Estira y afloja en el INBA: Martín Díaz deja educación artística, Mario Espinosa ocupa teatro, y Jorge Domínguez anuncia su retiro de danza

El INBA cambia en áreas sustantivas: la semana pasada, Martín Díaz y Díaz –quien se ocupó de la aprobación de los nuevos planes de estudio de las escuelas nacionales en su transición al Centro Nacional de las Artes– renunció a la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas, que ahora ocupará Silvia Durán, quien fue asesora de la Dirección de Asuntos Académicos; Mario Espinosa sustituye a José Solé en la Coordinación Nacional de Teatro, y Jorge Domínguez, decidido a retomar su carrera de bailarín, coreógrafo y maestro, anuncia su retiro de la Coordinación Nacional de Danza del INBA, que queda acéfala.
En medio de todo tipo de informaciones que parecen equívocas y contradictorias, el mismo Domínguez ratificó a Proceso su decisión de abandonar el puesto en el que permaneció por año y medio.
Desde diciembre se confirmó oficialmente a este semanario que Domínguez había presentado su renuncia, la cual había sido aceptada. Sin embargo, al cierre de esta edición, y luego de conocer la versión de Domínguez, Proceso indagó en el INBA, donde se notificó que Domínguez permanecerá en su puesto.
En entrevista, realizada el miércoles 18, Domínguez insiste una y otra vez en el poco tiempo que le queda como bailarín y en su interés en continuar su desarrollo como coreógrafo y maestro de danza: “En diciembre le pedí al doctor Gerardo Estrada que reconsiderara mi situación en el INBA, yo había hecho mi plan de trabajo personal en función del año y medio que le correspondía a la administración que se me dio como responsabilidad. Como no soy adivino, no podía saber qué iba a pasar más allá del 1o. de diciembre de 1994, si había ratificación o no. Entonces elaboré mis propios proyectos de trabajo para este año”.
Contundente, afirma: “Mi carrera ha sido como bailarín, coreógrafo y maestro. No puedo dejar detrás 25 años de carrera y a estas alturas cambiarla por una en la administración cultural. Y esto es simplemente porque no es mi vocación, lo he hecho con todo el amor del mundo, por mi propia carrera y por las carreras de todos mis compañeros de todos los rincones del país, pero no me parece que yo pueda ser el salvador exclusivo y único del medio dancístico, creo que a lo que tenemos que propugnar, es que todos aportemos las soluciones y asumamos las responsabilidades. Los programas que tienen éxito deben de estar en las demandas de los mismos bailarines y de los mismos directores”.
Advierte Domínguez: “Con más de dos años en la administración empiezo a correr el peligro de tomar decisiones alejadas de mi propio medio, decisiones en las que priva más el problema inmediato de la Coordinación, más la política que lo dancístico”.
Responsable de la reestructuración de la Coordinación Nacional de Danza, en la cual, dice, “no había secretarias, no teníamos material de oficina, no había plazas de trabajo, no teníamos una combi, cosas tan simples como esas, que hacia al exterior probablemente no se ven, que no tienen tanto glamour, pero que al interior de la administración son problemáticas de continuo, que no permiten atender las solicitudes con prontitud con mayor eficacia”.
Ahora –señala– la Coordinación cuenta con un director de festivales, un jefe de programación, un programa de educación continua “y los recursos para salir adelante”.
De esta forma, Domínguez no oculta su orgullo en haber podido lograr la instauración de una Red Nacional de Festivales, el Primer Concurso Nacional de Ballet, el Programa de Educación Continua, el Primer Concurso Continental de Danza Contemporánea, entre otras actividades.
Sin querer promover sucesores, comenta:
“Conaculta y el INBA han sido eficaces en su visión de nombrar artistas activos al frente de las Coordinaciones, pero lo que no se puede hacer es evitar que esos artistas activos lo sigan siendo, porque sus decisiones, su sensibilidad hacia su propio medio proviene del ejercicio de la profesión.
“Por eso no me ha sido tan ajeno enfrentar los problemas de la Coordinación, pero no puedo dejar el salón de clase, el escenario. Cuando voy a los festivales termino metiéndome en los teatros a corregir el afore, la luz y esas cosas. Mi sangre esta ahí. Es importante mantener esa política, pero lo es también dar la oportunidad a que los artistas mantengan sus actividades. Yo voluntariamente decidí no bailar, no hacer coreografía, no dar clases porque la Coordinación me lo exigía por el tiempo. Pero ya no lo puedo retrasar más, los bailarines tenemos el tiempo en nuestra contra, no podemos desperdiciar un solo momento, hay que actuar con la mayor celeridad”.
Decidido a retomar el proyecto que dejó pendiente en Veracruz donde colabora al lado de las hermanas Lidia y Rosa Romero en el Instituto Veracruzano de Cultura y la Secretaría de Educación y Cultura en Veracruz, Domínguez subraya su preferencia: “Nos dan un apoyo bastante exiguo, pero que me interesa más a pesar de que no es la octava maravilla y que obviamente voy a dejar un salario bastante generoso como Coordinador, por otro igual al que tenemos todos los bailarines. No me da miedo”.
Así, entusiasmado afirma: “Pretendo bailar, necesito bajar de peso para ello. Además quiero recapitular toda mi experiencia personal, poder amalgamar todas esas experiencias en una sola forma de enseñar y sistematizar mis conocimientos”.
Con el interés de permanecer en la Coordinación Nacional de Danza hasta después que se lleve a cabo el Encuentro de la Sección de Danza del ITI-UNESCO, Domínguez confirma su decisión de permanecer hasta finales de marzo en su puesto: “En lo personal, mi interés sería poder cuajar, antes de irme, una serie de proyectos que se iniciaron cuando yo tomé la Coordinación, estos proyectos son la Red Nacional de Festivales que ya quedó como un proyecto aceptado que se va a continuar y que darán inicio en marzo o abril, la ratificación del Programa de Educación Continua que es la de todos los maestros que buenos, malos y regulares y peores quienes han sentado un precedente en el cual ya se puede hablar de un intercambio de conocimientos, ideas, proyectos y propuestas de trabajo y que ha funcionado muy bien y en el futuro habrá de mejorar substancialmente”.