Esta semana comienza a funcionar en México una tecnología que tiene varios años de haber sido inventada pero que aún no se utilizaba en el negocio del espectáculo electrónico: la televisión interactiva. Su característica es que con un aparato de señal codificada, el televidente puede interactuar con su pantalla. Se convierte así de pasivo receptor en un emisor potencial. El problema es que su participación se encuentra tan codificada como la señal de control remoto de su instrumento: sólo puede contestar a lo que se le pregunta. Aún carece de medios para opinar sobre cualquier asunto o transformar de plano el contenido. La iniciativa sigue en manos de la empresa y el auditorio se vuelve, con su anuencia, copartícipe de los juegos establecidos por los dueños de la tecnología.
Televisión Azteca, quien lanza esta innovación al mercado, pretende con ella “levantar audiencia, ayudar a los comerciantes a que expongan con tranquilidad en dos minutos las virtudes de sus productos y darle oportunidad al público de que participe”, según palabras de Moisés Saba, presidente ejecutivo de la empresa.
El aparato fue diseñado por una compañía española que los fabrica y los exporta. Mediante un convenio con Gigante, esta tienda los pondrá a la venta en México. Televisión Azteca pagó 100 millones de dólares cotizados a 3.5 pesos por la instalación del centro de cómputo y el cableado. Este tiene capacidad de 180 líneas y 21 mil llamadas por hora.
El sistema, bautizado Telegana, consiste en que, provisto el televidente de su control, debe registrar su nombre en la televisora y mediante código poseer una señal propia. Luego, en los horarios en que los canales 7 y 13 programen concursos, seis diarios de cuatro preguntas cada uno con varias opciones de respuesta, deberá usar su control para responder. Automáticamente la información va a una computadora central que la almacena. El primero que conteste correctamente gana. Lo sabrá cuando suene una señal en su control. Habrá 12 primeros lugares de mil nuevos pesos cada uno y 360 segundos premios de 50 nuevos pesos.
Las interrogantes serán acerca de la programación del canal para que el público aprenda a memorizar artistas, horarios, títulos y demás; acerca de las cualidades de los productos que se anuncian en la televisora; muy conveniente para los anunciantes, quienes podrán asegurar así una mayor retención por parte del televidente de sus marcas y mercancías; finalmente algunas relativas a conocimientos básicos sobre temas variados.
Para Moisés Saba, “la televisión interactiva puede tener otros usos, por ejemplo para realizar encuestas. También es fundamental para incitar al público a participar. Los patrocinadores están apoyando la nueva modalidad, con lo cual ésta tiene asegurado el éxito. En tres meses se tiene planeado otorgar 40 mil premios y éstos se darán a cualquier televidente de la República pues el control no se encuentra atado ni a un televisor específico, ni a un lugar geográfico. Desde cualquier ciudad del país adonde lleguen las señales del 7 o del 13 habrá posibilidad de participar”.








