Complicado regreso a casa: Aspe en el ITAM; Carpizo y Valadés en la UNAM

Fuera del presupuesto gubernamental por voluntad propia o por jubilación forzada, tres importantes funcionarios del sexenio anterior regresaron la semana pasada a la docencia: el exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Pedro Aspe; el exprocurador general de la República y exsecretario de Gobernación, Jorge Carpizo, y el exprocurador del Distrito Federal y general de la República, Diego Valadés.
Un regreso a casa complicado… porque ahora hay que velar por su seguridad.
Mientras el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) reforzó su vigilancia no sólo en la entrada de sus instalaciones en la Ciudad de México, sino hasta en la puerta del salón correspondiente pusieron un policía, para recibir a Pedro Aspe como maestro; en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM se apostaron cuatro “trabajadores”, con walkie talkies e impecable traje gris claro, al servicio de Jorge Carpizo.
En cambio, en el primer piso del mismo Instituto –en la llamada Ciudad de las Humanidades en la UNAM–, la actividad era normal. La secretaria de Diego Valadés informó escuetamente: “El licenciado no está”. Dos días después, explicó: “Por el momento no está dando entrevistas”.
La expectativa por el regreso de Pedro Aspe al ITAM, donde estudió y ya había dado clases, hizo que las autoridades reforzaran la seguridad: pedían identificarse como alumno, profesor o trabajador, o en su caso tener cita con la “persona que visita” y registrarse en el libro de control de ingreso.
No sólo los reporteros querían hablar con el exsecretario. También los exalumnos o quienes ya habían cursado la materia intentaban entrar a la clase. Imposible. El policía apostado en la entrada del aula “Agustín de la Liera” lo impedía y un empleado checaba credenciales y cotejaba la lista de alumnos inscritos en la clase Economía II.
Puntual –10:30 horas– inició su nueva responsabilidad Aspe; una hora después, el pasillo frente al aula 113 del edificio de Río Hondo del ITAM –Aspe tiene ya su cubículo en la sede de Santa Teresa– se congestionó de alumnos, funcionarios, reporteros y personal de seguridad de la institución, cuando el segundo grupo de alumnos ya hacía cola para escuchar al nuevo profesor.
Los que salían de haber escuchado al exfuncionario mostraban emoción en sus caras, pero se limitaban a responder “bien” ante la pregunta de “¿cómo había estado la clase?”. “No lo sé, apenas vamos a empezar… Sí, claro entró de lleno en la materia; hay algunos profesores así”.
–¿Aceptó preguntas?
–No, sólo dio su clase. Si alguien le hubiera preguntado, nosotros los alumnos hubiéramos aclarado que no era el lugar ni el momento.
Una alumna distinguida de Aspe, la hija del expresidente Carlos Salinas de Gortari, Cecilia, también contestó lacónica: la clase le pareció interesante.
Las asignaturas de Economía I y II (macroeconomía) las cursan todos los alumnos del ITAM, independientemente de la carrera que elijan.
Aspe salió del salón poco después de la una de la tarde. Se negó a comentar la situación económica del país, y simplemente dijo:
“Estoy contento, tengo alumnos muy inteligentes, con muchas ganas de aprender, y yo estoy dedicado de lleno a esto, ésta es mi vida…”
Por el pasillo principal del ITAM se dirigió al estacionamiento de profesores. Se despidió y abordó su Grand Marquis azul placas 488 DWB y se alejó.
Habían pasado nueve años desde que Aspe dejó la docencia en la institución que lo formó.
Más o menos el mismo tiempo que Jorge Carpizo se alejó de la investigación y la docencia universitaria, cuando fue nombrado rector de la UNAM.
El Diccionario Biográfico del Gobierno Mexicano establece que Carpizo impartió clases hasta 1985 en la Facultad de Derecho. En enero de ese año asumió la rectoría de la UNAM, que terminó en 1989. El mismo año fue nombrado ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y el 6 de julio de 1990 se convirtió en presidente de la recién creada Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
El 4 de enero de 1993, Carpizo sustituyó a Ignacio Morales Lechuga en la Procuraduría General de la República, institución a la que más había cuestionado al frente de la CNDH. Después de un año y ante los acontecimientos suscitados en Chiapas, en enero de 1994 fue designado Secretario de Gobernación, en lugar de Patrocinio González Garrido, exgobernador de aquella entidad.
Ahora regresó al Instituto de Investigaciones Jurídicas, del que fue director durante seis años, de 1978 a 1984.
Otro universitario distinguido, quien fue abogado general de la UNAM de 1977 a 1980 y que estuvo en la investigación y la docencia hasta 1981, Diego Valadés, se reintegró al Instituto de Investigaciones Jurídicas.
A partir de 1981, cuando dejó la cátedra, Valadés desempeñó diversos cargos en el gobierno federal. Los más importantes, sin embargo, fueron en el sexenio pasado: En 1988 fue embajador de México en Guatemala, después asumió la coordinación general jurídica del DDF y en 1991 la Secretaría General de Coordinación Metropolitana; en 1992, procurador general de Justicia del Distrito Federal; el 9 de enero de 1994, sustituyó a Carpizo en la PGR; cuatro meses después renunció y fue nombrado ministro de la SCJN. Con las recientes reformas al Poder Judicial, promovidas por el presidente Ernesto Zedillo, fue jubilado como ministro.