MONTERREY, N.L.- El diputado panista Arturo Fuentes Benavides fue desaforado por el Congreso local, acusado de arrojarle a un diputado priísta cuatro palabras mortales: “hijo de mata abuelo”.
Se trata de la más reciente escaramuza entre priístas y panistas, dentro de la serie que desencadenó el saldo electoral del 21 de agosto, por el cual los primeros perdieron el control de los municipios más importantes, entre ellos esta ciudad capital, y tuvieron que arrinconarse en el Congreso, con una mayoría precaria.
El escenario de esa confrontación, considerada como el prólogo de la disputa por la gubernatura en 1997, ha sido el Congreso. En este contexto, Fuentes Benavides desempeñó un papel de punta de lanza desde el comienzo de la legislatura actual, el 15 de octubre, llevando a tribuna asuntos incómodos:
Demandó el cese del secretario de Educación (Edilberto Cervantes), denunció el presunto pago de 100,000 nuevos pesos mensuales por la renta de la Casa de Gobierno –en la que reside el gobernador Sócrates Rizzo– que hace el Estado a Ovidio Elizondo (excandidato del PRI a la alcaldía de San Pedro) y, el martes 17, pidió al expresidente Carlos Salinas de Gortari devolver el reconocimiento como “ciudadano distinguido de Nuevo León” que le entregó el Congreso en una ceremonia secreta.
Una semana atrás, el 10 de enero, Fuentes Benavides cuestionaba desde la tribuna la postulación de Othón Ruiz como nuevo tesorero estatal –en una terna enviada por Rizzo–, al considerar que esta posición ya de plano pertenece a la iniciativa privada: el tesorero saliente, Raúl Rangel, fue ejecutivo de Vitro, en tanto que Ruiz lo fue de Visa. Además, afirmó Fuentes, el currículum remitido por Ruiz “tiene muchas faltas de ortografía; a vuelo de pájaro veo más de 20; no es posible darle un puesto tan importante a alguien que no escribe correctamente”.
En defensa de Ruiz, saltó desde su curul el priísta Juventino González Ramos, para decir que “son errores de dedo”.
–Dedos son los que hay que cuidar, ya nos hemos equivocado muchas veces– afirmó Fuentes y pidió a sus compañeros que razonaran su voto.
Fue interrumpido nuevamente por González Ramos, para culpar a su secretaria de los errores en el currículum de Ruiz. Entonces, ofuscado, Fuentes Benavides le espetó esas cuatro palabras, que tuvieron el efecto de cuatro balazos: “hijo de mata abuelo”, en re-ferencia, relata, a que “todo mundo sabe en General Treviño, de donde es oriundo Juventino, que su padre Cornelio mató a su abuelo”, es decir, al bisabuelo del diputado.
González Ramos, viejo político a quien se liga con la familia del expresidente Salinas y con Carlos Hank González, interpuso una demanda ante una comisión especial, en la que acusa al panista de “injurias, difamación y amenazas”. El miércoles 18, la comisión recomendó la “declaratoria de procedencia” para separar del cargo a Fuentes, asunto que se sometió a la consideración del pleno en una sesión secreta; se impuso la mayoría priísta, con tan buenos resultados que lograron que el suplente de Fuentes tomara posesión de inmediato.
El desafuero de Fuentes Benavides provocó reclamos tibios de legisladores y dirigentes panistas. En rueda de prensa, Raúl Monter Ortega, dirigente estatal del PAN, condenó la “ilegalidad y arbitrariedad” del procedimiento, anunció que un abogado panista defendería a Fuentes y dijo que las relaciones de la bancada panista con la priísta “se distancían, se tensionan y definitivamente se ponen en situación de rompimiento”.
Varios diputados panistas, por su parte, acusaron al coordinador de la fracción priísta, Leopoldo Espinoza Benavides –exsecretario general de Gobierno y exdirigente estatal del PRI a quien se identifica con Raúl Salinas de Gortari– de instrumentar la salida de Fuentes.








