Afecta la devaluación para la modernización de los estudios Churubusco, pero se alcanzo a comprar la mayoría del equipo: Diego López

A pesar de la aguda crisis económica que agobia al país, la modernización de los Estudios Churubusco puesta en marcha desde mediados del año pasado por su director Diego López Rivera, seguirá adelante. De hecho, la mayor parte de los equipos que harán de los que fueron los estudios cinematográficos más grandes de América Latina un moderno centro de producción y posproducción de todo género de materiales audiovisuales, fueron ya adquiridos, con la intención de llegar a competir incluso con empresas similares de Hollywood.
La idea, explica López Rivera, es que esta dependencia del Instituto Mexicano de Cinematografía –adscrito a su vez al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes– llegue a tener los resultados y la eficiencia de una empresa privada.
Reducidos a cinco hectáreas de las 18 que tenían originalmente, compartidas ahora con el Centro Nacional de las Artes, los Estudios Churubusco se encuentran en la actualidad en pleno proceso de remodelación, a un costo hasta ahora de más de 40 millones de nuevos pesos, incluyendo el valor de los equipos recientemente adquiridos. Los trabajos, concentrados prioritariamente en las áreas de sonido y laboratorio, se están efectuando en dos etapas. A punto de concluir la primera en febrero próximo, la segunda habrá de iniciar en marzo o abril para terminar las obras en su totalidad en el último trimestre del año.
“Si bien –explica López Rivera– no podemos decir que la devaluación que ha sufrido nuestra moneda no ha afectado al proyecto de modernización de los Estudios Churubusco, porque sería faltar a la verdad, para nuestra tranquilidad y fortuna el efecto de esta crisis no es tanto porque desde mediados del año pasado tomamos una serie de previsiones.”
Comenzaban entonces los trabajos de modernización y el proceso de adquisición de equipos, cuando Diego López tomó “la precaución de no comprometer todos los recursos que nos fueron asignados desde un principio, sino irlos administrando conforme los recibíamos e íbamos siendo capaces de mesurar el monto total de la adquisición de los equipos y su posterior traída a México, sobre todo por lo que corresponde a los gastos de envío, los fletes, gastos aduanales e impuestos de importación”.
De modo que, dice, “fuimos guardando siempre ciertos recursos para las eventualidades que se presentaran”. No obstante, reconoce, la crisis actual “sí nos va a limitar en cuanto a la adquisición de más equipos, pero el que se tenía planeado en un principio, el fundamental para que las áreas puedan operar, va a ser comprado íntegramente”.
En la actualidad, la primera etapa de la modernización de los Estudios Churubusco alcanza un avance de 80%. Lo que falta, señala el realizador de Crónica de familia y Goitia, es “terminar los acabados y detalles de la obra del laboratorio y pasar a la instalación del equipo que se adquirió para renovar todos los procesos, labor que se concretará hacia finales de febrero, considerando las pruebas previas de su funcionamiento ya en términos profesionales de servicio al público”.
Al lado del área de sonido, el laboratorio de los Churubusco requería de modernización desde muchos años atrás, de acuerdo con López Rivera. “Si bien a lo largo de 50 años de existencia de los estudios se fue adecuando al paso del tiempo, la máquina más nueva tenía 20 años, y las otras 30 ó 40”, advierte: “entonces, a pesar de que se cuenta con un taller de mantenimiento y con técnicos especializados, las máquinas se deterioraron y se hizo cada vez más difícil su operación y, sobre todo, el control de calidad en el resultado de los procesos”.
Esta situación se analizó concienzudamente, relata, “inclusive con el apoyo de un estudio de mercado realizado por el Instituto Mexicano de Investigación Tecnológica, y se vio que era factible invertir una fuerte cantidad de dinero en la modernización de los laboratorios, ya que si se hacía así volverían a ser no sólo los primeros laboratorios de México, sino de América Latina, que es la pretensión”.
Al estudio le siguió un proyecto que llevó a la dirigencia de los Churubusco a “recurrir a distintas empresas extranjeras, para ver qué tipo de equipos ofrecían; se visitaron así laboratorios en Estados Unidos y Canadá, para conocer cómo operan y qué equipos funcionan mejor, contemplando las necesidades específicas de nuestro medio”.
Se determinó luego adquirir el equipo a una empresa australiana, Filmlab, “que fue la única en todo el mundo que nos ofreció el paquete completo de equipo, incluidos analizadores de color e impresoras”.
Se trata, apunta, de “un equipo regulado electrónicamente, cuyos controles de calidad son muy precisos, y que nos va a permitir ofrecer un servicio de primera calidad, donde nos estamos planteando ser competitivos inclusive con los principales laboratorios de Hollywood”.
Obviamente, observa, “no estamos hablando del volumen que procesan esos laboratorios, ya que nuestras industrias no tienen punto de comparación, pero sí estamos hablando de alcanzar un nivel de calidad en cuanto al resultado en pantalla de nivel mundial”.
“No sólo se contempló el aspecto estrictamente comercial”, explica el funcionario recién ratificado en su cargo por el nuevo director del Instituto Mexicano de Cinematografía Jorge Alberto Lozoya: “también se consideró que en lugar de que nuestra industria siga requiriendo de servicios en el extranjero con la consiguiente fuga de divisas, no sólo que estos recursos permanezcan en el país, sino que podamos atraer trabajo a los laboratorios, ya que si tenemos los estándares de los laboratorios norteamericanos y podemos dar mejores precios, lograremos a mediano y largo plazo traer procesamiento en volumen de las grandes casas productoras y distribuidoras norteamericanas”.
Por lo pronto, considera, “lo que sí es factible en un plazo próximo es traer trabajo de las películas de bajo presupuesto y que se filmen en México, porque en lugar de que tengan que enviar el material a revelar a Estados Unidos se puede hacer aquí dándoles la facilidad de que van a tener acceso a sus materiales de un modo rápido y pagando en pesos”.
Esto, dice, “es una ventaja que los estudios van a poder ofrecer en cuanto esté concluida la primera fase de la modernización”.
En el área de sonido, advierte, “también se realizó un estudio previo, aunque partiendo de una situación distinta, ya que en la actualidad los estudios cuentan con un área de sonido que funciona dentro de un cierto nivel de calidad que los estándares de la industria han requerido y que no es muy alto, excluyendo a las películas producidas por el Instituto Mexicano de Cinematografía, donde sí ha habido la pretensión de tener un alto nivel de calidad”.
Este nivel “no muy alto” se explica “si partimos de que las salas de proyección están en una situación tan deplorable en lo general que por más que uno se esfuerce en terminar una película, a la hora de ser proyectada su calidad se reduce en un 30 ó 40 por ciento”.
De este modo, “si queremos tener un servicio de calidad mundial que sea competitivo, esta área con la que contamos actualmente no es suficiente ni es la adecuada por una serie de situaciones técnicas”.
Por ello, añade, “se decidió que esta nueva área se hiciera en el anterior conjunto de proyección de los estudios”. Se recurrió entonces de nuevo a las “distintas asesorías de técnicos extranjeros, sobre todo norteamericanos, y conociendo los estándares de lo que se conoce como nivel de calidad mundial en cuanto a la producción de sonido para cine, y en general para los medios audiovisuales, se localizó una pequeña empresa en Los Angeles que se llama Of Sound Mind, que nos dio asesoría en un principio y después realizó el proyecto para crear esta nueva área de sonido con niveles de calidad de acuerdo con los estándares creados por la empresa Lucas Film para controlar la reproducción sonora en las salas cinematográficas”.
Así, “en base a este estándar de calidad mundial, denominado Thx, se están adecuando las salas y se va a adquirir un número muy considerable de equipo para trabajar todos los procesos de sonorización en sistemas análogos y digitales, integrados al manejo de computadoras y de la tecnología más sofisticada para la producción de todo tipo de materiales sonoros”.
Esta nueva área Thx, asegura Diego López, va a contar con salas de doblaje y efectos especiales, una sala de proyección y una sala de regrabación con una consola de 60 canales, “de la que sólo hay diez instaladas en todo el mundo, para la regrabación y mezcla de los sonidos que se pueden producir aquí mismo en los estudios, o que pueden ser traídos en cualquier tipo de formato para mezcla final”.
“A esta área se le van a agregar servicios de edición de imagen y sonido en cuartos especiales anexos”, explica López entusiasmado porque “de hecho se creó en los Estudios Churubusco una nueva unidad de producción y posproducción de imagen y sonido de alto nivel de calidad”.
Dispuesto a emprender la segunda fase de la remodelación de los Estudios Churubusco entre marzo y abril próximos, Diego López espera le sea asignado para entonces el presupuesto correspondiente a 1995. Será en ese momento cuando “sabremos cómo vamos a canalizar la siguiente fase, que comprende el remozamiento de los exteriores, incluidas las vialidades, las áreas verdes, la entrada principal, el restaurante y la cafetería, así como el remozamiento de los ocho foros y la adaptación de la sala de música en sala de proyección profesional con el sistema Thx”.
Con un presupuesto original de 26 millones de nuevos pesos para el proyecto de modernización, incrementado a más de 40 millones de nuevos pesos hasta el momento y sin considerar el presupuesto disponible para este año, Diego López se ha fijado como objetivo “que los estudios se comporten como una empresa privada, que tengan la eficiencia y los resultados semejantes, lo cual no es fácil de lograr”.
Sabe que “nos va a llevar un tiempo conseguirlo, pero es nuestra determinación hacerlo, y pienso que lo conseguiremos si lo planeamos bien y lo llevamos a cabo en el tiempo correcto en cuanto a capacitar al personal y establecer sistemas de trabajo mucho más rigurosos, ya que el control de calidad, que básicamente no existía, tiene que convertirse en la divisa de la empresa”.