TUXTLA GUTIERREZ, CHIS.- Sin poder todavía ejercer a plenitud su mandato, al gobernador Eduardo Robledo lo sorprendió el síndrome Tabasco: los rumores de su caída provenientes “del centro” subieron de tono desde el domingo 15, cuando el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, y el subcomandante Marcos, pactaron la distensión del conflicto armado que amenazaba desbordarse.
Hubo necesidad de que el Congreso local, el secretario de Gobernación –Eraclio Zepeda– y los productores y comerciantes organizados salieran a demandar respeto a la soberanía estatal, para respaldar al gobernador.
En contraposición, el Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas (CEOIC) no cede un ápice en su demanda inicial de pedir la cabeza de Robledo, aduciendo que es indispensable “para crear un clima adecuado al diálogo” entre el gobierno federal y los zapatistas.
De manera “irrenunciable” exigen “que se respete la voluntad popular”, que la Federación reconozca al Gobierno de Transición en Rebeldía –que encabeza Amado Avendaño– y avale la realización del Congreso Constituyente.
“Me cuentan que el señor Robledo se mantiene cercado con su grupo armado, autodenominado ‘polícía de seguridad píblica del estado’, en algún lugar del Palacio de Gobierno”, escribió el subcomandante Marcos un día después de haber recibido a los tres comisionados del gobierno Federal en “un lugar de la Selva Lacandona”.
Robledo, como sucede desde que tomó posesión de la gubernatura el 8 de diciembre, estuvo al margen del misterioso encuentro. Valdemar Rojas, secretario estatal de Salud, reconoce que el gobernador está “atado de manos” para intervenir en las negociaciones con el grupo rebelde.
Simultáneamente, Amado Avendaño se reunió con las autoridades de once municipios en los que se han constituido concejos municipales.
En Bochil, el miércoles 18, Avendaño estuvo presente en el acto que se realizó “para impulsar el fortalecimiento de las autonomías regionales de la entidad”.
Para Robledo, sin embargo, lo peor llegó con la efervescencia política que se generó en el vecino estado de Tabasco: el esparcimiento de rumores que anticipaban su inmediata caída.
Y aquí, como en Tabasco, el Congreso –dominado por mayoría priísta– se anticipó a una decisión “que provenga del centro”.
La fracción del PRI exigió el jueves 19, en sesión ordinaria, que “la Federación respete la soberanía” del estado, en alusión a la posibilidad de que la Secretaría de Gobernación recomiende a Robledo que solicite su renuncia.
En nombre del grupo parlamentario, el diputado Carlos Morales demandó a la Federación la no intromisión en los asuntos que corresponden a los chiapanecos; su correligionario Gonzalo López Camacho declaró que en otras ocasiones “se ha permitido que personas ajenas a Chiapas decidan el destino de la entidad.
“Ahora –advirtió– no será así: el 21 de agosto de 1994, la sociedad decidió que Eduardo Robledo Rincón fuera el gobernador.”
Francisco Sau Lara, presidente de la Gran Comisión, declaró que le parecía “excelente” que en Tabasco los legisladores defendieran la soberanía estatal, y manifestó:
“Se exige el mismo respeto y la no intervención de la Federación en asuntos que tienen que resolver los chiapanecos.”
Por el PRD, el legislador Horacio Culebro expuso que, sin aras de lograr la paz y la reconciliación en Chiapas es necesaria la desaparición de poderes, “que se haga”.
El secretario de Gobierno, Eraclio Zepeda, desestimó los rumores y advirtió que un cambio de gobernador, ahora, “podría ocasionar inseguridad en la población. Yo pienso que el rumor es un arma verdaderamente traicionera y peligrosa, pero ¿de dónde surge el rumor? El rumor surge cuando hay falta de información. Creo que el trabajo de los periodistas, precisamente, es el antídoto contra los rumores. Si nostros actuáramos en política basados en el rumor, tendríamos una navegación errática siempre”.
Zepeda debió interrumpir una audiencia pública para atender a reporteros que le solicitaban se refiriera “a los rumores” que se habían esparcido desde temprana hora, y atajó:
“Yo en lo personal prefiero siempre caminar con absoluta seguridad sobre lo que está ocurriendo y no escuchar tantos rumores.”
Declaró que el equipo de Robledo se está preparando “para un gobierno constitucional de largo alcance”, y consideró que un “cambio de otro tipo” sería muy preocupante.
El gobernador tuvo también que enfrentar los rumores:
“No demos paso los chiapanecos a las voces que buscan enfrentar los ánimos de Chiapas. No perdamos tiempo los chiapanecos en oír estas voces, en oír rumores que no ayudan a la concordia de nuestro estado.”
Y es que Robledo sabe que una de las tres condiciones del Ejército Zapatista para pactar una tregua estable es que renuncie a la gubernatura.
En apoyo al gobernador priísta, la Coalición de Organizaciones Ciudadanas para la Defensa de la Ley y la Constitución, formada por 180 organismos productivos, amenazó el jueves 19 con cerrar comercios, bloquear carreteras y paralizar el transporte público en caso de que, como suguieren los rumores, la Presidencia de la República remueva a Robledo.








