Señor director:
Por considerarlo de interés general, mucho agradeceré la publicación de la carta dirigida al director general del IMSS, Genaro Borrego:
A la fecha espero que mi madre, Juana Alvarez Rodríguez, se encuentre viva, ya que se encuentra internada en la cama 516 del Hospital Regional de Zona número 25, en la calzada Zaragoza de esta ciudad, desde el día 17 de diciembre de 1994, por insuficiencia renal y ahora presenta todo el síndrome de la uremia, está inconsciente y en coma urémico –supongo inducido– desde el 26 de diciembre pasado. Ante este hecho solicito a usted que mi madre sea trasladada al Centro Médico Siglo XXI del IMSS, y sea atendida en su fase “terminal” o reinicial como corresponde a un enfermo más de un país que se dice del “primer mundo” y no siga en un hospital “marginal”, donde lo único que hacen es esperar la muerte o su posible restablecimiento natural. Lo baso en los siguientes motivos de hecho; los de derecho están en la constitución, Ley de salud, Ley del IMSS y otras correlativas.
–Ingresó en estado consciente y está inconsciente (coma urémico). ¿Por qué?
–Los médicos pretextan la edad (como si fuera un estigma), las condiciones y circunstancias del paciente: parece que todos los que rebasamos los 50 años e ingresamos a un nosocomio estamos condenados a morir (vean estadísticas). ¿Dónde queda la esperanza de vida?
–Dicen que no resiste otro tratamiento (ahí ya no lo ofrecen); le han aplicado y suspendido diálisis con catéter duro (rígido), la alimentan por sonda (y suspenden); que tiene complicaciones como una úlcera y una hernia; le practicaron una traqueotomía ante la insuficiencia respiratoria generada por las encefalopatías –aceleradas, no me quitarán la idea–. Mi madre ha demostrado fortaleza aún en sus condiciones actuales: semeja un globo lleno de agua por exceso de líquidos en su cuerpo.
–Los médicos que la atienden y el subdirector del citado hospital, prácticamente se han declarado incompetentes: por celo u orgullo personal (falso) o negligencia o políticas médicas, no la trasladan y no le superan el tratamiento (no hay más que hacer –para ellos–, habiéndolo). Solicito: traslado y mejoramiento del tratamiento.
–Estoy cierto que ningún médico es superior a la ciencia médica. Sé que existen otras opciones como la hemodiálisis o riñón artificial, termoterapia, diatermia, punción, en otros países utilizan sanguijuelas cultivadas, entre otras.
–Han tenido diagnósticos erróneos o no le atinan con su medicina experimental y limitada.
–Hay exceso de personal, pero considero que el trato a los pacientes, en lo general, es selectivo, discrecional, inhumano, robótico, insensible, negligente, prepotente, autoritario, con aires de autosuficiencia mecánica; hay sus debidas excepciones. Siempre pretextan algo antes de atender al paciente.
–Gracias al cuidado diurno y nocturno y asistencia a mi madre, por parte de mis hermanos, no ha muerto; ni morirá en el corto plazo, gracias a su intervención, eso espero y deseo.
–En el nosocomio faltan recursos materiales y técnicos como medicinas, mobiliario, equipo y mantenimiento, entre otros detalles, ¿por qué?
–Sólo obedece el personal inferior cuando se lo ordena el superior; eso espero ahora.
Dejemos atrás la cultura y situación de muerte. La salud es lo más importante, como para seguirla dejando solamente en manos de los médicos. Un pueblo mórbido en lo general nunca podrá aspirar a mejorar sus niveles de bienestar y vida en general. Estemos ciertos, un pueblo sano es un pueblo superior, y actuemos positivamente antes de perder la última neurona para no sucumbir ante las hormonas.
Sin otro particular, todo lo escrito y más, usted lo puede comprobar ocular, pericial, documental y presuncionalmente, cuando lo solicite, al menos en este hospital; espero que los otros sean diferentes y mejores.
Atentamente
Jorge Víctor Wong Alvarez
Adolfo López Mateos número 94
Amp. Aviación Civil C.P. 15750
Delegación Venustiano Carranza, D.F.








