Victima de Havre

Señor director:

Soy una joven mujer mexicana que, a sus 25 años, enfrenta la terrible deshumanización de nuestro oscuro sistema de justicia. Estoy recluida en prisión desde hace más de 150 días. La sinrazón de ello es sencilla: Los altos funcionarios del Grupo Financiero Havre utilizaron mi nombre y falsificaron mis firmas para simular operaciones.
Esta traición y otras, también plagadas de vileza y que perjudicaron irreparablemente a quienes trabajaban en ese grupo con el único afán de obtener un salario para vivir, permitieron a los Mariscal y a sus directivos desangrar a Nacional Financiera y obtener, ilícitamente, más de 680 millones de nuevos pesos, que depositaron en la cuenta de su empresa Havre Arrendadora. Esa es la verdad, la única verdad de lo sucedido.
Yo trabajé en Arrendadora Financiera Havre y Factoraje Havre hasta octubre de 1993, es decir, antes de que se cometieran los ilícitos. Mi labor fue de auxiliar de tesorería, y mi sueldo, de 1,766 nuevos pesos quincenales. Ese fue mi vínculo con ellos, mi única realidad.
Llevo más de 150 días privada de mi libertad, pero aquí lo peor, aquí lo cruel es la incertidumbre, la lucha de la que nadie sabe, y los dolores propios, frente a los que nadie se detiene. Aquí en el reclusorio –lugar para existir, jamás para vivir–, la vida caduca día tras día, ahogada por no poder sentir la libertad.
Como muchos, yo tengo una familia. Pero la mía se desgaja en la impotencia que les provoca ver a la injusticia marginándome de la vida; la mía desespera por hallarle un sentido y darle una expresión diferente a la cerrazón y al silencio que me mantiene en prisión.
Quiero buscar, y espero encontrar, una justicia viva, real, palpable, incansable sostenedora de la verdad y la paz; no esa forma de legitimación de la demagogia y de las dudas, espectro sombrío de insoportable densidad que insiste ciegamente en provocarme un daño brutal y definitivo.
A todos les pido apoyo porque confío en la solidaridad; les pido ayuda porque también confío en que el pensamiento es una fuerza en la democracia.

Atentamente

Ana Gabriela Fernández Padilla
Dormitorio Uno del Reclusorio Preventivo Femenil Oriente.