OE

Kenzaburo Oé, premio Nobel de Literatura 1994, nació en un pequeño pueblo de la isla de Shikoku el 31 de enero de 1935. Cuando tenía 17 años partió a Tokio para continuar sus estudios superiores. La vida en la moderna metrópoli, contraria a la apacible vida de provincia, lo llenó de tristeza, y para conjurarla comenzó a escribir. Después el nacimiento de su primogénito con una lesión cerebral se convirtió en el impulso principal de sus novelas y cuentos, para tratar de comprender la insatisfacción de los humanos y el sentido de la existencia.
El único libro que circula en castellano de Oé, Una cuestión personal (Ed. Anagrama. Col. Panorama de narrativas. No. 151; Barcelona, 1994. 189 pp.), se inspira en el dramático incidente de su vástago. Porque la primera obra traducida del escritor japonés al castellano está agotada: se trata de La captura, que tradujo Oscar Montes, y que en 1976 publicó Editorial Extemporáneos.
En Una cuestión personal Oé cuenta las vicisitudes por las que pasa Bird durante tres días. Bird es un hombre insatisfecho cuya mayor ambición es escapar al Africa para rehacer su vida. Mientras tanto cumple con su trabajo como profesor de inglés y lleva una vida sórdida y poco responsable. El día que inicia la historia vaga por Tokio, en tanto que su esposa concibe a su primer descendiente con una hernia cerebral.
Cuando Bird llega a su casa le informan del nacimiento, así como del problema de su hijo. Luego tiene que hacerse cargo de él, por la debilidad de su mujer. Este hecho lo lleva a pasar por todos los sentimientos y emociones con respecto a su primogénito y a sí mismo. La desgarradora experiencia la vive con Himiko, amiga de la adolescencia, entregada a la contemplación y el erotismo, con la que sufre y goza. Al final del suceso Bird enfrentará el dilema de aceptar a su hijo anormal y sacrificar su vida, o deshacerse del pequeño y cumplir sus deseos.
En Una cuestión personal Oé reflexiona sobre el sentido de la existencia. El hombre ha creado una sociedad perversa en donde la prioridad es la satisfacción egoísta de los deseos. El hartazgo implica olvidar la responsabilidad que se tiene con el semejante y sobre todo con el débil e indefenso. Esto hace que se rompa el lazo de solidaridad entre los hombres, tan necesario para enfrentar los duros embates de la vida. En la soledad y el aislamiento lo que prevalece es el gusto por la muerte y la destrucción tanto del yo como de la circunstancia.
Para Oé el estado emocional negativo puede romperse únicamente si el individuo experimenta una gran desesperación, que lo lleve a terminar con la enajenación en la que vive y/o recuperar la vieja lección de los clásicos griegos, que obliga a los nobles de espíritu a acoger a quien necesita sin condiciones, hecho que provoca uno de los sentimientos excelsos del ser humano: la hermandad. Este afecto impulsa al hombre a luchar por la vida propia y la del semejante. Sin embargo, esta salida no es universal, sino que depende de la situación y la virtud del sujeto particular, de ahí el nombre de la novela: una cuestión personal.
Una cuestión personal es una gran obra hecha bajo la antigua premisa de escribir para enseñar cómo puede ser la vida mejor.