WASHINGTON, DC- Aparte de los errores macroeconómicos en que pudo haber incurrido, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari cometió una “falla tremenda” de comunicación con la comunidad financiera internacional: Suspendió la promoción del país en el exterior como sitio atractivo para la inversión directa –es decir, en fábricas, maquinaria, infraestructura, etcétera– y se conformó con conseguir inversión indirecta, de corto plazo y especulativa, que llegó a constituir el 80% del total de la participación foránea.
Eso ha probado ser catastrófico, opina Bill Colón, vicepresidente de la empresa de imagen Fleishman Hillard, encargada de una efímera campaña para llevar inversión directa a México. También cree que el gobierno de Ernesto Zedillo ha hecho “muy poco” para revertir los malos manejos de comunicación de su antecesor.
Colón relata que su compañía fue contratada por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial para “cambiar la percepción que quedó del país después de las elecciones de 1988, como un lugar inseguro para la inversión”. La revista de negocios Fortune, recuerda Colón, publicó un artículo en agosto de 1988, titulado “Haciendo negocios en el volcán de México”, que advertía sobre los riesgos de invertir en un país que iba camino a la anarquía. Esa, dice el publirrelacionista, era la visión de los inversionistas extranjeros.
Localizado telefónicamente en sus oficinas de Nueva York, Colón cuenta que, en dos años de relación de trabajo con el gobierno mexicano, Fleishman Hillard contribuyó a un cambio importante en la imagen del país en el exterior. “Armamos la presentación de las nuevas reglas para la inversión extranjera en México, hicimos seminarios y hasta una gira por Asia. Y creo que nuestro trabajo dio frutos: En enero de 1990, Fortune publicó otro artículo sobre México; y esta vez el título era muy diferente: `Por qué México se está viendo mejor’; y seis meses después (la revista) Forbes lo puso así: `México, una revolución en la que se puede invertir’. Todo iba muy bien, hasta que la Secofi nos cortó el financiamiento”.
–¿Así, nada más?
–Sí.
–¿No alegaron otra cosa, que el programa no les interesaba?
–No, nunca lo dijeron. Pero fue evidente que ellos ya habían optado por promover únicamente la inversión indirecta, de portafolio.
Agrega: “Yo no digo que la inversión indirecta no sea importante. Sí lo es, pero siempre hay que tener presente que es muy volátil. Nosotros tratamos de convencerlos de que la única manera de asegurar una economía estable a largo plazo era atrayendo inversión directa. Además, una cosa podía llevar a la otra; es decir, una importante inversión directa hubiera construido un clima más propicio para la inversión indirecta, porque hubiera creado empleos y los empleos dan salarios y los salarios dan estabilidad”.
Bill Colón sostiene que “pretender entrar, sin promoción, a un mercado de inversión tan competido, con rivales como Singapur”, era una jugada perdida de antemano
–¿Nadie los escuchó?
–El problema que tuvimos fue la falta de contacto con funcionarios importantes. Siempre tratábamos con subsecretarios.
–¿Cómo, Jaime Serra Puche nunca los recibió?
–Una sola vez, cuando se iban a presentar las nuevas reglas de inversión extranjera, en mayo de 1989, si mal no recuerdo. Y ese fue uno de nuestros primeros logros; alcanzamos la primera plana del New York Times.
Fleishman Hillard, que fue contratada por el gobierno mexicano en abril de 1989, es la agencia de comunicaciones independiente más grande de Estados Unidos y la quinta más importante del mundo. Ha ganado 22 premios Yunque de Plata (el equivalente al Oscar en la industria). Tiene oficinas en todo el mundo y entre sus clientes están los consorcios Coca Cola, Kimberly Clark, Kraft Foods, Levi Strauss y McDonald’s. También da servicio a la banca mexicana. Multifacética, Fleishman Hillard está igualmente especializada en las relaciones políticas conocidas en Estados Unidos como lobbying, o cabildeo. En 1985, fue contratada por la Secretaría de Turismo para remontar la mala imagen que quedó después de los sismos de ese año.
Sobre el desempeño del actual gobierno frente a la crisis, Colón dice que ha incurrido en varios errores.
Primero, precisa, no ha dicho que está dispuesto a reconocer la importancia de la inversión directa en la economía y a dar pasos para atraerla, con lo que repite la falla del gobierno de Salinas de sólo tener una estrategia financiera; segundo, en su manejo de la crisis ha roto reglas fundamentales:
“No ha definido cuál es el problema; no ha establecido que tiene el control de la situación y ha permitido que la información fluya por distintas fuentes; no ha ofrecido una solución creíble a la crisis y, en cambio, parece mantenerse apegado rígidamente a un plan confuso y contradictorio, y, por último, no ha tenido una comunicación diaria con el país y el extranjero.”
Colón, quien dice estar “muy dolido por lo que ocurre en México”, quisiera ver a Zedillo actuar “como lo hicieron los presidentes (Franklin Delano) Roosevelt, durante la depresión de los treinta, y (Ronald) Reagan, durante la recesión de los 80; creo que le falta estar más activo.
“A mí me gustaría ver a México solucionar sus problemas. No digo que una estrategia de comunicación y la promoción en busca de la inversión directa lo resuelvan todo, pero constituyen un buen principio. El problema financiero inmediato se puede resolver, pero, ¿qué le espera a la economía mexicana sin una estrategia de largo plazo?”








