Vaticinio aquí y allá: desastre financiero si no se aprueba la garantía crediticia

Analistas, iniciativa privada y hasta el gobierno de Estados Unidos consideran que si el Congreso norteamericano no aprueba el paquete de garantía crediticia, las consecuencias para México serían desastrosas.
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) aseguró que si el paquete es rechazado, no se podrá estabilizar el tipo de cambio ni bajar las tasas de interés con rapidez. Tendría que ponerse en marcha un plan alternativo de financiamiento, y los objetivos de política económica se postergarían. No habría una pronta reactivación económica. El gobierno tendría que hacer más ajustes a su gasto y restringir aún más el crédito.
El secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, al solicitar apoyo financiero al FMI, dijo que el crédito se restringirá y que los salarios se limitarán. “Se espera que la contracción de la demanda interna resulte en una caída de la actividad económica en la primera mitad del año…”, expuso, y estimó una inflación de entre 7 y 8% para el primer trimestre de 1995. Vaticinó mejores resultados para el segundo semestre del año, pero también advirtió que si no se logra la estabilización económica en ese tiempo, se reducirán más el gasto público y el crédito bancario. “El gobierno federal está comprometido firmemente con la estabilización… y es algo a lo que tenemos que responder con las medidas que sean necesarias”.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) consideró que no se alcanzará el crecimiento de 1.5% en 1995, sino que será de cero e, incluso, con tasa negativa, “en función de la duración de la incertidumbre y de la efectividad en la implantación del programa de ajuste”.
En su estudio Punto de vista sobre el nuevo programa económico 1995, explica que el objetivo de tener una inflación de 19% sólo será posible si la restricción crediticia se mantiene y la actividad económica continúa deprimida hasta finales de año.
“En el corto plazo, uno de los problemas que debe resolverse es el de los tesobonos, instrumentos que vencerán en los próximos siete meses y que tienen un valor de 17,200 millones de dólares, de los cuales casi 66% se encuentra en poder de inversionistas extranjeros. Ello significa un riesgo potencial para la disponibilidad de divisas del país en caso de que no sean renovados y/o negociados.”
El CEESP estima que la inversión privada difícilmente crecerá en un entorno de incertidumbre cambiaria y financiera (primer trimestre), elevadas tasas reales de interés (todo el año), un mercado contraído (todo el año) y el impacto financiero que ya han tenido las empresas por la inesperada devaluación y la elevación de las tasas de interés.
Ante la incertidumbre que prevalece en el país, agrega, las elevadas tasas de interés y la contracción de la liquidez son necesarias por dos razones: una, para retener el ahorro y evitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio; y dos, para restringir la demanda agregada (consumo) y atenuar las presiones inflacionarias.

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En Estados Unidos también existe preocupación. Para el secretario del Tesoro, Robert Rubin, serían “terribles” las consecuencias de que el paquete no se aprobara. Y en la Ley de Estabilización Económica de México, que se discute en el Congreso norteamericano, se detallan algunas de esas posibles consecuencias, según la versión que circulaba en Washington el martes 24, obtenida por el corresponsal Pascal Beltrán del Río:
De no enfrentar la crisis financiera mexicana:
–Tiene el potencial de crear presión hacia abajo en los salarios y en la creación de trabajos en Estados Unidos.
–Puede disminuir seriamente la capacidad de México para participar como un socio comercial pleno de los Estados Unidos reduciendo los salarios reales y los niveles de vida del pueblo mexicano.
–Los países que son capaces de mantener una economía estable y una moneda fuerte pueden de mejor manera mantener la inversión en el país y desalentar la fuga de capitales por parte de nacionales.
–La potencial crisis financiera en México presenta riesgos únicos y excepcionales para la seguridad nacional y los intereses económicos de Estados Unidos.
Si Estados Unidos no responde adecuadamente a la crisis económica mexicana, ésta podría conducir a:
–Un incremento en el número de inmigrantes ilegales en Estados Unidos.
–Una caída en el nivel de vida de los mexicanos, al grado de que su efecto de derrame en la economía mundial podría causar una reducción en el nivel de vida real alrededor del mundo.