El fin del espejismo mexicano

Presidente de Perú de 1985 a 1990, cuando tenía 35 años de edad y llamado entonces “el hombre de la esperanza”, pero señalado por su detractores como populista; feroz crítico del neoliberalismo y del monetarismo, opositor del Fondo Monetario Internacional, Alan García radica en Colombia, luego de que al término de su mandato fue acusado de abuso de la fe pública, fraude fiscal y enriquecimiento ilícito para, según sus seguidores de APRA, impedirle volver a la Presidencia. El siguiente artículo fue publicado el 10 de enero en el diario El Espectador de Colombia.
BOGOTA.- La crisis mexicana demuestra cuán limitado es el modelo neoliberal y monetarista propuesto en los últimos años como un remedio milagroso excluyente para América Latina. Porque México, que era el ejemplo de ese modelo y que fue representado como paradigma de estabilidad y de eficiencia económica, enfrenta otra vez lo mismo: más pobreza, y la caída de la moneda, de la producción y de los salarios.
Sin embargo, la solución que ahora se propone a los mexicanos, es otra vez lo peor: menos salarios, menos gasto social y menos producción. Los pobres y la clase media pagarán la factura y después de haber perdido salario por seis años, ahora perderán más. Los capitales, por el contrario, ganaron enormes intereses (México pagó 12% anual, mientras en los bancos norteamericanos se pagaba 4%), sólo en 1993, los especuladores de la bolsa ganaron un 48%; y la concentración de la riqueza gracias a la compra de empresas estatales y el abaratamiento del precio del trabajo, multiplicó la injusticia social.
Pero México es sólo la punta del iceberg, porque la misma teoría en mayor o menor medida se aplica obedientemente en casi todo el continente. Y su resultado es o será igual.

“LA MODERNIZACION”

1. El mercado es el único generador de riqueza y el “único asignador eficiente de recursos”. Todo lo que se oponga al imperio de los intereses económicos, es negativo.
2. Hay que reducir el déficit, reduciendo los gastos de salud, de educación, etcétera.
3. Hay que reducir la inflación de cualquier manera, y la más brutal es la mejor, para crear la estabilidad requerida por el capital extranjero.
4. Hay que pagar la deuda externa, y si es posible, prepagarla. Eso comprueba la disciplina que exige el sistema internacional. Y además, anunciar que el problema de la deuda ya no existe, porque será pagada.
5. Y abrir totalmente la economía a la competencia internacional.
6. Como para pagar la deuda y comprar del exterior se necesitan recursos, vender pronto y a cualquier precio las empresas públicas. En los últimos 10 años México redujo sus empresas públicas de 1,155 a 223 y vendió las 18 principales.
7. Otro medio de obtener recursos para pagar y comprar, es atraer a los capitales internacionales, ofreciéndoles intereses exorbitantes.

MAS MISERIA

1. Los salarios perdieron 34% de su valor en los últimos seis años y el desempleo aumentó de 4% a 6.5%. Hoy más de trece millones y medio de mexicanos en edad de trabajar están desempleados o subempleados. Consecuentemente, la producción también se contrajo.
2. La mayor parte de recursos llegados, fueron capitales vampiro, es decir, capitales colocados a interés y dispuestos a partir de inmediato con sus ganancias. Se colocaron tesobonos por 20,000 millones de dólares al 10% anual, ganando casi el triple que en el exterior. Y el Estado mexicano debió aumentar los impuestos y reducir sus gastos para pagar esos intereses.
Otros recursos externos fueron atraídos por la especulación en la bolsa. Pero unos y otros partieron a los primeros síntomas de agotamiento del modelo sin haber creado ni empleos ni producción.
3. La apertura comercial resultó ser en realidad una apertura para comprar. Por cinco años, el déficit comercial creció (22,000 millones en 1992, 23,000 en 1993, 29,000 en 1994). Y así, los dólares ingresados del exterior a ganar intereses exorbitantes, sirvieron en realidad para comprar mercaderías, especialmente norteamericanas. Como consecuencia, las reservas de 24,000 millones de dólares cayeron en menos de un año a 6,500 millones.
4. Entretanto, la deuda, que según los portavoces del neoliberalismo ya no era un problema, crecía. Las engañosas propuestas Baker y Brady resultaron arreglos para seguir pagando lo mismo. Según algunos cálculos la deuda mexicana podría llegar a 150,000 millones de dólares, casi el doble de lo que fue en 1982. La devaluación de 50% que acaba de sufrir México, aumenta la deuda en esa proporción, en términos de esfuerzo interno para pagarla. Peor aún, para servir la deuda se han vendido casi todas las empresas y se termina debiendo más que al comienzo.
5. Por el déficit comercial, el sobrepago de la deuda y la caída de las reservas, la crisis estalló por una devaluación de la moneda. En ese instante, los capitales vampiro y los capitales de especulación bolsística huyeron. Eso retroalimentó la crisis y la moneda cayó más.
6. Al final, la brecha entre ricos y pobres se ha profundizado monstruosamente. Hoy, según los analistas, existen en México 24 personas con fortunas superiores a mil millones de dólares cada una. Pero existen también 40 millones de mexicanos viviendo debajo del nivel de la pobreza.

¿MAS NEOLIBERALISMO?

Viene de proponerse un paquete de medidas que agravará la situación, bajo el engañoso objetivo de reganar la estabilidad. Fingiendo ignorar el resultado del modelo, se plantea profundizarlo. Habrá un nuevo ajuste de los salarios. Para 1995 se prevé una inflación de 16%, pero los salarios sólo subirán en 7%. Además, el Estado reducirá más los gastos de infraestructura, educación y salud. Y se venderán las empresas públicas que quedan. Es el turno de Petróleos Mexicanos (Pemex), de los transportes, después será el del agua potable, la conducción eléctrica, etcétera.
Y todo ello para pagar los intereses de los tesobonos y los de la deuda externa. Como en marzo se requieren 10,000 millones de dólares para servirlos, ya se ha contratado un nuevo crédito de 18,000 millones, proporcionado en gran parte por Estados Unidos, para el que la asociación con México está resultando un mal negocio, pero al que interesa salvar a los inversionistas norteamericanos que poseen el 82% de los tesobonos y el 30% de las acciones de la bolsa mexicana.
Mas a pesar de estos resultados, los Ayatholas del neoliberalismo, para los que las limitaciones del modelo no eran desconocidas, exigirán más ajuste y menos salarios. Al fin y al cabo, para ellos, lo que es bueno para los ricos y para la banca exterior, es bueno para México. E inevitablemente, el ciclo crítico se repetirá, en perjuicio de la mayoría. Tal vez lo único rescatable de la experiencia mexicana, es que señala a tiempo el fin del neoliberalismo para los otros países que en el continente han aplicado con fanatismo las recetas extremistas del Fondo Monetario.
Es el fin del espejismo y de la soberbia. Por eso cantaba la vieja melodía de la revolución, refiriéndose al dictador Porfirio Díaz: “Ya se cayó el arbolito donde dormía el pavorreal, ahora dormirá en el suelo como cualquier animal”.
(Reproducido con autorización de Pastor Virviesca, editor internacional de El Espectador.)