TOKIO.- “El boom mexicano ha sido el gran espejismo del mundo financiero de los Estados Unidos; el éxito de la modernización mexicana depende del ahorro interno”. Estos son los comentarios que hizo Toyoho Gyouten, presidente del Banco de Tokio, el 9 de enero en Nueva York, y con los cuales pretendió tranquilizar a los inversionistas japoneses, confusos ante el sorpresivo desplome del peso mexicano.
Gyouten dejó entrever que la actual crisis no es culpa exclusivamente de México, sino que Estados Unidos también tiene cierta responsabilidad. Dijo que mediante el Tratado de Libre Comercio, los norteamericanos buscaron apresuradamente un vecino moderno para su propio beneficio, por lo que México se vio obligado a ajustar su realidad de acuerdo con los requerimientos estadunidenses.
Además, explicó que la modernización no debe depender exclusivamente de la inversión extranjera, pues tiene que basarse en el ahorro interno, cuyo éxito es determinado únicamente por la confianza nacional en el sistema político.
Los pasos de Angel Gurría en su visita a Japón fueron seguidos por todos los medios de la comunicación. Los principales periódicos japoneses han dedicado editoriales a la crisis económica mexicana y sus repercusiones internacionales.
La atribución de las causas de la brusca caída del peso mexicano varía de un periódico a otro. Asahi dice que la crisis mexicana muestra la irrealidad de la teoría del desarrollo que aplica Estados Unidos para orientar la economía de los países industrializados nacientes. Señala que según esa teoría, basta con entrar en la economía de mercado para asegurar el camino a la modernización. El diario explica que, por el contrario, “cada país tiene que transitar por el duro camino de la libre competencia para llegar a tener una competitividad internacional. Pero, aquella teoría apresuró a México en su liberalización comercial, sin permitirle encontrar el tiempo más apropiado para ella”.
Para la televisión estatal japonesa, NHK, la crisis se debe a dos factores: el TLC, en el campo económico, y el levantamiento indígena en Chiapas, como causante de la inseguridad política.
Otros medios no dieron mucha importancia al problema de Chiapas, y señalaron que si bien el TLC influyó en las causas de la crisis, por otro lado gracias a ese Tratado se organizó rápidamente la ayuda internacional para México.
Por ejemplo, el gobierno japonés decidió contribuir con 1,000 millones de dólares para asegurar la estabilidad monetaria en el mundo, en cooperación con los EU.
En contraste con la actuación pronta del gobierno japonés, es sumamente ambigua la perspectiva de colaboración de los bancos privados de Japón.
El miércoles 11, México solicitó oficialmente a cuatro bancos japoneses 1,200 millones de dólares, que se pagarían a fines de 1995. Sin embargo, esos bancos tienen todavía recuerdos muy amargos de la gran pérdida que representó el Plan Brady, por lo que temen que no puedan cobrar ese préstamo.








