Una EF formativa

Siempre he sido un convencido de la imperiosa necesidad de volver al concepto fundamental de la teoría y práctica de la educación física en México.
Ante el cambio de estafeta sexenal, las autoridades conocedoras –los propios maestros y funcionarios docentes– deben proponer a las instancias correspondientes un diálogo nacional que procure las pautas para iniciar un plan eficaz de aplicabilidad nacional.
Si son correctas ciertas tendencias, la educación física va en picada y difícilmente podría retomar el camino original: el de ser un proceso estrictamente pedagógico, formativo.
Hace días recibí una carta del profesor Miguel Angel Jiménez Fuentes, auxiliar técnico y docente en la Dirección General de Educación Física (DGEF), cuyos argumentos concuerdan con las necesidades de una reconceptualización de esta disciplina, de la cual muchos hablan y pocos conocen, diría el maestro español José María Cagigal. Y ve con preocupación las perspectivas futuras.
Para el profesor Jiménez Fuentes, dos modificaciones alarman a esta comunidad pedagógica: la desaparición de la DGEF como instancia normativa y la reducción oficial de dos a una hora semanal de esta materia en las escuelas primarias del país.
Escribe:
“A la EF se le asignan responsabilidades tan diversas y complejas –por ejemplo, formar deportistas de alto rendimiento– y esto es equivocado: su función primordial es educativa, formativa. Pero también vemos que no se dan las condiciones mínimas para cumplir aquélla, pues tampoco las administrativas, ni las jurídicas, ni conceptuales.”
Es decir, siguen “sin definirse claramente, por parte del Estado mexicano, los marcos necesarios para dar a estas actividades su dimensión real y, con ello, lograr un verdadero desarrollo integral de los individuos. Y, por consecuencia, lograr los objetivos particulares del deporte, de la recreación, de la educación física”.
En el reciente programa para modernizar la educación básica, dice, pusieron “la educación en vías de desaparecer de los planes de estudio”. Una hora semanal es prácticamente nula. Y se transforma la función del profesor de educación física: de educador a “detector” de “talentos deportivos”. Y entonces atiende a un grupo muy reducido, cuando debería abarcar a todos los estudiantes.
Otros de los males que aborda el profesor Jiménez Fuentes son la falta de investigación, cursos de posgrado y maestrías; que no hay maestros de educación física en las nuevas instancias normativas; que se carece normatividad pedagógica, y que la evaluación no es necesaria en el caso de la educación física.
Desde luego, habría que ampliar este planteamiento y, sobre todo, encontrar las soluciones más eficientes, porque se está haciendo tarde. Ya vimos el asombroso crecimiento de la Cuba revolucionaria. Y parte fundamental se debió al concepto cultural en el que reinscribieron a la educación física, entre otras medidas.
Y lograron formar a niños y jóvenes dentro de la educación escolar, básica para todo el proceso que los conduzca hasta los niveles máximos de competitividad.