VILLAHERMOSA, TAB.- Mientras que la reparación de los daños ocasionados por fugas de hidrocarburos en Tabasco podría costar hasta 40,000 millones de dólares, según estudios del Movimiento Ecologista Mexicano (MEM), Petróleos Mexicanos (Pemex) exigió a los 72 perredistas presos una indemnización de 65,000 nuevos pesos por los “daños” que causaron con los bloqueos a sus instalaciones.
Sólo durante 1994, la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente recibió reportes de 88 fugas de hidrocarburos en el estado por un volumen de 3,000 barriles, que afectaron 52,178 metros cuadrados de pastizales, 30,626 metros cuadrados de zonas pantanosas y 200 metros cuadrados de campos de aguas. De las fugas reportadas, sólo fueron atendidas 35.
En Tabasco, dice Alfonso Ciprés Villarreal, presidente del MEM, la presencia de Pemex ha resultado “totalmente negativa”, ya que las perforaciones, fugas e instalaciones devastaron buena parte de la reserva ecológica del territorio y, hasta ahora, los gobiernos locales no han tenido “la energía o el poder político suficiente para meter al orden” la paraestatal.
De acuerdo con cifras oficiales, Pemex tiene 1,110 instalaciones petroleras en 25% de la superficie del estado, y es la fuente principal de contaminación del ambiente.
Los daños causados por Pemex a la ecología del estado rebasan “por mucho” los ocasionados por los bloqueos que, desde el 9 de diciembre, iniciaron centenares de perredistas a las instalaciones de la paraestatal, quienes fueron detenidos, consignados y declarados formalmente presos unos días después de iniciadas las acciones.
Para su liberación, empero, el juez les fijó una fianza de mil nuevos pesos a cada uno y el pago conjunto de 65,000 nuevos pesos por la reparación de “daños a Pemex”, la paraestatal que, según Ciprés Villarreal, debe limpiar suelos, lagunas y litorales a un costo de 40,000 millones de dólares.
A ese respecto, el Comité de Derechos Humanos de Tabasco afirmó que con la prisión y la fijación de fianzas, el gobierno federal “está aplicando, como en el porfiriato, la ley del embudo.
“La federación y Pemex saquean nuestras riquezas y sólo nos dejan contaminación y pobreza; exigen a los antiguos dueños de estas tierras que les reparen los supuestos daños por el inconcebible atrevimiento de luchar por la dignidad y la democracia”, reprobó.
Desde el inicio de los bloqueos del Partido de la Revolución Democrática a las instalaciones de Pemex, en protesta por “el fraude electoral” del 20 de noviembre, la paraestatal se ha limitado a difundir en Tabasco que “las pérdidas son cuantiosas”, pero no ha difundido datos precisos sobre las mismas.
Inclusive, de acuerdo con información oficial que ha proporcionado en esta capital a los medios de información, los perredistas “sólo” están posesionados de 16 instalaciones petroleras.
A su vez, Ciprés Villarreal entregó al gobernador Roberto Madrazo los resultados de la auditoría ecológica que realizó el MEM en Tabasco a un costo de 50,000 nuevos pesos y que incluyó, además de los daños ocasionados por Pemex, el deterioro de las zonas selváticas, acuícolas y forestales.
Madrazo Pintado –relata Ciprés Villarreal– estuvo de acuerdo en que el MEM realice cada año una auditoría ecológica, y es inminente crear un instituto de ecología y medio ambiente en el estado, independiente y autónomo del gobernador.
En el caso de Pemex, el dirigente ecologista confía en que la actitud de Madrazo respecto de la paraestatal “será muy dura”, con el afán de frenar el deterioro ambiental y recibir los beneficios de la producción de hidrocarburos.
Cuenta que durante la entrevista con Madrazo, el miércoles 28 de diciembre, éste se mostró receloso del MEM –”somos un grupo de choque”–, y al final comprobó que “tenemos buena disposición para cooperar con la preservación del ambiente.
“Es un gobierno nuevo; no quiere ni queremos chocar ni tener los enfrentamientos que hemos tenido con Pemex en el estado. Le dijimos que ojalá usara su apellido para poner en orden a los contaminadores, Pemex, la Comisión Federal de Electricidad y, sobre todo, a los taladores de la selva. El se rió de la broma”, concluye Ciprés Villarreal.








