Miércoles 18: el gobernador de Tabasco, el folder amarillo y la solicitud de licencia Vaivenes del gobierno federal: por las presiones del PRD, Madrazo iba a salir; por la rebeldía priísta, se quedó

VILLAHERMOSA, TAB.- Poco antes de las 11 horas del miércoles 18, cuando la Suburban recorría velozmente la carretera de cuota hacia el aeropuerto de Toluca, donde lo esperaba un jet del gobierno de Tabasco que lo trasladaría a esta ciudad, Roberto Madrazo recibió una llamada por su teléfono celular.
Del otro lado de la línea una voz le transimitió la orden de volver a la Ciudad de México y dirigirse a la residencia oficial de Los Pinos, donde lo aguardaban el presidente Ernesto Zedillo y, más tarde, en la Secretaría de Gobernación, Esteban Moctezuma.
Madrazo ordenó al chofer volver en el siguiente retorno, mientras sostenía en sus manos un fólder de color amarillo con el texto de la solicitud de licencia que había redactado la víspera y que ese mismo día, a las 13:00 horas, planeaba enviar al Congreso del estado para separse del cargo de gobernador.
Pero casi cuatro horas después, tras las pláticas, cuando a las 15:48 horas llegó al aeropuerto de Villahermosa y se trasladó en el helicóptero a su residencia oficial, la Quinta Grijalva, el semblante del gobernador era más bien relajado y el fólder amarillo quedaba cuando menos hasta el viernes 20, bajo su exclusivo resguardo.
El líder del Congreso estatal, el priísta Pedro Jiménez León, relató que la decisión de Madrazo por solicitar liciencia la corraboró al mediodía del miércoles el coordinador regional del CEN del PRI, Manuel Ramos Gurrión, quien comentó a los diputados locales que la decisión sería “en virtud de los acuerdos que se habían tomado a nivel nacional y del pacto político que se había suscitado (sic) el día anterior”.
“En privado”, contó Jimenez León, los diputados priístas resolvieron que el Congreso rechazaría la solicitud, sin haberla recibido siquiera, pese a que –reveló– “en el trasncurso de la tarde (del miércoles) un empleado de la Secretaría de Gobernación, de nombre Juan Gabriel Valencia, estuvo insistiendo que fuéramos a la Quinta Grijalva a platicar con él”.
Así, el cambio de señal en México, donde un día antes, el martes 17, los cuatro partidos representados en el Congreso de la Unión habían suscrito en Los Pinos el Acuerdo Político Nacional, no era gratuito.
El presidente Zedillo y el secretario Moctezuma habían conocido, las primeras horas del miércoles, que en reunión celebrada en dos cubículos dela biblioteca “José María Pino Suárez –recinto alterno del Congreso local– los 20 diputados priístas, su líder estatal, Nicolás Haddad, y las cúpulas empresariales habían resuelto, entrada la madrugada, insubordinarse al “poder central”.
De acuerdo con lo planeado, ese día la mayoría priísta en el Congreso local difundió por todos los medios su rechazo anticipado a la solicitud de licencia de Madrazo –que nunca le fue enviada– y amagó con renunciar a su militancia, constituir un partido regional, encabezado por Madrazo, y aun separarse de la Federación.
La mañana del jueves 19, ante la posibilidad de que Madrazo fuera “presionado” para presentar la solicitud de licencia, los priístas iniciaron bloqueos de carreteras y cerraron escuelas, mientras que el sector privado ordenó a sus agremiados paralizar la totalidad del comercio, la industria y los servicios.
El “renacimiento del Tabasco bronco”, fraguado con una intensa campaña por “el reestablecimiento del orden constitucional” en los medios de comunicación locales, culminó el jueves con el desalojo violento de los perredistas que mantenían tomada la Plaza de Armas, desde 31 de diciembre, por priístas y golpeadores contratados, azuzados por diputados del PRI y respaldados por los gases lacrimónegos de cientos de policías.
Entonces, el gobierno federal dio marcha atrás por segunda vez en Tabasco.
Primero por las presiones del PRD, con el que había acordado deponer al gobernador –último “dedazo” que ejerció Salinas antes de irse y herencia del primer conflicto poselectoral–, nombrar un interino y convocar a elecciones extraordinarias.
Ahora, por la “rebelión” de los priístas y la oligarquía local, que el sábado 14 parecía haber escrito su suerte al reunir en la Plaza de la Revolución a poco más de 20,000 simpatizantes que al día siguiente doblaron los perredistas.
Y sólo de esta manera, el gobernador pudo por fin entrar al Palacio de Gobierno, copado en la explanada por unos 4,000 priístas y resguardado por 500 policías y 200 soldados apoyados con tanquetas. Sin más, pudo celebrar su primer acto de gobierno: el besamanos diferido desde que tomó posesión, 19 días atrás.
Las versiones de que Roberto Madrazo solicitara licencia al cargo de gobernador cobraron fuerza aun antes de que asumiera el cargo, el 31 de diciembre, y se intensificaron a raíz de las pláticas que el excandidato perredista a la gubernatura, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo con el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma.
El Presidente, que no sólo asistió a la toma de posesión del nuevo gobernador, sino que canceló una gira que tenía previsto realizar a partir del 15 de enero, negoció con el PRD su adhesión al Acuerdo Político Nacional si se resolvían los conflictos poselectorales de Tabasco, Chiapas y Veracruz.
Según fuentes del PRD, el caso tabasqueño era prioritario una vez que durante una reunión en la Selva Lacandona, el domingo 15, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) había acordado con el gobierno prolongar la tregua y sentar las bases para nuevas elecciones en Chiapas. La caída de Eduardo Robledo seguiría a la distensión que produciría en Tabasco la de Madrazo.
La resistencia civil que inició el PRD desde el 8 de diciembre –con el bloqueo a instalaciones petroleras en el estado, que continúa, y el cierre de la Plaza de Armas de esta capital– impidió a Madrazo entrar al Palacio de Gobierno, y desde el 1º de enero sólo realizó dos giras por la entidad y un acto público en Villahermosa.
Así, a partir del lunes 9, los organismos empresariales del estado comenzaron a insertar desplegados en los periódicos llamando al PRD a reconocer el resultado electoral y a las autoridades a “aplicar la ley” desalojando a los perredistas, luego, se propusieron como mediadores entre las partes.
No fue sino hasta el lunes 16 cuando, ante la inminencia de la solicitud de licencia de Madrazo, comenzaron a reunirse los líderes empresariales con los priístas para urdir un plan contra las decisiones del “centro”.

EL NUEVO DISFRAZ DEL PRI

El martes 17 desde temprano comenzaron las llamadas telefónicas de priístas y empresarios a los noticiarios de radio y televisión para repudiar una salida política al conflicto. Por la tarde, ambos grupos se reunieron en dos cubículos de la biblioteca “Pino Suárez”, recinto alterno del Congreso, para definir las líneas de acción.
Desde las dos oficinas, comunicadas por una puerta, los empresarios –ligados algunos al banquero prófugo Carlos Cabal Peniche– y los diputados priístas comenzaron a exacerbar el resentimiento de los pirístas tabasqueños “al centro”, con nuevas llamadas telefónicas a los noticiarios nocturnos de radio y televisión, en reclamo de respeto al voto ciudadano y a la soberanía del estado.
Entre los dirigentes empresariales que no se cansaron de propugnar “la legalidad”, “la soberanía del estado” y pedían la cabeza de los “tabasqueños mal nacidos”, estaba el presidente de la Coparmex-Tabasco, Carlos Madrazo Cadena, primo del gobernador, denunciado penalmente por fraude contra la arrendadora Agrisa, a la que solicitó seis vehículos para la campaña federal de 1991, cuyo costo no liquidado asciende a 200,000 nuevos pesos.
Manuel Felipe Ordóñez Galán, presidente del Consorcio de Constructores de Tabasco, fue otro de los que, como dirigente de la Asociación de Charros, dijo que la “sociedad civil” repudiaba la decisión del centro. Beneficiario de las reservas territoriales de Tabasco, prestó 20 camiones de volteo para bloquear la carretera a Cárdenas, tres de los cuales destruyeron militantes perredistas de ese municipio, gobernado por el PRD.
Otro de ellos fue el senador y líder histórico de la Unión Ganadera Regional del estado, Arcadio León, cuñado de David Gustavo Gutiérrez, exgobernador de Quintana Roo, socio de Cabal Peniche y propietario, en el diputado priísta César Raúl Ojeda Zubieta, del hotel Hyatt de Villahermosa.
El también socio de Cabal Peniche en el Banco Unión, Gonzalo Quintana Giordano, presidente de la Comisión Estatal Electoral, convocó a los priístas tabasqueños a quemar sus credenciales de elector y de afiliación al PRI si no se respetaba el triunfo de Madrazo, una militancia que como funcionario siempre negó.
Por medio de Radio Acir, de la que es director de noticias, el exalcalde y exvocero estatal Antonio Nazar Medina, se dio amplia difusión a las expresiones de la “sociedad civil”. Nazar Medina también es subdirector editorial de Novedades de Tabasco, dirigido por Gerardo Giordana, yerno del exgobernador Leonardo Rovirosa, propietario de cuatro oficialistas estaciones de radio.
Otro de los voceros de la “sociedad civil”, de comprobada militancia priísta, es Diego Rosique Palavicini, presidente del equipo de beisbol Olmecas de Tabasco y socio del Banco Unión.
Juan José González Rivera, líder de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, fue otro de los que sumó al rechazo al deponer a Madrazo Pintado. Su constructora, Gonri, es la que más fraccionamientos para millonarios ha construido sobre reservas territoriales que habían sido destinadas a la edificación de viviendas populares.
A la cabeza de la “sociedad civil”, ha estado, desde el comienzo del conflicto, el presidente de la Junta Coordinadora Empresarial de Tabasco, Fernando Alvarez Larios, líder de los hoteleros del estado, quien incluso se ofreció como mediador.
En su momento, la myoría de estos empresarios salió en decidida defensa de Cabal Peniche, cuando fue acusado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de otorgarse multimillonarios autopréstamos, en septiembre del año pasado.
A coro, sus sociios protestaron ante Pedro Aspe por “atentar contra el patrimonio de los inversionistas tabasqueños”, pues aclaraban que Cabal Peniche no era el dueño total de Banco Unión. “Se le debe dar oportunidad de defenderse a alguien que ha hecho tanto bien a Tabasco”; clamaban.
Los priístas tomaron el miércoles 18 la estación de radio XEVA, propiedad del empresario Fernando Pazos de la Torre –también socio de Cabal Peniche y hermano del economista Luis Pazos–, para interrumpir el programa Telerreportaje, que conduce el periodista Jesús Sibilla Oropeza, a quien el PRI acusa de perredista.
El resto de las estaciones suspendieron su programación habitual y dejaron los teléfonos abiertos para la libre expresión de la “sociedad civil”. El jueves 19, algunos diarios publicaron una carta sin firma, en la que se afirmaba que el miércoles, “al mediodía, la Secretaría de Gobernación giró instrucciones a los concesionarios de la radio en Tabasco para que suspendieran sus noticieros y llamadas al aire”.
Los concesionarios denunciaron ese “atropello a la libertad de expresión”, y advirtieron que “ni esta medida ni otras similares de parte de la Secretaría de Gobernación harán declinar la decisión de las sociedades civiles organizadas (sic) de defender sus derechos consagrados en la Constitución”.
Paralelamente, el miércoles el Congreso se declaró en sesión permanente y desfilaron casi todos los diputados priístas para patentizar su apoyo a Madrazo y repudiar “la felonía” del centro.
El líder estatal del PRI, Nicolás Haddad López, seguido por los legisladores, declaró que el Congreso rechazaría cualquier solicitud de licencia del gobernador, que hasta entonces reconocían que era sólo un “rumor”, pero ya habían emitido muchas declaraciones para recordarle a Zedillo lo que había ofrecido aquí como candidato el 21 y 22 de julio del año pasado.

POR FIN DONDE QUERIA

El 22 de julio, en Comalcalco, Zedillo prometió: “El PRI, que quede bien claro, no está dispuesto a negociar un solo voto en Tabasco, ni en ningún otro lugar de México”. Más tarde, en Villahermosa, completó: “Ningún voto al margen de la ley, pero cada voto nuestro deberá contar y cada voto nuestro será defendido con la ley en la mano”.
Un día antes, en esta capital, se comprometió a “impulsar un nuevo federalismo que traslade recursos, atribuciones y poder real de decisión a los gobiernos estatales y municipales”. Ante esto, la dirigencia estatal del PRI le recordó, el miércoles 18, en un desplegado:
“Usted ofreció hacer cumplir el Estado de derecho, ¡cumpla! Usted se comprometió a fortalecer el federalismo y la soberanía de los estados, ¡cumpla! Usted se comprometió a respetar el voto y no permitir negociaciones al margen de la ley, ¡cumpla! Usted atestiguó el Acuerdo Político (Nacional) para conformar el régimen de partidos en la nación y se pronunció en favor de mantenerse al margen de las decisiones políticas partidistas, ¡cumpla!”
Para entonces, el PRI estatal “velaba armas”, y su líder estatal advirtió: “Tenemos convocado y acuartelado al priísmo tabasqueño para realizar una gran movilización en todo el estado para realizar una gran movilización en todo el estado y de ser necesario lo haremos en el centro”. Recordó la caída de Salvador Neme:
“Los actos de sumisión en el Congreso han dejado una secuela de muy baja ralea. Cuando los diputados se han prestado a una jugarreta del poder central han quedado como traidores. Pero el congreso (actual) va a la altura del tiempo histórico que le toca vivir. No se aceptará ninguna solicitud de licencia si esto se confirma en las próximas horas.”
De paso, demandaba a la dirigencia nacional del PRI que fijara una postura “clara” ante una agresión que se fraguaba en el centro. La noche del miércoles María de los Angeles Moreno; dio “el más decidido apoyo” a Madrazo, y garantizó que no habría “concertación”. Manuel Ramos Gurrión, delegado del CEN del PRI, repitió aquí lo dicho por su lideresa. Pocos le creyeron.
En el diario Tabasco Hoy se publicó un desplegado “urgente” dirigido al presidente Ernesto Zedillo, firmado por 18 organismos encabezados por la Junta Coordinadora Empresarial de Tabasco, en el que le solicitaban una audiencia “para resolver los problemas sociales que vivimos en nuestra entidad”.
Agregaba el desplegado: “Queremos hacer valer su oferta de que el voto de los tabasqueños no sería negociado. Exigimos respeto a nuestra soberanía, el cumplimiento de la ley y sobre todo la tranquilidad y la paz social”.
El mismo día, congregados en la Plaza de la Revolución de Tabasco 2000, cientos de priístas acudieron al llamado del “imparcial” presidente del Consejo Estatal Electoral, Gonzalo Quintana Giordano, para prender fuego a las credenciales de elector y de afiliación del PRI.
Sin valor, los priístas prendieron teas y todo se convirtió en un acto simbólico. A una propuesta del líder estatal del PRI, la multitud, de clase media y alta, emprendió una marcha light hasta la Quinta Grijalva, distante cinco kilómetros. Después de una espera de 20 minutos, Madrazo salió, se codeó entre el gentío y entro otra vez a su residencia.
–¿Continuará en el cargo de gobernador? –preguntó una reportera.
–No tengo comentarios, gracias –respondió Madrazo.
El jueves, la mayoría de los comercios no abrió en la capital y la Canaco reportaba 80% de parálisis en la actividad en el interior del estado. En tanto, los bloqueos priístas sumaron 300, entre vías federales y caminos municipales. La ciudad prácticamente quedó aislada.
En el centro de la capital, la violencia contra los perredistas de Plaza de Armas fue creciendo desde las 11:30 horas hasta las seis de la tarde, cuando fueron expulsados por centenares de mozalbetes, instigados por los diputados locales Félix Eladio Sarrancino, Raúl Lezama Moo y Carlos Manuel Rovirosa Ramírez.
Mientras las turbas priístas expulsaban a los militantes del PRD, la Secretaría de Gobernación difundió un comunicado que exhortaba a los participantes en el conflicto a adoptar “un compromiso de no violencia y respeto mutuo”.
El boletín expresaba la “honda preocupación” del gobierno federal por los “rumores y movilizaciones” en el estado, y llamaba al diálogo entre las partes.
Ajenos totalmente a ello y cuando la Plaza de Armas estaba resguardada por 500 policías, entre ellos los del grupo especial 100, y 200 soldados apoyados con tanquetas, miles de priístas comenzaron a llegar para esperar al gobernador Madrazo que, en entrevista radial, les informó que se reuniría más tarde con ellos “para reconocer la valentía con que el pueblo ha actuado”.
Pasadas las nueve de la noche, llegó Madrazo enmedio de un férreo dispositivo de seguridad. Entró al Palacio de Gobierno, que tanto ansió desde el 31 de diciembre, y desde el balcón, expresó:
“¡Estoy aquí por mandato popular expresado por ustedes el 20 de noviembre!”
Luego, entró a la salutación que, bajo la sombra de los almendros del teatro “Esperanza Iris” y con desgano, había hecho el día de su toma de posesión, 19 días atrás.
Entre la muchedumbre que ponía nerviosos a los policías se escurrió, sonriente, el exgobernador Mario Trujillo García –dos de cuyas hijas quedaron en el gabinete– quien se retiró luego de saludar a Madrazo.
–¿Qué opina de la campaña de radio y televisión que, se dice, organizaron los grandes empresarios del estado?
–¿Todavía se puede tener duda de que este es un movimiento eminentemente popular? –respondió furioso–. ¡Carajo! No digan pendejadas, hombre, por favor.
“Lo que pasa es que el pueblo se volcó a dar su apoyo al gobernador legítimamente electo y a quien quería ver en la posición de gobernador y ejerciendo el poder de gobernador, carajo”, señaló el también socio de Cabal Peniche, mientras salía del Palacio de Gobierno.
Fue hasta el viernes 20 cuando Madrazo dio la impresión de que ejercía por primera vez como gobernador.
Colaboradores suyos, sin embargo, no tenían toda la certidumbre. El centro podría volver a cambiar de opinión.