según los cuales el PAN lleva la ventaja de dos a uno sobre el PRI.
Sin embargo, otras encuestas dan una holgada ventaja al PRI sobre el PAN: 46% contra 34.5%.
Aparte de los resultados de las encuestas, el PRI, en un documento interno, reconoce lo poco que han logrado en las campañas los candidatos, por lo cual se recomiendan las siguientes estrategias: poner en duda o descalificar las encuestas realizadas por el CEO; hacer una intensa campaña de cabildeo con periodistas, particularmente columnistas de la Ciudad de México y locales, para dar a conocer quiénes son sus candidatos y compararlos con los de la oposición.
Una investigación del Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara, realizado entre septiembre y noviembre de 1994, reveló que los diarios tapatíos cubrieron primordialmente –56.24%– la información priísta; 21.3% la del PAN, y sólo 3.39% la del PRD. Mientras tanto, en la radio y la televisión, la proporción fue de 58.15% para el PRI; 21.91% para el PAN y 5.98% para el PRD.
En el documento interno también se recomienda que los candidatos priístas, en particular Ruiz Orozco, pronuncien discursos más agresivos y subrayen los errores cometidos por los gobiernos panistas en Baja California, Chihuahua y Guanajuato.
CAMPAÑA SUCIA
Siguiendo quizá esas recomendaciones, Ruiz Orozco inició lo que el PAN considera la “guerra sucia”. Dijo el jueves 19 de enero:
“Hay quienes piensan que el fin justifica los medios; lo vemos en sus métodos de propaganda. Están usando los asesinatos de Colosio y del cardenal para ganar votos. ¿Por qué no dicen también en sus comerciales dónde mataron a Colosio, de dónde vinieron y a dónde huyeron los asesinos de Posadas? De Baja California señores, un estado gobernado por un panista que también creyó que ser el presidente municipal de su pueblo era lo mismo que gobernar su estado y vean el resultado.”
El PAN, en sus anuncios por radio, resalta la necesidad de votar contra la mentira, la inseguridad, la violencia “que nos impiden vivir en paz… En el momento de votar, recuerda la reciente historia de sangre y mentiras. Un nuevo Jalisco nacerá con tu voto por el PAN. Partido Acción Nacional, honestidad en acción”.
Ruiz Orozco, dijo ante la plana mayor de su partido en Jalisco: “No entreguemos el futuro de nuestros hijos y de Jalisco a la soberbia de los ignorantes, ni a la inexperiencia de los oportunistas”.
Desde entonces, en la prensa local se han publicado desplegados en los que se pone en duda la capacidad de los panistas para gobernar; después, comenzaron a repartirse volantes, anónimos unos y otros firmados por asociaciones o comisiones desconocidas. Uno dice: “Ciudadano: En Baja California, Chihuahua y Guanajuato gobierna el PAN y el pueblo se muere de hambre y frío. ¿Quieres lo mismo para Jalisco?”.
Otro, firmado por una “Comisión de Ciudadanos de (sic) Bajacalifornianos, A.C.”, señala: “Los ciudadanos bajacalifornianos votamos por el PAN, lo hicimos creyendo en que mejoraríamos, en que las cosas cambiarían. Ernesto Rufo Appel (sic) había sido un buen presidente municipal y pensamos que sería un buen gobernador. Falta de experiencia, gobernar con los amigos, no escuchar al pueblo, alta criminalidad, gran pobreza, falta de trabajo. Son sólo algunos de los sufrimientos que tenemos a diario, con el gobierno panista. Sabemos que tú elegirás (sic) el 12 de febrero a tus gobernantes, nosotros nos equivocamos, si la experiencia te sirve tómala, no votes por el PAN”.
Asimismo, aparecieron hojas a dos tintas, con fotografías de una mujer hablando por teléfono celular, que son colocadas en los parabrisas de los coches de las colonias residenciales. Con el encabezado “Statu Quo”, el texto dice: “Statu Quo: Estado de cosas que se mantiene sin cambio en el momento de que se trata. Diccionario de la Real Academia Española. Usted sabe muy bien lo que es el statu quo… Su Grand Marquis… su teléfono celular, sus compras en Wall Mart, sus hijos en el karate, su casa en Colinas de San Javier, las clases de tenis, sus pequeños lujos, sus reuniones con amigas. En fin… Statu Quo es todo aquello que es suyo. ¿Estaría dispuesta a perderlo todo por un cambio político que nada le garantiza? Porque todo lo que tiene, lo que tanto trabajo le ha costado a usted y a su marido, ha sido posible en nuestro sistema. Cambiarlo así, de pronto, podría resultar muy peligroso. Es mejor que lo piense”.
Con el mismo encabezado, otro texto:
“Tú sabes muy bien lo que es statu quo… tu Ram Charger, tus desayunos en Quinta Real, tu gimnasio… la felicidad de tus hijos, la empresa de tu marido, tu tarjeta American Express. ¿Estarías dispuesta a perderlo todo en aras de un cambio político que nada te garantiza? Piénsalo. Todo lo que tienes hasta el momento es gracias al sistema. Simplemente… un cambio podría ser muy riesgoso. Es mejor que lo pienses dos veces a que no vuelvas a tener la oportunidad de pensarlo nunca. Atentamente, Mujeres por la Estabilidad, A.C.”
El presidente estatal del PAN, José Guadalupe Tarcisio Rodríguez, dice que “la guerra sucia va desde los calificativos de sarnosos fascistas hasta la difusión de anónimos de toda índole descalificando a nuestro partido y a sus candidatos con todo tipo de calificativos, cayendo en la calumnia y la difamación.
“Los priístas se sienten derrotados desde ahora y por eso recurren a todo tipo de argucias y ellos mismos han difundido la versión incluso de que ya negociamos, todo para que la gente no acuda a votar, porque ellos le están apostando al abstencionismo.”
“EQUIPO CHIHUAHUA” AL RESCATE
Para evitar la derrota del PRI, llegó a Guadalajara el llamado “Equipo Chihuahua”, que funcionó en aquel estado en las últimas elecciones de gobernador. El grupo esta integrado por unos 20 hombres, que se hospedan en la Torre II del hotel Aranzazú, en el centro de la ciudad. Están bajo el mando del secretario general del comité directivo estatal del PRI, Enrique Ibarra Pedroza, alumno muy aplicado de César Augusto Santiago.
Auxilian muy de cerca a Ibarra Pedroza, expertos en cuestiones electorales como Lorenzo Quiñones Ruiz, Eduardo Rodríguez y Jesús Lomelí, según informó el disidente priísta Fernando Espinosa de los Monteros.
Son ellos los que manejan a cerca de 12,000 personas, o sea, uno por cada sección electoral que tiene el área metropolitana de Guadalajara, más varias decenas más que operan en el interior del estado y tienen bajo su responsabilidad el “Programa de Identificación de Simpatizantes”.
Este programa se basa en dos actividades principales: una encuesta sobre las “preferencias electorales” –casa por casa– y un seguimiento, distrito por distrito, sección por sección y casa por casa, de los electores. La encuesta incluye cinco preguntas: si el entrevistado piensa votar o no, por qué partido y por qué candidato en particular votaría, para gobernador y para presidente municipal y si cree que la Iglesia debe participar o no en política.
Así se identifica a quienes están con el PRI y, en su caso, recoger su credencial de elector o, al menos, fotocopiarla o anotar el número. Si resultan no ser favorables al partido oficial, pueden ser eliminados de las listas nominales del padrón electoral.
El seguimiento o identificación de simpatizantes, se hace en dos cuestionarios o formas distintas, la “RCP-01” y “RCP-02”, en los que se anotan municipio, distrito, zona, área, sección, barrio, nombre del responsable o identificador, domicilio y teléfono, fecha, meta y avance. Manzana, nombre del ciudadano, domicilio, teléfono, su situación y observaciones.
En cuanto a los datos del ciudadano, se anota la calle, número exterior e interior, si lo tiene, colonia o sector y, sobre todo, deberá saberse: “Situación A: 1- Si simpatiza con el partido; 2-Manifiesta interés por participar; 3- Le es indiferente; 4- No proporcionó datos; 5- Es de oposición”.
El PRI también recurre a las “pirámides de electores”: cada policía, cada empleado del Seguro Social, de Salud, del DIF, de los distintos sindicatos, incluido en algunos casos el SNTE en sus dos secciones, la 16 y la 47, tiene que comprometer el voto de otras cinco personas y llevar sus credenciales, para que a su vez, cada uno de los identificados como “simpatizantes” del PRI, hagan otro tanto y así hasta el infinito.
En el instructivo “Pirámide de identificación de simpatizantes”, se precisa que el responsable tiene bajo su mando cinco personas y cada una de ellas, a su vez, “invita a otros cinco, lo que suma 25; éstos a otros cinco cada uno, que sumarán 125, quienes hacen lo mismo con otros cinco, para obtener 625. Igualmente invitan a otros cinco cada uno para obtener 3,125 simpatizantes, que a su vez al invitar a otros cinco cada uno se llega a 15,625 simpatizantes”.
De un listado nominal de 956,740 ciudadanos en Guadalajara, el PRI se fijó la meta de incrementar sus votos de 311,840 a 414,195, para superar al PAN, que en las elecciones de agosto último recibió 373,840; en Zapopan, de 405,488 empadronados, esperan 175,493 votos en lugar de los 132,269 que recibieron en la última elección federal, frente a los 163,507 que obtuvieron los panistas; en Tlaquepaque, esperan pasar de 63,688 a 84,378. Saltos similares se buscan particularmente en zonas de más alto riesgo, que son las 28 ciudades medias que incluyen, entre otras, a Puerto Vallarta, Tonalá, Lagos de Moreno, Tepatitlán, Ciudad Guzmán, Arandas y Autlán, donde los priístas han salido más aporreados.
Además de lo anterior, Ruiz Orozco ha realizado una intensa y costosa campaña, que realiza a través de todos los medios de comunicación en forma constante. El costo total, estiman los mismos priístas, será de entre 30 y 40 millones de nuevos pesos; en agosto, cuando fue candidato a senador, gasto poco más de 10 millones de nuevos pesos, superando a todos los demás candidatos en el país.
Y es que el riesgo de que el PRI pierda la gubernatura de Jalisco, es real. Hay antecedentes serios: en los comicios de 1988, el PAN ganó nueve de las 20 diputaciones federales, y el 21 de agosto el PRI perdió la mitad de los distritos frente a un crecido panismo, que obtuvo nueve en la zona metropolitana, donde se concentra entre el 53 y el 55% de los más de tres millones de electores y uno en el área rural.
Jesús González Gortázar, contrincante de Ruiz Orozco en la contienda interna priísta para designar candidato y que luego descalificó aquel por estar ya todo arreglado desde antes, aseguró que el abanderado de su partido perderá la elección por la división interna y los vicios que arrastra.
SITUACION MUY DIFICIL
Ante la inminencia de unas elecciones que serán muy disputadas y difíciles, el grupo de empresarios más grandes de Guadalajara y los presidentes del Centro Empresarial de Jalisco, Jorge Corvera, y del Consejo de Cámaras Industriales, Leopoldo Montelongo, visitaron al presidente Ernesto Zedillo y le solicitaron elecciones limpias.
El mandatario les respondió que se respetará a quien resulte triunfador. “Y es que sabemos que la situación será muy difícil, las elecciones será muy discutidas y no queremos una situación poselectoral similares a las de Michoacán, Tabasco y menos parecida a la de Chiapas”, dijo Montelongo que le expusieron a Zedillo por boca de Corvera.
Por su parte, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, que ha platicado ya con los tres principales candidatos –Ruiz Orozco, Alberto Cárdenas, del PAN, y Mario Saucedo, del PRD–, previene a los electores a no dejarse llevar por las promesas gubernamentales, porque una cosa son ahora, en campaña, y otra cuando tienen el poder. De paso había recomendado públicamente semanas atrás al priísta que hiciera sus promesas delante de un notario público, por aquello de que no se le olviden.
También recomendó que haya debate público para conocer a los contendientes más allá de sus fotografías.
El candidato panista propuso, a principios de diciembre pasado, un debate al priísta, pero éste se rehusó. Hace 15 días aceptó. No obstante, la dirigencia de Acción Nacional respondió que esperaron alrededor de 60 días y que ahora que las encuestas no le favorecen, es cuando Ruiz Orozco quiere debatir.








