La gran paradoja en la historia de los Rolling consiste en que sus defensores tienden a destacar más las excentricidades y logros publicitarios así como escándalos de sus miembros, antes que considerar su música como verdaderamente revolucionaria del mundo del rock y pop actual.
Surgidos de clubes de jazz londinenses, The Rolling Stones tomaron su nombre de la frase de un blues machista de Muddy Waters (1915-1983), I’m Your Hoochie Coochie Man:
Bien, mi madre dijo a mi padre justo antes de nacer,
tengo un vástago que viene, será una piedra rodante.
Grabaron su primer disco en 1962, aunque no conquistaron el triunfo en Gran Bretaña sino hasta dos años después. Para 1965, los Rolling lograron vender 10 millones de discos sencillos y 5 álbumes, compitiendo fuerte con Los Beatles, el grupo “provinciano” del puerto de Liverpool que entonces había desbancado al Rey Elvis del trono en Estados Unidos.
En el principio, los Beatles John Lennon y Paul McCartney brindaron a los Rolling su primer éxito, Quiero ser tu hombre, y motivaron a la pareja Jagger-Richards a componer. El estigma de los escarabajos Beatles marcó a los Rolling, quienes en los años sesenta no pudieron sacudirse la sombra de sus compatriotas músicos. Ante la imagen de trajes sin cuello y botines lustrosos, los Rolling antepusieron la vestimenta sucia y desparpajada.
Y si Lennon decía: “Somos más populares que Cristo”, los Stones se ufanaban por ser “Sus satánicas majestades” y cantaban en Simpatía por el diablo de su célebre Banquete de vagabundos:
Déjame presentarme, soy un hombre de abundancia y gusto.
He merodeado por años enteros y robado a los hombres su fe…
Llámame Lucifer.
Desde el principio, los Stones pretendieron distinguirse del rock Beatle, interpretando música con influencia de los blues negros de Chicago pero, yendo atrás en popularidad, terminaban por imitar sus ideas como en el psicodélico Aftermath (1966). Sin duda, la parodia Déjalo sangrar de los Rolling era también un seguimiento de Déjalo ser. Los Beatles unieron con su música cada vez más melódica a las generaciones, en tanto los Rolling concentraron su público en los jóvenes con su aspecto rebelde.
Los Beatles cantaban Quiero estrechar tu mano y Todo lo que necesitas es amor; los Rolling cantaban al sexo y a la droga, gritaban No puedo obtener satisfacción, No siempre puedes obtener lo que deseas y Pasemos la noche juntos. Ambos coexisten como las caras de una misma moneda. Los Beatles se dedicaron más a la experimentación musical y las orquestaciones con George Martin, por lo que su trascendencia es innegable, así como las letras de Bob Dylan cambiaron el rock. Además de ellos, la transformación se dio con agrupaciones de vanguardia como Pink Floyd o Mothers of Invention de Frank Zappa. De todas maneras, los sencillos rocks de Jagger y Richards (Es sólo rocanrol, pero me gusta) resultan irresistibles.
SIMPATIA POR BILLETES
Los Beatles sentaron precedente de conciertos masivos cuando tocaron en 1965 en el estadio Shea con equipo inadecuado. Empero, el evento impresionó a Jagger. En 1968, los Rolling se llevaron magna decepción al grabar ambiciosa película televisiva en el estilo beatle de Viaje mágico y misterioso, que intitularon El circo de los Rolling Stones. Los Rolling tocaron pésimo y el programa quedó enlatado por instrucciones de Jagger.
Apenas murió el talentoso fundador de la banda Brian Jones el 3 de julio de 1969, Jagger y los Rolling pretextaron el deceso del músico que habían corrido seis meses antes y se lanzaron a la multitud de los coliseos, primero con un concierto-homenaje en Hyde Park, Londres, apenas dos días más tarde.
En octubre, la banda se desplazó a Los Angeles preparando la gira norteamericana que sería filmada; acabarían de mezclar su disco Déjalo sangrar, comenzando el 7 de noviembre en Colorado con el auto-epíteto publicitario: “La mejor banda de rock en el mundo”. Jagger no pararía ya en explotar su sex appeal y la banda, su fama perversa y demoniaca conquistada desde La petición de sus satánicas majestades, disco de 1967.
El 6 de diciembre de 1969, Jagger y su grupo planearon un concierto gratuito en contraposición a Woodstock para cerrar su gira en Altamount, cerca de San Francisco. Lo que sucedió ahí fue el peor día en la historia del rock en vivo. 4 personas murieron y un negro, Mederith Hunter, de 18 años, fue asesinado por uno de los 300 Angeles del Infierno contratados para la seguridad del evento. Richards intentó una justificación para la prensa inglesa del London Evening Standard a comienzos de enero, mientras las investigaciones policíacas continuaban:
“Viendo en retrospectiva, no creo que haya sido buena idea tener a los Angeles del infierno como seguridad, pero lo hicimos por sugerencia del grupo Grateful Dead (de San Francisco). En verdad, la diferencia entre el concierto que dimos en Hyde Park y de Altamount ilustra la diversidad de ambos países. En Hyde Park todo mundo la pasó bien. Puedes poner a medio millón de jóvenes ingleses juntos y no se matarán. Esa es la diferencia.”
La compañía de los hermanos Maysles filmó la gira completa y tres de sus camarógrafos capturaron la acción cuando Hunter es apuñalado por lo menos dos veces a unos diez metros del lente más cercano, mientras Jagger canta la samba-rock Simpatía por el diablo. La película salió con el título Gimme Shelter, o sea, Dame refugio. Con todo y escándalo, o quizás por lo mismo, la gira fue la más exitosa del grupo realizada hasta entonces, consiguiendo que el disco oficial en vivo Get yer ya ya’s out (en obvia burla a los gritos “yeah, yeah” de los fans beatles) vendiera más de un millón de copias. Fama y fortuna conjugadas lograron que los Rolling fundaran su propia disquera.
La fuerza creativa de los Rolling se llamó Brian Jones, quien puede ser oído con su sax en el lado “B” del sencillo Déjalo ser, en la canción You Know My Name de Los Beatles. El baterista Ginger Baker, de Cream y Blind Faith, recuerda los comienzos de los Rolling:
–Curiosamente en aquellos días el centro de atención solía ser Brian y no Mick. Saltaba sobre el público y tocaba la guitarra tumbado en el suelo, montando un verdadero numerito. Jones brillaba muy por encima del retraído y tímido Jagger, quien permanecía tieso delante del micrófono mientras su compañero hacía que el local se viniera abajo. A decir verdad prefiero recordarlos tal como eran entonces, una tropa de músicos de blues duros, ambiciosos y dedicados a su arte que imponían su ley en los tugurios de Londres.
El bajista Bill Wyman (Londres, 1936) publicó en 1991 Sólo Rolling: los Rolling Stones desde dentro (Editorial Grijalbo), un libro ostentosamente pletórico donde Wyman cuenta a Ray Coleman sus anécdotas sexuales como rocanrolero, hace críticas al egocentrismo de Jagger o habla de los apañones por droga a Richards con la frase del cantante de labios gruesos:
“Las estrellas y las celebridades no deberían intentar seguir unas normas de moral. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar lo que está bien y lo que está mal? ¿Qué sentido tiene?.”
Ry Cooder acusaría a Jagger y Richards de “transas y sabandijas” (Piedra Rodante edición mexicana, entrega 4 de agosto de 1971), por robarle sus ideas en Déjalo sangrar, específicamente la melodía Chicas del Honky Tonk. Y también el desprecio que sentía Jagger por Jones.
En la biografía “íntima” de Tony Scaduto, Mick Jagger: Todo mundo es Lucifer (Berkley Books, 1974), el autor narra una pelea a cuchilladas entre Jones y Jagger días antes de que éste lo corriera del grupo. La indiferencia de sus amigos hizo que nadie se preocupara cuando el buen nadador Jones se metió a su alberca en una reunión nocturna el 3 de julio de 1969 en Londres, para nunca más salir. La oración del padre Hugh Hopkins durante su entierro en Chentelham expresó el sentir de una sociedad que condenaba el desafío social de los Rolling:
“Brian era el rebelde, tenía poca tolerancia a la autoridad, las normas y tradiciones, algo típico de esta generación que ve en los Rolling Stones una expresión de una total actitud hacia la vida. Mucho por lo que esta Iglesia se fundó hace 900 años les parece irrelevante.”
El 12 de mayo, Mick Jagger se casó en Saint-Tropez, Francia, con la nicaragüense Bianca Jagger, iniciando su glamorosa vida en el jet-set mundial. Carly Simon le dedicaría su canción Eres tan vano. La amistad de Jagger con el roquero David Bowie alcanzó tintes homosexuales y su reputación andrógina arrastró la imagen del conjunto como fórmula publicitaria del rock glitter. Hace unos días, la exesposa del vocalista declaró: “La revolución nica fracasó”.
Pero la empresa de los Rolling no recularía. Para 1972 regresaron a Estados Unidos, montando otra extravagancia en vivo con tremebundos globos fálicos. En 1974 salió su cinta Damas y caballeros: Los Rolling Stones, que pasó con cierto éxito en México. Regresaron a América en 1978, utilizando el logo de la boca hecha por Warhol como ciclorama móvil, gigantesco. Y para 1981 volvieron llenando estadios. Esa vez, el escenario fue bordado por los diseños caricaturescos de Yamasaki: guitarras, autos y la bandera gabacha. En 1981, la gira Tatoo You fue patrocinada por los perfumes Jovan. Y llegó 1989 con el disco y la gira Steel Wheels, con patrocinio de la cervecería Budweiser (promotora de Voodoo Lounge, la gira actual que incluirá a México).
En noviembre de 1991, los Rolling Jagger, Richards y Watts firmaron por 44 millones de dólares su contrato con la disquera británica Virgin Music Group, que distribuye en México EMI Capitol (el contrato más alto para un solista es el de Michael Jackson: 65 millones para Sony). Diez millones recibieron los Rolling de adelanto y el resto se les pagará en seis años. El contrato aceleró su curso desde 1993 cuando el grupo inició la grabación de Voodoo Lounge; contempla tres discos e incluye la reedición del catálogo Rolling desde 1970. Los Rolling reciben 8 millones de adelanto por cada nuevo disco, ganando un total de 25% de regalías por copia vendida. El pago de catálogo será de 20 millones por los discos que van desde Sticky Fingers de 1971 hasta Flashpoint de 1990. El exbajista Rolling, Bill Wyman, comparte regalías de catálogo.
Para su viaje a México, los Rolling alquilaron un jet 727 por un millón de dólares. Michael Cohl, quien maneja Concert Productions International y controla Brockum, una de las compañías más grandes del mercado del rock, llegó a un acuerdo con ellos. En pago por los derechos de la gira completa Voodoo Lounge y repartición de ganancias, Cohl asumió buena parte del riesgo financiero. En 1989 acordó algo similar, según afirma la revista Rolling Stone de agosto de 1994: garantizó a los Rolling entre 65 y 70 millones.
Esta vez prometió más. Al final, tras la venta de souvenirs oficiales y los 4 millones de boletos de la gira mundial, Voodoo Lounge retribuirá unos 300 millones de dólares.








