Sones de Galindo

Xochiquetzal Ruiz acierta una vez más, al publicar un estudio cuyo tema central se localiza en la tarea creativa de un compositor mexicano. Esta vez se trata de Blas Galindo (1910-1993), quien es objeto de un estudio detallado realizado en forma escrupulosa y con solvencia notoria.
Tal como sucede en su libro anterior, acerca de Rodolfo Halffter (1900-1987), la investigadora antologa con particular tino en Blas Galindo, diversos textos escritos por varios autores que se ocupan de la obra del músico estudiado.
Dicha selección ha sido llevada a cabo de modo minucioso, teniendo la ventaja evidente de presentar varios puntos de vista –igualmente acertados– sobre la música de Galindo.
Las raíces populares de ésta, su dibujo anguloso, armonía disonante, marcada tendencia a la desnudez, sabor diatónico y redacción –con frecuencia– de índole contrapuntística, son objeto de análisis sin jamás caer en tecnicismos académicos ni arideces inhóspitas. Por lo contrario, se vuelve patente la presencia de una expresión cálida para ocuparse de Galindo y su obra en textos tan diversos como los escritos por Carlos Chávez (1899-1978) y Rodolfo Halffter o Francisco Agea (1900-1970).
Del mismo modo se incluyen algunos textos redactados por Blas Galindo, cuyo tema predominante es lo creado por otros compositores mexicanos. A esto se anexa, de modo pertinente, un material gráfico excelente donde aparece Blas Galindo con músicos tan importantes como Candelario Huízar (1883-1970), Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994) y Manuel Enríquez (1926-1994).
Surgen también en las fotografías, protagonistas de la vida pública mexicana tan distintos entre sí como Carlos Pellicer (1899-1977), Adolfo López Mateos (1910-1969) o Rufino Tamayo (1899-1991).
Otra vertiente substancial del libro toma cuerpo en el catálogo detallado de la obra de Galindo, mismo que –sin duda– resulta el más completo publicado a la fecha.
A diferencia, la discografía no ha sido llevada a cabo en forma exhaustiva, pues resulta fácil detectar –al menos– dos omisiones importantes: a) la grabación del Homenaje a Cervantes (1947), que dirigió con tanto acierto Enrique Bátiz; b) el reciclaje en un disco LP de 10 pulgadas –realizado por la marca Columbia– de la edición original en 78 rpm, de la versión para pequeña orquesta de Sones de Mariachi (1940) dirigida por Carlos Chávez, misma que estuvo en circulación entre 1956 y 57, en México.
Una vez formulada tal objeción, indispensable, sólo puede adoptarse aquí el aplauso como norma para recibir esta nueva tarea musicológica de Xochiquetzal Ruiz, editada por el CENIDIM. Bienvenido este nuevo testimonio del talento de su autora, nutrido por la lealtad y lucidez hacia el arte sonoro mexicano, que caracterizan al cada vez más fructífero trabajo emprendido por ella.