La disputa por la OMC se radicalizo; ya no es de individuos, es de facciones

WASHINGTON, DC- Sin reparar en la crisis financiera de México, o cuando menos sin animarse a opinar abiertamente sobre ella, el expresidente Carlos Salinas de Gortari prosigue su campaña por obtener la dirección general de la recién creada Organización Mundial de Comercio (OMC).
Sin embargo, la impresión en Suiza es que la competencia se ha entrampado, no sólo por los problemas políticos que enfrentan en lo personal los tres aspirantes (Proceso 948), sino porque “en lugar de unificar a la nueva organización, la contienda ha entrado en un estancamiento, reviviendo viejas rivalidades y provocando nuevas”, según publicó el jueves 5 el diario londinense Financial Times.
“Cuando la carrera comenzó, el verano pasado, se pensaba que sería entre candidatos individuales, pero rápidamente se ha convertido en una batalla facciosa por el poder entre regiones”, añadió el periódico especializado. De acuerdo con su información, “las expectativas para terminar con el impasse podrían residir en un entendimiento informal de permitir al señor Salinas, quien estuvo impedido de hacer campaña activamente hasta que dejó el cargo de presidente el 1º de diciembre, unas semanas más para solicitar apoyo. Si obtuviera más simpatizantes, particularmente de Asia, la esperanza es que el señor Kim saliera voluntariamente de la contienda.
“La decisión final se reduciría entonces a una negociación entre Bruselas (capital de la Unión Europea, que respalda a Ruggiero) y Washington, que apoya fuertemente a Salinas. Sin embargo, si eso demuestra ser poco práctico, la única opción podría ser terminar con esta contienda y empezar de nuevo. En ese caso, cualquier pretensión de sostener una competencia abierta probablemente sería abandonada en favor de una maniobra y negociación tras bambalinas”. En tal situación, de acuerdo con información recogida por este semanario, uno de los principales prospectos sería Philip Burdon, ministro de Comercio e Industria de Nueva Zelanda.
Burdon, miembro del gabinete del primer ministro conservador Jim Bolger, es un partidario decidido de la privatización de empresas públicas. Este proceso, que se ha acelerado en Nueva Zelanda desde que el Partido Nacional llegó al poder en octubre de 1990, no ha estado exento de críticas, y Burdon muchas veces ha tenido que frenar sus ansias privatizadoras.
En entrevista con el corresponsal, Philip Lewin, consejero comercial del Ministerio de Comercio e Industria, afirmó que la candidatura de Burdon no es oficial y que sólo tomaría ese carácter en caso de mantenerse el estancamiento de la contienda. “Estamos observando muy de cerca los acontecimientos; eso es todo lo que puedo decirle”, comentó Lewin.