La crisis, según el multimillonario Enrique Molina: los inversionistas extranjeros quisieron “calar” a Zedillo y presionar a Serra Puche, “pero se les paso la mano”

Ni el gobierno anterior ni el actual son los responsables de la devaluación del peso, sino los inversionistas extranjeros que abusaron realmente de la confianza que les dio el país. Aquí se les multiplicó su dinero, lo cobraron y se les entregaron en garantía las unidades industriales. Al retirar sus dólares, causaron la devaluación y casi obligan al gobierno a declarar la moratoria. Ahora ven que “se les pasó la mano”.
Es la interpretación de Enrique Molina, el más grande distribuidor de Pepsicola fuera de Estados Unidos, principal productor de azúcar en el país y uno de los 24 mexicanos con una fortuna superior a los 1,400 millones de dólares, según la revista Forbes.
Molina no exculpa a los grupos financieros mexicanos:
“Especularon mucho con las divisas. Soltaron muchos créditos en dólares, a pesar de que sabían que estaban dolarizando al país. No desconocían la sobrevaluación del peso. Se engolosinaron, porque los bancos obtienen fondos en dólares y los prestan aquí. Yo no digo que fueron todos los grupos financieros, pero se abusó de la dolarización. Ofrecían créditos en dólares y no en pesos. Debieron darse cuenta de que era una trampa, porque el dinero que obtenían también era a corto plazo, créditos revolventes.”
Este yucateco de 59 años de edad preside los Grupos Escorpión y Gemex, y tiene paquetes accionarios de Banamex-Accival y de Banpaís-Mexival, pero dice que está arrepentido de haberse metido en esos negocios:
“Los bancos están destrozando a los productores, sobre todo a los del campo, con créditos al 40 o al 50%.”
Acerca de lo dicho por el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Luis Germán Cárcoba García, en el sentido de que los primeros en sacar su dinero del país fueron los empresarios mexicanos y que inversionistas estadunidenses habían dicho que cinco consorcios mexicanos sacaron 10,000 millones de dólares entre marzo y agosto de 1994, Molina comenta:
–Esto es bull shit, o sea, una tontería. Aquí no hay cuentas en dólares, salvo en la frontera, pero son cuentas muy pequeñas. Los grandes grupos mexicanos no pueden sacar 10,000 millones de dólares. Para empezar, no tienen esa lana en pesos para comprar dólares ni a 3.5 pesos. Estamos hablando de cifras astronómicas. Esos grupos empresariales están en el mercado de valores de México y de Nueva York. Por los reglamentos y regulaciones que hay en Nueva York, no lo pueden hacer. No pueden ni endeudarse, en límites que no sean manejables. Los únicos que realmente los pueden sacar son los sacadólares privados. Los grandes grupos mexicanos no lo pueden hacer. Vamos, ni siquiera se necesita sacar dólares, pues en Estados Unidos se puede pedir un préstamo y dejarlo ahí, para qué lo traigo. Lo que sacan los particulares, eso no cuenta. Si un empresario en lo personal saca 200 millones de dólares, fiscalmente lo demandan madre. Los grandes empresarios están superfiscalizados.
“¿Sabe quien sacó el dinero del país? Los bancos mexicanos que tuvieron qué pagar los Cetes y Tesobonos vencidos. La banca tenía inversiones en dólares. Por ejemplo, un banco norteamericano le presta a Banamex 10 millones de dólares y esa institución, a su vez, me los da a mí. Los cambio a pesos o pago en dólares una parte de mi maquinaria. El banco norteamericano le exige el pago a Banamex y, como éste me prestó a 90 días, no lo puede cobrar. Entonces, Banamex tiene qué comprar dólares de la reserva del Banco de México, para devolver los 10 millones de dólares. Así salió el dinero del país. Los inversionistas extranjeros forzaron a las empresas y a los bancos a pagar todo lo que estaba en el corto plazo.”
–Pero el problema de fondo fue que los inversionistas extranjeros perdieron la confianza en el país…
–Eso no es cierto. No se puede cambiar la confianza de un día para otro. Tampoco se le puede echar la culpa al gobierno de esta situación, puesto que los responsables de la economía, sobre todo después de los procesos de privatización, son las empresas privadas. A un país, o le tienes confianza o no se la tienes. Además, lo que da confianza son las estructuras, lo que haces por la democracia, por el crecimiento económico, por el control de la inflación y del déficit. La crisis fue provocada por los especuladores internacionales, sobre todo después de la toma de posesión del nuevo gobierno. Nosotros confiamos demasiado en el capital extranjero, les abrimos el territorio, les cedimos muchas cosas en el Tratado de Libre Comercio. Los que abusaron de esa confianza fueron los que nos prestaron el dinero. Disminuyeron nuestras reservas. Yo creo que el gobierno anterior debió haberse preocupado un poco más en tener préstamos a largo plazo, lo cual hubiera permitido que no se retirara ese dinero. Los inversionistas del exterior manipularon la credebilidad del país, y en lugar de confiar en la iniciativa privada, empezaron a desconfiar del gobierno, cuando la economía es manejada por los empresarios. Este es un problema de flujo de caja, no estamos quebrados. No se puede pensar que un país que lleva trabajando cinco años bien, en un año se destruya. Eso no puede ser. No se pueden destruir ni las casas, ni la infraestructura, ni la maquinaria, ni todo lo que se ha modernizado.
Considera que los especuladores extranjeros quisieron “calar” al presidente Zedillo:
“Siempre lo han hecho, con cualquier presidente. Cualquier mandatario que entra, con su nuevo gabinete, llega en una posición no muy fortalecida y siempre tiene un espacio para consolidar su gobierno. Ese tipo de maniobras son para dañarnos. México es un país líder en Latinoamérica. Eso nos ha causado problemas y nos ha creado enemigos. La gente es muy envidiosa y ahora que el país creció, se desarrolló y se superó, les da mucho coraje. De repente usted ve que en los últimos años hay una fiebre por comprar todas las empresas mexicanas. Han venido empresas norteamericanas, alemanas, italianas, casi a forzarnos a venderles, o asociarnos con ellos, y hace cinco años no lo hicieron. Siempre he dicho que si se cede la soberanía económica del país, se cede la soberanía política. Eso nunca lo debemos permitir. Los que tienen la lana nos quieren dañar.”
Molina, quien se precia de haber sido “office boy” en la Kodak y no provenir de familia de abolengo ni de banqueros “ni de nada”, dice que, desgraciadamente, “no somos autosuficientes todavía en dinero. El país estuvo atrasado 20 años. Necesitamos, entonces, depender de la gente que nos da los recursos, y cuando ve que sabemos solicitarlos, que podemos multiplicarlos y que crecemos, se vuelve envidiosa y desconfiada, y no les satisface nada. Entonces, nos quieren dañar, derrumban los precios de las acciones en el mercado, y luego las quieren comprar a una tercera parte, vacían la reserva, nos provocan una devaluación exagerada y una crisis de desconfianza, y se van demasiado alto esos inversionistas.
“Quisieron meter una presión muy fuerte. Criticaron mucho a Jaime Serra y éste se puso nervioso, de por sí es un hombre muy nervioso. Terminaron con un funcionario que ayudó mucho a la industria del país, la modernizó. Serra tuvo un exceso de confianza y nunca pensó que le pudieran hacer esto, y yo tampoco, créamelo. A Serra, que es un hombre extraordinariamente inteligente, no lo querían en la comunidad financiera internacional. Nunca lo han querido desde el Tratado de Libre Comercio. Fue un error político no haber evaluado eso al nombrarlo secretario de Hacienda. Serra era muy odiado por mucha gente. Sacó el Tratado con las uñas y puso a salvo el petróleo.”
También considera que a los especuladores internacionales, que prestaron al país 25,000 millones de dólares, se les pasó la mano:
“La devaluación fue un bumerang contra ellos, porque para poderles comprar lo que les compramos necesitamos dólares. Lo que vendemos al exterior no genera suficientes divisas. Quieren que les compremos maquinaria, productos agrícolas, todo, pero cómo les vamos a pagar, si nosotros no imprimimos dólares aquí. Deberían darle gracias a Dios que nos dan dinero y se los volvemos a regresar, que tienen hipotecadas las plantas industriales y que tienen en garantía nuestras acciones, ¿qué más quieren? Les estamos sosteniendo sus negocios. Están preocupados porque a esos niveles de devaluación, no les vamos a comprar ni un frijol.
“Ahora, dentro de la crisis de devaluación, vamos a proteger el autoconsumo de las compañías mexicanas, no vendiendo porquerías. Ya se están nivelando los flujos de dinero, porque la devaluación es artificial. Quieren bajarnos a 4.10 pesos por dólar, cuando ya nos golpearon. Pues tampoco, porque nos van a meter todo de Estados Unidos, de nuevo, y no nos van a crear otra vez el déficit comercial. Se está buscando una paridad intermedia, que sirva también de barrera para que no nos sigan invadiendo con todos sus productos. Han abusado de la confianza del inversionista mexicano, y eso no se vale. Ya aprendimos, no nos volverán a dañar.”
–Pero el gobierno los está llamando y les dice que ya tiene 18,000 millones de dólares en las reservas. Esos inversionistas extranjeros, ¿son una especie de aventureros caza reservas?
–Son piratas. Los que manejan las finanzas internacionales, los fondos y otros recursos, no tienen patria. Es un sistema financiero corrupto, porque pone trampas a los países. Pero nos tienen que volver a dar dinero. Unas 200 empresas estadunidenses están presionando al gobierno de Clinton, para que nos den créditos. Claro, no se puede obligar a los coyotes de los fondos a que vuelvan a invertir acá. No importa, no los necesitamos. Ahora los préstamos serán de país a país, y tal vez por 40,000 millones de dólares. El gobierno estadunidense comprará los Cetes y los Tesobonos que no se renueven. Les vamos a dar el doble de la ganancia que ofrecen en su propio país. A Estados Unidos no le conviene que México tenga problemas económicos. ¿Se imagina la cantidad de mexicanos que se irán de braceros? Ya vendrán otra vez los piratas. Esos vienen cada 6, 7 u 8 años.