Sin autonomía, aislado, Robledo presuntamente gobierna Chiapas sin salir de Tuxtla Gutiérrez

TUXTLA GUTIERREZ.- Un año después de la insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), gobierna Chiapas un priísta que “está atado de manos” para procurar la pacificación de la entidad, que convive con un “gobernador de transición en rebeldía” y cuya legitimidad pocos avalan.
Dos integrantes de su gabinete, Eraclio Zepeda y Valdemar Rojas –ambos llamados de la oposición a colaborar–, reprueban que no sean los chiapanecos quienes se involucren y participen directamente en las comisiones que se han formado para detener la posibilidad de la guerra, que, con el reconocimiento zapatista a la Secretaría de Gobernación como instancia para el diálogo, disminuyó.
Al gobernador Eduardo Robledo Rincón, además, la dirigencia estatal perredista lo acusa de hacer sólo declaraciones en relación con la coyuntura que prevalece y, por depender directamente del centro, de hallarse supeditado a la voluntad de Ernesto Zedillo. De hecho, está al margen de cualquier negociación con los zapatistas.
Tres semanas después de tomar posesión, Robledo Rincón fue advertido por el excandidato perredista a la gubernatura del estado, Amado Avendaño Figueroa, declarado a sí mismo “gobernador constitucional”, que en Chiapas “no caben dos gobernadores”, y que dentro de muy poco regresará a despachar al palacio de gobierno.
El miércoles pasado, a unos metros de las puertas del palacio de gobierno, Avendaño Figueroa dijo no haberse “rajado” de esa posibilidad, que, aclaró, dependerá de la voluntad del pueblo.
El mandatario chiapaneco sólo ha salido de esta capital en tres ocasiones, cuando en sendas giras de trabajo visitó Tapachula –donde sostuvo un encuentro con empresarios– y los municipios Reforma y Siltepec.
Robledo Rincón “sólo podrá aspirar a ser el presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez”, declaró el subcomandante Marcos antes de que el priísta tomara posesión el 8 de diciembre.

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A la sede de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, donde mantiene su ayuno el presidente de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai), Samuel Ruiz García, han llegado distintas comisiones preocupadas por hacer algo en favor de la paz.
Una comisión integrada por legisladores; otra, por obispos; otra, por miembros de la Convención Nacional Democrática. El lunes, inclusive, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, excandidato del Partido de la Revolución Democrática a la Presidencia de la República, visitó en la capilla de la Inmaculada Concepción a Samuel Ruiz García.
Cárdenas Solórzano acudió, con Rosario Ibarra y otros dirigentes de la Convención Nacional Democrática, a solicitar al obispo que planteara al gobierno federal la necesidad de responder a los requerimientos formulados por el EZLN a fin de alcanzar la tregua que rompió el 8 de diciembre, cuando Robledo Rincón tomó posesión de la gubernatura.
El gobierno, según Cárdenas Solórzano, debía atender las peticiones zapatistas: reconocer a la Conai como única intermediaria entre las partes en conflicto; resolver los problemas poselectorales de Chiapas, Tabasco y Veracruz, y aceptar el gobierno de Amado Avendaño Figueroa.
Un día después, Ruiz García recibió la visita de una comisión de la Conferencia del Episcopado Mexicano, presidida por el obispo de Xalapa, Sergio Obeso.
Junto con el arzobispo de Monterrey, Adolfo Suárez Rivera; el obispo de Oaxaca, Héctor González, y los de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, Felipe Arizmendi y Felipe Aguirre Franco, respectivamente, Sergio Obeso pidió a Tatic suspender su ayuno, además de que se manifestó en favor de “la disminución” del avance de las tropas federales y zapatistas.
En su octavo día de ayuno, Samuel Ruiz García manifestó que no pasará mucho tiempo para que se llegue al objetivo principal de su abstinencia: “encaminar, seriamente, un acuerdo de tregua pactado por las partes en conflicto”.
Y sopesando la petición del obispo Obeso, anunció: “el ayuno no es para atentar contra la salud; en el momento que los médicos que me están atendiendo consideren que hay riesgos serios, tomaré otras medidas, que podrían ser continuar en oración e iniciar un ayuno litúrgico”.
Por la tarde, a la curia diocesana llegó la Comisión para el Diálogo y la Conciliación del Congreso de la Unión, formada por cuatro diputados y tres senadores: por el Partido Acción Nacional, Luis H. Alvarez y Rodolfo Elizondo; por el de la Revolución Democrática, Juan N. Guerra y Heberto Castillo; por el Revolucionario Institucional, Jaime Veloz y Pablo Zalazar; por el del Trabajo, Marcos Cruz.
Después de una reunión de poco más de dos horas con don Samuel, la comisión legislativa manifestó que no pretendía “competir de manera alguna con otros esfuerzos de mediación, en especial con los de la Conai”.
El vocero designado, Luis H. Alvarez, llamó “a las partes a que cesen los avances (militares) y se agilicen los procedimientos para la paz como lo desea la sociedad mexicana.
“Somos conscientes –explicó– de que nuestro papel principal estará en la parte sustantiva del proceso de diálogo y negociación de la paz, en los aspectos legislativos y de instancia de llamamiento a las partes a conciliar sus diferencias.
“Esta reunión fue motivada por el interés de expresar nuestra más amplia solidaridad con el papel de intermediación de la Conai, ya reconocida por las partes en conflicto.”
La noche de ese día, el coordinador de la fracción parlamentaria del PRD en el Senado de la República, Héctor Sánchez, anunció que un grupo legislativo demandaría la vigencia de las zonas francas de Guadalupe Tepeyac y Las Margaritas.
El miércoles, la nueva instancia, integrada por los senadores perredistas Héctor Sánchez, Félix Salgado Macedonio, Irma Serrano, Audarico Hernández y Guillermo del Río; el diputado federal priísta Alejandro Rojas Díaz-Durán y su hermano Alfredo; el antropólogo Gilberto López y Rivas, y el historiador Ilán Semo, se denominó Comisión Plural por la Verdad.
Sin embargo, el ánimo por contribuir a la paz en Chiapas a través de la acción de estas comisiones fue atemperado por el comunicado en que el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN, dado a conocer el martes 27, saludó la decisión gubernamental de reconocer a la Conai como canal de mediación entre las partes en conflicto.
El documento consignó: “… toda comunicación del gobierno federal hacia el EZLN deberá dirigirse a través de la Conai (…) el Ejército Zapatista de Liberación Nacional sólo considerará como oficiales las posturas gubernamentales que le sean comunicadas a través de la Conai”.

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En una entrevista, realizada el miércoles 28 a las diez de la noche, Eraclio Zepeda alude al papel que distintas comisiones quieren desempeñar en favor de la pacificación del estado, y reprocha que no en todas ellas haya integrantes chiapanecos.
Dice: “todas esas comisiones son bien intencionadas; cada una de ellas, en su momento, ha creído aportar algo. La única observación que los chiapanecos hacemos es que en cada una de ellas debe haber ciudadanos de este estado.
“Ante la gigantesca divulgación de los asuntos de Chiapas ha habido una cosecha enorme de `chiapanecólogos’, pero es necesario que los chiapanecos puedan exponer sus puntos, que casi siempre resultan infinitamente menos catastrofistas.”
–Y en este sentido, ¿cuál ha sido el papel del gobernador?
–En primer lugar, hay que recordar que éste es el día número 20 de gobierno. En condiciones normales habría una luna de miel con el pueblo. En condiciones como las actuales esto no puede ocurrir. Tiene que haber resultados desde el primer día.
“Tal vez –dice– uno de los primeros aportes es el irrestricto respeto que se tiene por la diferencia. Desde el primer día, este gobierno se enfrentó con una situación difícil en aumento. Robledo Rincón, por eso, hizo en su primer planteamiento la manifestación del respeto de la diferencia.
“Se especulaba de mil formas cuál iba a ser la acción de este gobierno respecto al gobierno paralelo de Amado Avendaño Figueroa; se preguntaba qué iba a suceder en este gobierno con las acciones de tipo crítico en las distintas esferas de la sociedad… pues nada. La posición de este gobierno es escuchar con profunda atención las voces críticas de las cuales siempre puede aprenderse.”
Laco manifiesta estar muy optimista después de que el gobierno federal reconoció a la Comisión Nacional de Intermediación como instancia de mediación frente al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y también el que éste saludara que el presidente de la República haya nombrado a la Secretaría de Gobernación como su representante “en los esfuerzos por el restablecimiento del diálogo”.
Zepeda explica que, con el gobernador Robledo Rincón –”mi amigo”–, su relación es tersa.
“La relación entre el gobernador y el secretario de Gobierno –explica– resulta constante. Soy, sin duda, el funcionario con más cercanía al gobernador; pero hay que recordar que éste es un gobierno plural, con distintos orígenes.”

PURAS DECLARACIONES

En opinión de Valdemar Rojas López, dirigente histórico del Partido Acción Nacional en la entidad y nombrado por Robledo Rincón secretario de Salud, el gobernador “está atado de manos” para siquiera intentar acercarse con la dirigencia del EZLN y procurar eventuales acuerdos.
Expresidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Rojas López lamenta que los diputados locales no participen en ninguna comisión, aunque reconoce:
“Aquí, en Chiapas, somos tercermundistas del tercer mundo. No tenemos una cultura política en la cual predominen el diálogo y el entendimiento.”
Valdemar Rojas manifiesta también que Robledo Rincón “no tiene manos libres” para actuar como quisiera, “ni los medios suficientes para pacificar totalmente el estado. Debe depender mucho de lo que el centro diga; desafortunadamente, todavía hay mucho centralismo en México y aquí ésta es una de las razones por las cuales el conflicto ha persistido.
“Para Carlos Salinas de Gortari, Chiapas no significó nada; es una pobre entidad que bien podía haberse hecho añicos mientras él siguiera buscando la titularidad de la Organización Mundial de Comercio”. Como Robledo Rincón, sugiere, todos los gobernadores deberían tener “un poco más de capacidad de decisión”.
Para Gilberto Gómez Maza, secretario general del comité directivo estatal del Partido de la Revolución Democrática, lo único que el gobernador ha hecho en relación con el conflicto “son puras declaraciones”.
Entrevistado en la sede partidista, Gómez Maza opina que las distintas comisiones creadas para participar en los esfuerzos de pacificación del estado “han crecido como las organizaciones no gubernamentales, pero todas ellas han sido infructuosas”.
El dirigente perredista, quien ayunó tres días en favor de la paz, dice que Robledo Rincón no puede involucrarse en el conflicto porque depende de la voluntad de Ernesto Zedillo, quien a su vez dirá el tiempo en que quiera sostenerlo como gobernador de la entidad.
“Robledo Rincón –agrega– no gobernará mucho tiempo más. Su gobierno es ilegítimo de origen. Tarde o temprano tendrá que dar paso al gobierno de Amado Avendaño Figueroa.”
Por lo pronto, en sesión del consejo estatal –celebrada el miércoles 28– se determinó hacer una consulta a las bases para establecer si es conveniente o no participar en las elecciones locales de septiembre de este año, donde se renovarán las 110 presidencias municipales y el Congreso local.
“Creo que no tiene sentido participar; con la ley comicial que tenemos no se puede ir a ninguna elección”, puntualiza Gómez Maza.