Ciego y sordo ante el desastre, el juicio político y la demanda penal, Salinas recorre el mundo en un jet de TAESA

Convertido, él mismo, en su principal contrincante, cargando con las credenciales de haber llevado al país a la actual crisis económica, una solicitud de juicio político en su contra y otra penal en vías de presentarse, en los últimos 30 días el expresidente Carlos Salinas de Gortari apareció lo mismo en Sudamérica, que en Africa, Asia o Medio Oriente, en un apresurado itinerario por el mundo, buscando la presidencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Evasivo, negándose a comentar “la bomba financiera” que estalló en México, apenas 22 días después de que dejó el cargo, el exmandatario, sin inmutarse, va recetando soluciones económicas en cuanto punto del planeta toca, mientras la oposición mexicana en su conjunto y hasta legisladores del partido que lo llevó a la Presidencia, cuestionan al menos el tramo final de su gestión y exigen se le finquen responsabilidades, ya sean morales, políticas o hasta penales, al tiempo que demandan del gobierno de Ernesto Zedillo le retire el apoyo a su candidatura internacional.
Mientras Salinas volaba de El Cairo a Tel Aviv, en un jet privado de la línea aérea comercial TAESA, en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión la fracción parlamentaria del PRD demandaba juicio político contra él, dos exsecretarios de Estado, Pedro Aspe y Jaime Serra Puche, y el gobernador del Banco de México, Miguel Mancera Aguayo.
El mismo partido anunció, para este lunes 9, la presentación ante la Procuraduría General de la República (PGR) de la denuncia penal respectiva, que de acuerdo con Juan N. Guerra, vicecoordinador de la bancada perredista, podría incluir un apartado en el que se investigaran las narcodivisas y el papel “estabilizador” que pudieran haber jugado en la “aparente salud financiera del país”.
Se pediría también fincar responsabilidades a quienes proporcionaron “información privilegiada” y a los que haciendo uso de ésta, sacaron del país sus capitales o cambiaron masivamente pesos por dólares. Los perredistas han citado hasta ahora los nombres del banquero Roberto Hernández; el dueño de Televisa, Emilio Azcárraga, y el propietario de Teléfonos de México, Carlos Slim, como presuntos beneficiarios de la crisis.
Al presentar, el 4 de enero en la sesión semanal de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, la solicitud de juicio político contra Salinas de Gortari –la que de entrada tanto el PRI como el PAN aseguraron, basados en la Constitución, que no procede–, Jesús Ortega Martínez, líder de la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados, justificó la demanda en los siguientes términos:
“Buscamos que el cinismo no termine de sentar sus reales en la vida nacional; que la política deje de ser `el arte de comer sapos sin hacer gestos’; que la corrupción, la irresponsabilidad, en el ejercicio del servicio público, dejen de considerarse práctica común y corriente y ordinaria; que la violación a las leyes se castigue y no siga prevaleciendo la impunidad. Queremos que se sancione al que roba una gallina, pero que también se castigue al que por omisión, indolencia, corrupción o irresponsabilidad, coloca al país al borde del abismo y a los ciudadanos en la tragedia.”
Y precisó: “Solicitamos que se enjuicie política y penalmente a estos ciudadanos (Salinas de Gortari, Pedro Aspe, Jaime Serra Puche y Miguel Mancera Aguayo) por causar grave perjuicio a la Federación, a los estados y a la sociedad en su conjunto”.
El exsecretario de Relaciones Exteriores y ahora senador defeño, Fernando Solana, había abandonado antes de que el perredista iniciara la lectura del documento, discretamente, la sesión parlamentaria, mientras Hugo Andrés Araujo, también senador y líder de la Confederación Nacional Campesina, compadre, amigo de Salinas de Gortari, permaneció inquieto, haciendo apresuradas anotaciones, pero sin subir a tribuna para defender al expresidente.
De acuerdo con registros periodísticos, Salinas de Gortari estuvo en Nueva Delhi, India, el 9 de diciembre; en Johannesburgo, Sudáfrica, el 12; en Rabat, Marruecos, el 19; el 1º de enero en Brasil; en El Cairo, el 4 y, en Tel Aviv, el 5, en el inicio de una gira por el Golfo Pérsico, además de conceder entrevistas a publicaciones como el semanario estadunidense Newsweek.
Su estancia en Brasil había pasado poco percibida en la toma de posesión del nuevo presidente Fernando Henrique Cardoso. En la Folha de Sao Paulo se publicó una nota en la que, en tres líneas, registran a Salinas como “un patito feo”, diciendo que nadie quería acercarse “al responsable de la quiebra de México”.
De Brasilia, Salinas regresó a México el 2 de enero, en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, con la delegación oficial de México, que como él, asistió a la toma de posesión del nuevo mandatario brasileño.
“Mi candidatura es la del Sur, no quiero una confrontación con el Norte, sino tender puentes entre ambos y abrir nuevas oportunidades”, va declarando el expresidente, según reportan agencias internacionales del periplo de Salinas de Gortari, “del que no se sabe quién lo financia, si el propio exmandatario, el gobierno de México o el de Estados Unidos”, cuestionan en México grupos opositores.
Incluso, el PRD demandó en la Comisión Permanente la comparecencia del titular de Relaciones Exteriores, José Angel Gurría, para que informe lo que corresponda.
Por lo pronto, el jueves 5, luego de una reunión en Los Pinos con el presidente Zedillo, embajadores y cónsules mexicanos aseguraron que continuará el apoyo del gobierno a la candidatura de Salinas de Gortari. Se expresaron así Jesús Silva Herzog, embajador de México en Estados Unidos; Andrés Rozental, en el Reino Unido; Guillermo Cossío Vidaurri, en Guatemala, y Celso Delgado, cónsul en Montreal, Canadá.
Así, mientras el PRD enjuiciaba a Salinas de Gortari en instancias legislativa y judicial, el PAN reclamaba un juicio electoral.
En declaraciones a Proceso, Carlos Castillo Peraza, presidente nacional panista, consideró que lo que procede “es el juicio político no formal a un régimen y su sanción por las vías electorales”. Ya había subrayado que de la lectura de la Constitución se podía concluir que el juicio político no procedía y que para proceder penalmente había que tener pruebas que hasta el momento su partido no cuenta con ellas.
“La indignación que existe sería bueno que se canalizara en conciencia de que son los errores del régimen priísta los que tienen al país así y de ahí pasar a la decisión de penalizarlo en las urnas”, propuso.
El líder panista justificó la postura de su partido diciendo que prefieren “ganar la inteligencia y voluntad de los ciudadanos y no las primeras planas de los diarios con acciones oportunistas y arribistas”, en crítica a las acciones perredistas.
De Salinas de Gortari expresó: “Si no tomó las determinaciones económicas que se debían, por cuestiones electorales, como se presume que ocurrió, así como para no lastimar su candidatura a la OMC, no podríamos hablar de la configuración de un delito, pero sí de un acto gravísimo de inmoralidad contra el país”.
Por lo pronto, a petición del presidente Zedillo, Castillo Peraza se entrevistó con él, después del anuncio oficial de la crisis económica. En esa plática, el mandatario, de acuerdo con la versión del dirigente del PAN, “se comprometió a informar con detalle al Congreso de las causas y los responsables de la crisis”.
La historia de casos en que opositores han demandado sin éxito a mandatarios, expresidentes, gobernadores, funcionarios públicos, es larga.
Al menos desde el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, hubo un intento de juicio penal por los acontecimientos sangrientos del 2 de octubre, demanda encabezada, entre otros, por Heberto Castillo.
Luego, el abogado Ignacio Burgoa Orihuela presentó ante la PGR una denuncia penal contra José López Portillo y funcionarios encabezados por él, acusándolos de peculado.
Después el Partido Socialdemócrata (PSD), demandó juicio político contra el mismo López Portillo, y su dirigente, ahora diputado federal, Luis Sánchez Aguilar, hace unas semanas, pidió lo mismo contra Salinas de Gortari.
Antes, en 1989, el PRD demandó el juicio político contra el expresidente Miguel de la Madrid y el exsecretario de Gobernación, Manuel Barttlet, a propósito de los resultados “fraudulentos” de la elección presidencial de 1988.
En esa línea, también se ha tratado, sin éxito, de enjuiciar políticamente a varios gobernadores. El extinto Salvador Nava Martínez, entonces alcalde de la ciudad de San Luis Potosí, lo intentó contra el potosino Carlos Jonguitud Barrios.
El PMS contra el gobernador chiapaneco, Absalón Castellanos Domínguez; el PRD, contra el tabasqueño, Salvador Neme Castillo y contra el guerrerense José Francisco Ruiz Massieu, y anunció que está en preparación la demanda contra el veracruzano Patricio Chirinos.
Ahora, contra las grabadoras, al término de la sesión parlamentaria en que se pedía juicio para su amigo Salinas, Hugo Andrés Araujo recomendaba: “Hay que quitar el amarillismo y estudiar las causas de la crisis y al entenderla hacer las correcciones que correspondan”.
Y aceptaba: “Junto con ello, tenemos que valorar la responsabilidad pública de todo mundo”.
Por su parte, en la misma sesión, el senador Jesús González Gortázar se convirtió en el único priísta que defendió abiertamente a Salinas, Aspe y Mancera.
“Todo se perdona menos la ingratitud y siento que no podemos guardar silencio ante las calumnias, difamaciones e injurias que se han lanzado contra tres grandes mexicanos… En su momento, si se da curso a este juicio político, pediré la palabra para defender la actuación de los tres; de momento solamente señalo que ellos, aunque no tengan cargo público, siguen teniendo amigos que les tenemos gratitud y que reconocemos su extraordinaria labor en beneficio del pueblo mexicano.”
Ni siquiera la presidenta nacional del PRI, María de los Angeles Moreno, adoptó esa posición. Por el contrario, en entrevista al noticiero radiofónico Panorama, del Grupo Acir, aceptó responsabilidad en el gobierno que tanto la defendió: “Podemos pensar que hubo decisiones inoportunas, o que no fueron cabalmente acertadas… Estaba como muy anunciado que era posible que hubiera una devaluación. No creo que haya habido una mala intención para mentir o perjudicar. Creo sí que no se tomó la decisión que debía tomarse”.
Así, mientras en México se exigen explicaciones e información, Salinas de Gortari está en plena campaña por la OMC y guarda silencio: el corresponsal del diario Reforma en Tel Aviv le pidió una declaración sobre la crisis económica y sólo respondió: “sin comentarios”, aunque sí aceptó hablar sobre su candidatura a la OMC.