En Davos, Clinton clama por México; Argentina, Brasil, Colombia y Chile depositan mil millones de dólares en la charola

DAVOS, SUIZA.- Hasta los menos poderosos se compadecen de México:
El presidente argentino, Carlos Menem, anunció aquí, el viernes 27, la creación de un Fondo de Solidaridad Económica por 1,000 millones de dólares para ayudar a México a salir de la crisis que enfrenta.
El Fondo se integrará con 300 millones de dólares de Brasil, otros tantos de Argentina, 200 millones de Chile y una cantidad igual de Colombia.
Este paquete de ayuda, dijo Menem, “no tiene más fin que solidarizarse con un país hermano en crisis”.
Poco a poco el tema de México y su crisis cobró interés en la 25 Reunión Anual del Foro Económico Mundial, que se celebra en este centro vacacional alpino. Un día antes, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton –en diálogo transmitido vía satélite–, había mencionado a México y las dificultades por las que atraviesa, sin que generara mayor atención, no obstante que había advertido que de no brindar el aval crediticio por 40,000 millones de dólares, traería “graves consecuencias” no sólo para América Latina, sino para todos los países en desarrollo.
“Mucha, pero mucha gente depende de la supervivencia de México”, dijo Clinton el jueves 26, y consideró que el paquete de ayuda no constituye un esquema de intervención extranjera, sino que es un “modelo novedoso” de asistencia financiera.
La actual coyuntura mexicana, agregó, es difícil, pero el país tiene buenas bases para salir adelante y crecer.
En una fuerte dependencia del endeudamiento externo de corto plazo y en la desconfianza, Clinton estableció el origen de la crisis mexicana.
Clinton había hablado en la sesión inaugural, la noche del jueves, ante cerca de un millar de grandes empresarios, un centenar de funcionarios gubernamentales de alto nivel, entre ellos una veintena de primeros ministros y jefes de Estado. Pero no fue sino hasta la tarde del viernes cuando el tema México empezó a suscitar mayor interés, sobre todo en virtud de que por la noche el secretario de Comercio, Herminio Blanco, haría una exposición sobre la crisis mexicana.
Sin embargo, contratiempos naturales –todo el día estuvo nevando– impidieron su llegada en el tiempo previsto. Su comparecencia se programó para la mañana del sábado. No obstante, México estuvo en boca de muchos de los participantes, de distintas latitudes. Por ejemplo, Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, criticó la serie de condiciones que el gobierno de Estados Unidos pretende imponerle a México para otorgarle el aval de asistencia financiera.
Lage expresó, convencido, que el presidente Ernesto Zedillo no aceptará ninguna condición que lo obligue a modificar su política exterior. Si se aceptaran los condicionamientos, México cambiaría radicalmente su tradición de independencia externa; el efecto final sería negativo, no sólo para ese país sino para Estados Unidos y para todo el mundo.
George Soros, presidente de un fondo de inversión estadunidense, que promueve fundamentalmente cambios económicos en los países del este europeo, pidió en una mesa de trabajo que los asistentes a esta reunión de Davos aporten ideas para establecer “medidas preventivas” que eviten que los problemas mexicanos contaminen el resto del mundo.
El ministro de Economía de Argentina, Domingo Cavallo, reiteró la posición que el gobierno de su país ha manifestado desde que estalló la crisis mexicana: La situación de Argentina, dijo, “es radicalmente distinta a la de México. Definitivamente nosotros no requerimos un paquete de asistencia financiera como el que se prepara para México. Argentina es fuerte”.
El interés creciente por México quedó evidenciado al agotarse con rapidez el registro de quienes querían asistir a la reunión con Herminio Blanco.
A diferencia de reuniones pasadas, en las que la delegación mexicana estaba integrada por varios secretarios de Estados y subsecretarios, cuando menos, y orgullosos hablaban del milagro mexicano y su inminente arribo al Primer Mundo, esta vez sólo asistió Herminio Blanco como representante del gobierno mexicano, acompañado por el consejero gubernamental y también empresario, Claudio X. González. También asisten Jacques Rogozinky, director de Fonatur, y el gobernador de Aguascalientes, Otto Granados Roldán, ambos en su calidad de miembros de la organización Global Leader for Tomorrow, constituida en 1993, y que también se dan cita aquí cada año.