VERACRUZ, VER.- El Centro Histórico de Veracruz, conformado por más de 100 edificios coloniales –cuya característica principal son sus cúpulas– enfrenta una acelerada destrucción debido no sólo “a la inconsciencia ciudadana”, sino al otorgamiento de permisos para “obra nueva”, expedidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que por la crisis económica y de personal especializado que padece no puede emprender el rescate arquitectónico de esos inmuebles.
Fundada en el año de 1599, la ciudad de Veracruz cuenta con un valioso legado arquitectónico en el que resaltan edificios con torres y cúpulas de importancia histórica, como la Catedral, el Registro Civil, los conventos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, la Aduana, la Plaza de Armas, todos actualmente afectados en su visual panorámica por las altas construcciones modernistas.
“Antes era un deleite observar desde el viejo puente de ferrocarriles, a un lado de la zona portuaria, las históricas torres y cúpulas de varios edificios que, en conjunto, armonizaban la imagen visual panorámica de la ciudad y reflejaban el bagaje histórico de Veracruz; pero hoy es lamentable ver cómo se destruye el patrimonio de esta ciudad”, señala Daniel Nahmad Molinari, exdirector del INAH regional y cabeza del grupo Civilistas Veracruzanos, constituido para la defensa del patrimonio de Veracruz.
Pero Nahmad no duda: “Hoy la ciudad de Veracruz, principalmente su Centro Histórico, es de las más alteradas por la modernidad. Pocos ejemplos quedan ya de las arquitecturas coloniales y decimonónicas, pocos conjuntos urbanísticos reflejan la historia de la ciudad”.
De los edificios ya destruidos y modernizados con la complacencia del INAH en el Centro Histórico, están, por ejemplo, el que ocupan negocios como Telas de México, y las firmas trasnacionales Burger King y Kentucky Fried Chicken, que lograron remodelar, alterar y cambiar casi la fisonomía colonial presumiblemente tras negociar la autorización del INAH.
Pero ante la indiferencia gubernamental, que está permitiendo el deterioro del patrimonio cultural del estado, un golpe más sufre la arquitectura colonial veracruzana ahora con las alteraciones y cambios que se hacen al Hotel Imperial, edificio que data del siglo XVIII.
La defensa de este inmueble propició que Nahmad y su grupo entraran en pugna con la dirección regional del INAH, que preside Félix Báez Jorge, tras denunciar ante el Ministerio Público Federal, el 16 de diciembre pasado, “a algunos funcionarios del INAH” que habrían otorgado permisos de obra nueva, así como a los señores Emilio Veles, quien se ostenta como propietario del Hotel Imperial, y Pablo René Ramírez Rodríguez, arquitecto y encargado de la obra.
De acuerdo a los fundamentos de la denuncia, cuya averiguación previa es la 16/94, en la restauración del Imperial se actuó imprudentemente al constatarse que hubo demolición del edificio original: Derrumbaron el piso superior en su totalidad, los entrepisos, retirando viguería original, puertas, ventanas y otros ornamentos.
“Ante la negativa de intervención del Centro Regional –dice la denuncia– el escrito se turnó a la Comisión Interdisciplinaria para la Defensa del Patrimonio Cultural, dicha comisión resolvió solicitar por escrito el proyecto de la obra del Hotel Imperial a la entonces directora del INAH, Gema Lozano y Nathal, pero la solicitud nunca tuvo respuesta.”
Los demandantes que firman la denuncia apuntan que es de su conocimiento que la obra del Imperial fue suspendida por el INAH en ese año y se siguió un procedimiento jurídico del cual, señalan, “no tenemos conocimiento”.
Pero Nahmad Molinari y Rafael Covarrubias Maldonado, ambos firmantes de la denuncia, acusan que el señor Emilio Veles –quien está ligado a la familia De la Madrid Cordero– pudo lograr “un arreglo” con el Centro Regional del INAH que le permitió no sólo seguir la obra, sino cambiarla a su gusto, al grado de que el mismo propietario del negocio dice haber invertido ya más de 10 millones de dólares en la remodelación del hotel ubicado en la calle Miguel Lerdo 153, en el área conocida como Los Portales.
Así, en medio de críticas, denuncias y quejas de los grupos defensores del patrimonio cultural veracruzano, y pese a la violación a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, la obra del Hotel Imperial empezó a crecer desde el mes de septiembre:
La denuncia del grupo Civilistas Veracruzanos señala que actualmente están construidos en obra negra 12 niveles que “ya afectan sustancialmente el conjunto urbanístico que representan las cúpulas y torres de los principales edificios históricos de la ciudad”, al igual que dañan la visual “desde la plaza de armas al hacer visible la altura del edificio posterior desde la plaza”.
A través de su titular Félix Báez Jorge, el INAH Veracruzano respondió en el oficio 401-50-CIV-01-486-, basado en el resultado de una inspección realizada a la obra del Imperial por los arquitectos Ramírez y Meza, que “los trabajos se ajustan a la autorización dada por el INAH en 1992”, pero Nahmad Molinari contradice:
“No es verdad. Nosotros pensamos que algunos funcionarios del INAH negociaron el permiso para remodelar y alterar la obra. Ese edificio colonial, que ya levantó 12 pisos, está lesionando la imagen urbana, cupular y de torres del centro histórico con la alteración al paisaje urbano.”
Recuerda: “En el sexenio de Agustín Acosta Lagunes se recomendó la reducción de varios niveles del Hotel Veracruz, la misma acción fue concretada en la restauración del edificio Trigueros, el cual además de cambiar la fachada para armonizar la arquitectura tradicional, redujo sus alturas para no competir con Catedral y palacio municipal. Eso podría exigirse ahora.
“Yo creo –agrega– que el INAH enfrenta un grave problema: La falta de recursos económicos y humanos, esa es la razón por la que no puede emprender la defensa ni el rescate del patrimonio cultural de Veracruz. Como grupo Civilistas demandamos que el INAH suspenda definitivamente la obra del Hotel Imperial por atentatoria contra el patrimonio arquitectónico; que se suspenda la obra y se demuela lo ya construido.”








