Los presidentes Zedillo y Ramiro de León firmaron un convenio contra acciones del EZLN y la URNG Todo Chiapas, sitiado por el ejército desde Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Campeche, con una barrera militar desde Guatemala

Más allá del cerco y del avance de las tropas y el equipo bélico del ejército mexicano sobre la zona zapatista, Chiapas es ya un estado sitiado por sus cuatro puntos cardinales. En las últimas semanas, todos los límites chiapanecos –con Tabasco, Campeche, Oaxaca, Veracruz y Guatemala– han sido copados por efectivos militares y policiacos mexicanos y, del otro lado de la frontera nacional, por elementos del ejército guatemalteco. El texto siguiente es resultado de la investigación y el recorrido de las zonas que hicieron los enviados y corresponsales de Proceso.

GUATEMALA.- La amenaza de que en los últimos días de 1994 se recrudeciera el conflicto armado en Chiapas obligó a los gobiernos de México y Guatemala a reforzar sus respectivas columnas militares plantadas en los límites territoriales del área bajo control del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), así como a establecer un “acelerado” convenio de cooperación –sin precedentes en las últimas tres décadas–, para el combate a la insurgencia armada en la región fronteriza.
A lo largo de los más de 800 kilómetros de frontera entre ambos países, el ejército guatemalteco desplazó en los últimos tres meses a 35% –alrededor de 15,000 soldados– de sus tropas a fin de repeler una eventual intromisión de zapatistas o impedir su “mezcla” con efectivos de la guerrilla guatemalteca, en tanto que el ejército mexicano tendría concentrado en Chiapas 70% de sus efectivos, lo cual permitiría acabar con nuevos brotes de violencia “en menos de 24 horas”.
La información es confirmada en entrevista con Proceso por el ministro de la Defensa de Guatemala, general Mario René Enríquez Morales, y por la vocera oficial de la misma institución, mayor Edith Vargas, quienes sostienen que sigue vigente la hipótesis de que, para su levantamiento, el EZLN recibió apoyo logístico de grupos guerrilleros centroamericanos, aglutinados en la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
El 13 de diciembre pasado, los presidentes Ernesto Zedillo y Ramiro de León Carpio signaron un convenio bilateral cuyo objetivo será poner fin al tráfico de armas y al apoyo de miembros de la URNG a las filas zapatistas.
El presidente guatemalteco, en declaraciones a los medios locales, reveló que en tres ocasiones, antes de la firma del convenio, Zedillo mostró preocupación por el conflicto armado, “pues no extraña el vínculo físico y posiblemente ideológico entre la URNG y el EZLN”.
Al respecto, el ministro guatemalteco de Defensa señala que los más interesados en que se acabe el conflicto son los gobiernos mexicano y estadunidense porque la “intranquilidad” e “inseguridad” ponen en riesgo el Tratado de Libre Comercio.
Reclama: “si México nos hubiera pasado información para saber exactamente dónde están Gaspar Ilom –su nombre real es Rodrigo Asturias, hijo del Premio Nobel de Literatura Miguel Angel Asturias–, Rolando Morán y cada uno de los autodenominados dirigentes de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, la influencia guerrillera hubiera sido abatida desde antes. Pero no, en México se les brindó albergue y es tiempo de que se sigue batallando con este grupo”.
Dice que los mandos militares guatemaltecos nunca estuvieron de acuerdo en que el gobierno del presidente José López Portillo “hospedara” a los dirigentes de la URNG, aunque aclara que con México no existe un compromiso, como sí lo hay con los países centroamericanos, de rechazar a elementos guerrilleros que han alterado el orden constitucional de un país vecino. “Es una decisión particular que nosotros respetamos”.
Agrega que en este sentido el gobierno mexicano no podría presionar al guatemalteco para acabar con la insurgencia en esta región.
“En todo caso –dice–, México sólo puede presionar a quienes han sido sus huéspedes por mucho tiempo. Ahora, tal vez podría ayudarnos en el control de fronteras porque sería triste que en la situada al sur del grupo más grande de la globalización económica (Canadá, Estados Unidos y México) prevalezcan la intranquilidad e inseguridad
“Una vez solucionado lo que tenemos en México, habremos terminado también el problema de la guerrilla en Guatemala.”
De acuerdo con los funcionarios militares guatemaltecos, los campamentos fronterizos con México de sus tropas se localizan en las comunidades de Ixcán, El Quiché, Triángulo Ixil, El Petén, San Marcos y Huehuetenango. En esta última demarcación, situada a 82 kilómetros de la línea fronteriza con México, los reporteros pudieron comprobar la presencia de diferentes grupos compactos de aproximadamente 20 elementos que se esconden entre la maleza de la selva aledaña a la carretera que va de la Mesilla, zona aduanal, a la capital de Guatemala, entre las cuales median cerca de 400 kilómetros.
Los efectivos portan el tradicional uniforme camuflado y metralletas cortas. Sigilosamente se mueven entre los árboles a orillas del camino. Su presencia, sin embargo, se hace evidente cuando detienen el paso de automóviles y personas “sospechosos”.
El primero de estos grupos permanece a diez kilómetros de distancia de la zona aduanal de la Mesilla, colindante con el municipio de La Trinitaria en Chiapas.
El general Enríquez Morales comenta que esta área es considerada una de las principales “zonas rojas” por estar dentro de la franja de control logístico de los grupos de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, organización a la cual militares del país centroamericano atribuyen colaboración con el EZLN.
“El grueso de nuestros efectivos se halla en esta zona porque es precisamente ahí donde está la presencia subversiva. Aún así, tenemos ventaja sobre cualquier movilización guerrillera que pueda desatarse en la zona. Tenemos la capacidad de cambiar nuestro dispositivo de seguridad en menos de 12 horas, y eso nos facilita las cosas”, apunta.
–Hay versiones de que miembros del EZLN están pasando al lado guatemalteco. ¿Cuál es el informe de ustedes?
–Tuvimos informes en alguna oportunidad en el sentido de que miembros zapatistas sí traspasaron la frontera guatemalteca y que incluso llegaron cerca de Cuarto Pueblo, en Ixcán, pero más información no hemos tenido.
–También se denunció que tropas kaibiles estuvieron incursionando en territorio mexicano durante los últimos tiempos. Se ha hablado incluso de una carta diplomática del gobierno mexicano en protesta por esta situación…
–Que yo sepa, hasta el momento, no existe ninguna carta diplomática. Puede ser que la cancillería sepa de este asunto. Yo no sé nada de ello, pero estoy seguro que gente nuestra no ha pasado la frontera mexicana en los últimos tiempos porque cuando esto ha sucedido, se nos ha denunciado oportunamente.
“Antes hemos tenido conocimiento de que algunas patrullas nuestras efectivamente han pasado hasta 500 metros de la frontera mexicana, pero en el desempeño de su función, que consiste en perseguir elementos guerrilleros nacionales. Esto se da por la falta de una línea limítrofe bien delimitada entre ambos países. Aquí cualquiera puede confundirse porque es un área que tiene mucha vegetación y mucha selva.”
Graduada como subteniente en la Escuela Militar de Enfermería en México en 1977, la mayor Edith Vargas, vocera del Ministerio de Defensa guatemalteco, apunta que el ejército mexicano “no tiene necesidad” de solicitar intervención militar de Guatemala para combatir con éxito el EZLN. Explica:
“Desde la década de los años setenta, elementos militares mexicanos han tomado los cursos de preparación kaibil (grupo guatemalteco de élite antiguerrilla) con buenos resultados, de tal manera que no puede hablarse de que kaibiles guatemaltecos hayan incursionado recientemente en el área de influencia del EZLN. Si algo tiene México es una buena inteligencia militar, por lo que tal vez la incursión de kaibiles que denunció el subcomandante Marcos provenga de efectivos del ejército mexicano.”
Edith Vargas refiere que los indicios que prueban la posible relación entre la URNG y el EZLN salieron a la luz pública a raíz de que autoridades mexicanas descubrieron, entre las pertenencias del Ejército Zapatista, material médico con las siglas de la guerrilla guatemalteca.
“Tengo entendido que hace un par de meses, dentro de algún material que le fue incautado al EZLN se halló material médico con las siglas de la URNG.”
Esta versión fue difundida inicialmente por Eugenio Morris de León, jefe de Información y Divulgación del Ejército, quien el 22 de diciembre pasado señaló:
“Al tener equipo médico en sus campamentos, los zapatistas pueden poseer armas y municiones provenientes de la URNG, organismo que bien pudo haberles dado apoyo logístico.”
Para Edith Vargas, el tema de las armas, sin embargo, es algo muy complejo porque en ambos lados de la frontera de Guatemala se han tenido informes de que existe tráfico de armamento.
“No sería extraño que la URNG también estuviera detrás de este trasiego de armas para favorecer al EZLN; eso es algo que no descartamos, pero tampoco podemos asegurarlo a ciento por ciento. La Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca tiene armamento en una cantidad superior al número de personas que las podría manejar”, aseguró.