Habla un piloto militar ruso

MOSCU.- Por razones obvias el piloto que aceptó contestar nuestras preguntas pidió hablar en forma anónima.
–El comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas, Petr Denikin, felicitó a los pilotos rusos por haber destruido en el suelo los aviones chechenios que se aprestaban a realizar operativos aéreos en Rusia…
–Usted me da risa, no bombardee el aeropuerto de Grozny para destruir “los aviones de guerra de Dudaiev”. Nos dijeron que teníamos que inspirar miedo, dar una demostración de nuestra fuerza potencial. Trabajamos como lo hacíamos durante nuestro entrenamiento en un polígono de tiro. No teníamos nada que temer, ninguna defensa antiaérea. Pero el aeropuerto era un objetivo estratégico y por lo tanto yo tenía la conciencia tranquila.
–Sin embargo todo eso ocurre en Rusia…
–Resulta inútil que quiera darme lecciones de moral. Guarde sus preguntas sobre el honor, la conciencia, la dignidad para el presidente Yeltsin, el primer ministro Víctor Chernomirdin, el ministro de la Defensa Pavel Grachov y nuestro jefe Petr Denikin. Soy tan sólo un instrumento. No soy yo quien mata. Son ellos.
–¿Cuáles son los puntos estratégicos militares que los chechenios hubieran camuflado en los barrios residenciales, y que son el blanco de los “bombardeos selectivos” que se producen actualmente?
–No existen tales objetivos militares. Se nos dijo que los chechenios se habían llevado a todos los rusos a las montañas y que allí los guardaban como rehenes. Según nuestros superiores, sólo hay bandidos en Grozny. La población civil ya dejó la ciudad… Los blancos probablemente fueron escogidos por los miembros de las misiones exploradoras.
–¿Se les dieron indicaciones precisas sobre los “bombardeos selectivos” que tenían que llevar a cabo? ¿Tenían ustedes mapas que indicaban dónde se encontraban los sitios prohibidos, como los hospitales?
–El término “bombardeos selectivos” es una broma. Para ser cuidadosos como los norteamericanos en Irak, hay que tener una experiencia de por lo menos 200 horas de vuelo por mes. Yo sólo volé 37 horas en todo 1994, y eso es muchísimo para un piloto ruso. No había sitios prohibidos porque la ciudad estaba supuestamente llena de bandidos.
–¿Cuál es la utilidad de estos operativos aéreos?
–Recurrir a la aviación es una barbarie inútil. Dudaiev tiene tanques y vehículos blindados. Son blancos para helicópteros de guerra que pueden ajustar sus disparos. Usar bombarderos es una locura y una barbarie. A mi juicio se quería destruir totalmente Grozny.
–Usted no podía ignorar que estaba bombardeando a mujeres, niños y ancianos.
–Cuando la sangre empieza a derramarse así, por ríos, uno se vuelve loco. La percepción va cambiando, la mente se va entumeciendo. Es imposible expresar eso con palabras. Lo más duro es empezar a matar. Después se vuelve una pesadilla. Ya no puede pararse.
–¿Cuál es el estado de ánimo de los pilotos que participan en los operativos?
–Matamos el stress con vodka. Desde que entendí el horror de esa situación ya no vuelvo a ver televisión ni leo los periódicos por miedo a enloquecer.