Cuando se avecina la serie de Copa Davis contra Perú –3, 4 y 5 de febrero en el Club Alemán–, se alimentan dos esperanzas ante una escuadra visitante superior en las clasificaciones mundiales: que los jugadores que padecieron lesiones el año pasado estén absolutamente recuperados, y que realicen juegos de entrega, sacrificio y eficacia, que los han sacado adelante en tantas otras situaciones.
Pero el análisis, desde el punto de vista del presidente de la Federación Mexicana de Tenis, el ingeniero Jesús Topete, debe estar centrado en varios ángulos: desde la superación de la FMT como entidad que ha procurado la descentralización y realiza proyectos de mercadotecnia para obtener recursos, hasta resolver uno de los problemas más graves que detiene el desarrollo del tenis mexicano: la falta de entrenadores adecuados.
En principio, dice Topete, también vicepresidente de la Confederación Deportiva Mexicana y de la Confederación Centroamericana, “debemos partir de la realidad: el tenis mexicano nunca ha sido una potencia: sólo han surgido garbanzos de a libra. Esa es la verdad”.
Explica:
“Revisemos la historia: Yola Ramírez y la `Pajarita’ Rosa María Reyes, Rafael `Pelón’ Osuna, Mario Llamas, Toño Palafox, Raúl Ramírez. Esos jugadores han sido los principales en cien años de tenis en nuestro país.
“Otros jugadores mexicanos de Copa Davis han alcanzado buenos resultados, pero nada más. No han podido participar en la élite tenística mundial, como los mencionados.”
Por ejemplo, los actuales integrantes del equipo mexicano de Copa Davis, están en desventaja ante los peruanos en la clasificación internacional. Leonardo Lavalle está ahora en el sitio 51, Luis Enrique Herrera estuvo momentáneamente en el 49 hasta su lesión en el hombro izquierdo.
Según el ingeniero Topete, de unos 400,000 jóvenes que se dedican de lleno al tenis en el mundo –en la época de Raúl eran unos 40,000 jugadores–, sólo cerca de 3,000, entre mujeres y hombres, están clasificados por las dos principales organizaciones de jugadores: La Asociación de Tenis Femenil (WTA) y la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).
Continúa el funcionario:
–Además, cada día se hace más difícil destacar en este deporte. Antes participaban cerca de 44 países, y ahora hay raquetistas de 192. Y aun así, no son más de cinco los países que tienen tenistas en los primeros sitios.
El principal torneo internacional por países es el Grupo Mundial, en el que intervienen 16 naciones.
–Es la crema y nata del tenis. Y si lo vemos estadísticamente, trece de los equipos nacionales que participan son europeos. Los otros tres son Estados Unidos, Sudáfrica y Australia. Luego siguen los grupos uno –donde está México– y en el que están agrupados 24 países, con ascensos y descensos. Sigue el grupo dos, con 32 países; el tres, con un número variable, y el cuatro. En 1995, participarán en los torneos de esos cuatro grupos 106 de los 192 países afiliados a la Federación Internacional de Tenis.
México ha logrado avances, pero la competitividad internacional es bastante fuerte.
Cuando el ingeniero Topete asumió el cargo de presidente de la FMT el 20 de agosto de 1988, recuerda haber encontrado una federación en quiebra, con el edificio hipotecado y deudas globales de 39,000 dólares. Actualmente hay superávit no sólo económico, sino en el número de torneos nacionales e internacionales que se celebran en el país.
En 1988 se celebraba un solo torneo internacional, el de San Luis Potosí, cuya bolsa era de 25,000 dólares. Ahora hay 42 semanas de torneos internacionales al año, con bolsas totales de un millón 600,000 dólares. México ocupa el tercer lugar mundial en torneos internacionales, fuera de España y Estados Unidos. Pero no, desde luego, en el monto de los premios.
Esto permite al tenista nacional codearse con jugadores juveniles y profesionales de diversas partes del mundo, aunque la preparación principal de los mexicanos se da necesariamente en universidades e institutos tecnológicos estadunidenses. Ahora hay unos 30 jugadores mexicanos becados allá.
Además, según el ingeniero Topete, es muy difícil “construir” a un jugador de clase mundial. Si se dedica prácticamente de tiempo completo, un juvenil bueno podría convertirse en un profesional bueno en un par de años, pero con una inversión de entre 100 y 150,000 dólares. Para tener una escuadra sólida, tendría que haber unos ocho jugadores, y uno o dos hombres clave.
Comenta el funcionario que el apoyo gubernamental a la FMT es de unos 2,000 nuevos pesos mensuales. Del Comité Olímpico Mexicano provienen 200,000 nuevos pesos al año, pero la FMT no puede disponer de efectivo: sólo en especie, como gastos de hospedaje y alimentación en juegos regionales, y boletos de avión.
Realmente es muy poco presupuesto para atender a jugadores desde los cinco hasta los 75 años de edad. En México hay unos 150,000 tenistas, pero el ingeniero Topete estima que para considerar que un tenista es un verdadero aficionado, debe jugar por lo menos tres veces a la semana, y en este caso la cifra se reduciría a 14,300, aproximadamente, muy pobre en relación con Estados Unidos (30 millones), Alemania (cuatro millones) y Holanda (750,000), entre otros.
Así, por ejemplo, las cifras en cuanto al consumo de pelotas es muy significativo: en México se utilizan un millón 800,000 pelotas anualmente, en comparación con los 104 millones que compran los norteamericanos, de los 216 millones que se usan en el mundo.
Sin embargo, México ha dado épicas batallas en Copa Davis, y de ahí que los jugadores, aunque no estén mejor clasificados que los rivales, han alcanzado logros significativos, logrando llegar a la final con Osuna, Palafox, Llamas y Contreras; en dos ocasiones derrotaron a Estados Unidos, teniendo como jugador principal a Raúl Ramírez.
La serie Copa Davis contra Perú se efectuará los días 3, 4 y 5 de febrero próximo, en el Club Alemán, en una superficie que contrariamente a la tradición en México, no será de arcilla.
Explica el ingeniero Topete:
–De acuerdo con la Comisión Técnica de la Federación, y según el punto de vista del capitán Ramírez y jugadores, decidimos jugar en superficie distinta, porque los peruanos son eminentemente arcillistas. Claro, independientemente de que su gran carta, Jaime Izaga, es bueno en cualquier superficie.
Se usará una carpeta sintética denominada “rebound ace”, que es más rápida que la arcilla, lo que dará ciertas ventajas a los jugadores mexicanos para contrarrestar la calidad de los visitantes. Lo anterior también tiene que ver con la altitud de la Ciudad de México, que hace que los extranjeros tengan que realizar un mayor esfuerzo. En el mundo, el 90% de los torneos se juega a nivel del mar.
La escuadra mexicana estará integrada por Leo Lavalle, Jorge Lozano y José Luis “La Araña” Herrera, principalmente. También estarán Agustín “Bebé” Moreno, Oliver Fernández, Oscar Ortiz, Iñaki Martínez y Alex Hernández, quien a sus 17 años es el mejor juvenil del país. Varios ya se recuperaron de lesiones sufridas en 1994.
Herrera, por ejemplo, fue operado a mediados del año pasado por una molestia en el hombro, y ya en noviembre comenzó a soltar el brazo con golpes de fondo y ahora está ya incorporado a la competencia. Se encuentra en el lugar 121 de la clasificación mundial.
Lavalle hace un año tuvo un problema en la rodilla derecha, pero se ha recuperado y Topete espera que se desempeñe como siempre cuando representa a México en Copa Davis.
Oliver Fernández tuvo un problema en el tendón de la mano derecha en septiembre pasado. Pero seguramente estará bien.
Topete informó que la superficie “rebound ace” que será instalada en el Club Alemán, costará unos 43,000 dólares, pero que será vendida al término de la serie, o a menos que fuera solicitada, se alquilaría a las asociaciones.
La comercialización estará a cargo de cinco firmas comerciales internacionales –las cuales no dejarán ningún centavo a la FMT–, dos empresas nacionales –Banco Mexicano y Patrick–; también habrá intercambios con hotel, ropa deportiva para los uniformes de entrenadores y cuerpo técnico, así como el agua oficial del evento y otros contratos.
Independientemente de los resultados que obtenga el equipo nacional de Copa Davis, el ingeniero Topete habla del problema más grave:
“Ha sido básico el estancamiento de nuestros entrenadores. Deben modernizarse, porque la técnica ha avanzado mucho, pero nuestros jugadores deben seguir recurriendo a becas en Estados Unidos, pero no todos pueden conseguirlas.
Después que mineros ingleses construyeron la primera cancha de tenis en México, hace 102 años en Real del Monte, Hidalgo, actualmente hay unas 8,500 en el país, muchas de ellas en los hoteles de cinco estrellas. En Cancún, por ejemplo, los hoteles cuentan con 130.
Existen desde luego centros tenísticos públicos, pero no los suficientes para dar atención a miles de jugadores potenciales.
Dice Topete:
“Un programa integral tendría que contemplar no sólo la construcción de instalaciones, sino la preparación de quienes atiendan a los usuarios. Una cancha de tenis sin instructor de base, es prácticamente nula. Por ello, estamos realizando cursos de preparación y modernización para entrenadores, en diversas zonas del país, pero no es suficiente aún. Y es necesario que resolvamos este problema.”
Y finaliza:
“Uno qué más quisiera: hay tanto por hacer y tan pocos recursos, pero ni hablar. Hay que seguir trabajando para obtener mejores resultados. Por lo pronto, espero que funcionen las estrategias para vencer a Perú. De lo que sí estoy seguro es que los mexicanos van a jugar con todo su cariño por la camiseta nacional. Como siempre.”








