CANCUN.- Para los hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios turísticos de seis de los más importantes centros vacacionales del país, la devaluación del peso es una esperanza para mejorar sus ingresos. La devaluación evitó a última hora una de las peores crisis de esa industria.
Hasta antes de la devaluación, autoridades del sector turístico y la iniciativa privada culpaban al subcomandante Marcos y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional de la escasa afluencia de visitantes extranjeros.
Las estadísticas de ocupación de cuartos, el parámetro más evidente para medir la afluencia de turistas, mostraban hasta septiembre resultados muy pobres e inclusive alarmantes para algunos de los seis destinos bajo control del Fondo Nacional de Fomento del Turismo (Fonatur).
Para esa fecha, los indicadores eran: Cancún, 73% en promedio de ocupación; Huatulco, 38%; Loreto, 29%; Los Cabos, 45%; Ixtapa, 28%, y Cozumel, 60%.
En entrevista con Proceso, el director del proyecto Cancún del Fonatur, Raúl Castañón Ruiz, considera que los acontecimientos de 1994 y, en especial, el levantamiento armado de los indígenas en Chiapas influyeron considerablemente en la caída del turismo extranjero.
Dice que “desafortunadamente los extranjeros piensan que un conflicto en alguna zona del país ocurre en todo México, por lo cual prefieren viajar a otros lugares”.
En el caso de Cancún, considerado el destino turístico principal de México y el número uno en el Caribe en cuanto a infraestructura, hasta noviembre último se había registrado un repunte de turistas nacionales, con un incremento de 28% respecto de 1993.
Pero esa oleada de turistas nacionales se vino abajo con la devaluación del peso. Cancún se encareció aún más para los mexicanos, pero no para los extranjeros, quienes ahora pueden ampliar hasta dos días su estancia sin merma en su presupuesto.
Con una infraestructura de 19,998 cuartos de hotel, Cancún recibió durante 1993 a un millón 950 mil turistas. En 1994 apenas rebasó la cifra de un millón 790 mil, reconoce el director del proyecto Cancún del Fonatur.
Hasta 1993, Cancún captaba 26% del total de divisas que genera el turismo para el país, así como 40% de los visitantes extranjeros.
Además, según Castañón Ruiz, ha influido la competencia de otros países del Caribe, como Puerto Rico, que cuenta con 15,000 cuartos de hotel; Jamaica, 7,000; Bahamas, más de 3,000, y Cuba, que empieza a repuntar con la inversión de españoles y mexicanos. Dichos centros vacacionales han mermado la afluencia en Cancún, que en el futuro está obligado a diversificar sus atractivos para recuperar mercado.
En declaraciones a los medios locales, el presidente de la asociación hotelera de Cancún, Gabriel Escalante Torres, dijo que, como nunca en los últimos seis años, Cancún estaba ocupado a ciento por ciento en la presente temporada invernal.
Sin embargo, de acuerdo con un sondeo realizado en los hoteles Ritz Carlton, Marriot, Fiesta Americana Condesa, Omni, Sierra Radison, Hyatt Regency, Casa Maya, Presidente, Melia Cancún y Royal Solaris, de los más importantes y frecuentados de la localidad, se constató que en los últimos días hubo cancelaciones superiores a 10%, especialmente de turistas mexicanos.
Personal de dichos hoteles estimó que sus ventas y ocupación, previstas a ciento por ciento hasta noviembre, quedarán finalmente entre 85 y 90%.
De acuerdo con las estadísticas del Fonatur, 70% del turismo que viene a Cancún es de Estados Unidos; 20%, nacional; 2.5%, de Canadá, y el resto, de otras regiones. Un turista estadunidense permanece en Cancún cuatro noches y cinco días, en promedio, pero tanto Escalante Torres como Castañón Ruiz prevén que la nueva paridad del peso propiciará que incrementen su estadía.
La situación que prevalece aquí sobre la afluencia de turistas ha motivado que el Fondo Mixto de Promoción Turística de Cancún, integrado por la iniciativa privada y los gobiernos federal y estatal, lancen una desesperada campaña publicitaria para recuperar el turismo nacional y extranjero que canceló sus reservaciones.
Este año, dicho fondo invirtió 2 millones de dólares en promover a Cancún en Estados Unidos y Canadá. En 1995 dispondrán de 7 millones de dólares para tratar de captar el turismo europeo y sudamericano.
Y es que, según los propios prestadores de servicios, el Cancún de 1994 ya no fue el mismo de antes. Las playas ya no se veían llenas, los restaurantes y discotecas estaban a medio cupo y la otrora concurrida zona hotelera se observa semidesierta.
Castañón Ruiz dice que esta situación no es privativa de Cancún. Cuenta que Loreto, Baja California, “es un lugar que no hemos podido levantar” y que Huatulco, con todo y la difusión que se le ha dado, apenas llega a 40% en ocupación.








