GUADALAJARA, JAL.- Aunque se vio involucrado en el escándalo de los dólares marcados con que se pagó el rescate del financiero Alfredo Harp Helú, el grupo Sidek, con activos totales aproximados de 2,500 millones de dólares, se consolidó con Situr, su principal subsidiaria, como uno de los principales “milagros” del régimen salinista.
Nadie se explica cómo, en tan poco tiempo, una pequeña empresa que empezó administrando un hotel –Plaza Las Glorias, de Puerto Vallarta– se ha convertido en el principal operador y desarrollador de grandiosos proyectos turísticos en todo el país, e inclusive con una dimensión trasnacional, con inversiones en Costa Rica y, pronto, en República Dominicana y Honduras.
En menos de cuatro años (1990-1993), Situr pasó de operar apenas 5% del total de cuartos de hotel existentes en territorio nacional, a manejar 23.5%, mientras que Posadas de México, con muchos más años en el mercado, opera 38%.
A la fecha, Situr opera alrededor de 45 hoteles de cuatro y cinco estrellas –sólo uno es de tres–, así como de gran turismo, con más de 12,000 cuartos en total. Pronto concluirá otros 20 establecimientos, casi todos de lujo, para sumar más de 19,100 habitaciones. Sólo dos de esos edificios tendrán más de 320 cuartos cada uno, y estarán situados en la ciudad de México.
Fundado hace 27 años por los hermanos José y Jorge Martínez Güitrón, originarios de Guadalajara, el grupo Sidek-Situr ha desarrollado más de una veintena de megaproyectos turísticos y zonas residenciales, entre los cuales resaltan Marina Vallarta –obra pionera del grupo en el ramo– y las marinas y desarrollos en Mazatlán y La Paz (Bajamar), San Felipe y Mulegé, Baja California Sur; en Ixtapa, Guerrero; en San Carlos y Puerto Peñasco, Sonora; en Quintana Roo (Playacar); en Jalisco (El Tamarindo), y en Costa Rica (Papagayo).
Ya realiza inversiones también en Nuevo Vallarta, Nayarit, y otras dos en Jalisco.
Durante todo 1993, las ventas totales de Situr fueron de 1,863 millones de nuevos pesos, 91% más que en 1992. Las utilidades antes de impuestos crecieron, según la información oficial, 60% durante el mismo período.
Para 1994 las ventas podrían haberse duplicado respecto de 1993. “No hay cambios sustanciales anticipados en 1994, puesto que no existe competidor significativo alguno”, piensan en Situr.
Como llevados de la mano por una fuerza muy poderosa, los Martínez Güitrón se desplazan a velocidades vertiginosas: a principios del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, sus activos totales rondaban apenas 500,000 dólares (Proceso 923), a mediados de 1994 sumaban cerca de 2,300 millones y, al finalizar el año, se calculaban en más de 2,500 millones de dólares.
En julio de 1994, la revista Forbes colocó a los hermanos Martínez Güitrón entre los hombres más ricos del mundo.
Poco después, en los medios periodísticos corrió la versión de que uno de los fuertes inversionistas de Situr era el gobernador sustituto Carlos Rivera Aceves. Cuando en una conferencia de prensa se interrogó sobre el particular a José Martínez Güitrón, éste respondió simplemente que lo desconocía, “porque cualquier gente puede comprar acciones de Situr a través de la bolsa”. Por tanto, no sabía qué nuevos socios podría haber en ese momento.
El 1 de septiembre pasado, se publicó que parte de los billetes marcados con que se pagó el rescate del banquero Alfredo Harp Helú –socio principal de Roberto Hernández en el Banamex– fueron detectados por la Procuraduría General de la República como integrantes de un soborno que un alto funcionario del grupo Sidek dio a un directivo de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Se precisó entonces que 26,000 dólares de los billetes marcados que sirvieron para pagar el rescate de Harp Helú fueron descubiertos tras ser empleados para sobornar a Roberto Keoseyán, jefe de la Unidad de Contratos, Bienes y Servicios de Pemex-Refinación. La detección se logró luego de que el director general de la División Naval de Sidek, Juan José Bortoni, fue arrestado.
Presuntamente, éste sobornó a Keoseyán para que le adjudicara un contrato para renovar un remolcador. El costo de la operación sería de 650,000 dólares. Así se hizo y, en abril pasado, la obra fue contratada por Industria Naval del Pacífico, subsidiaria de Sidek, localizada en Ensenada, Baja California.
Los directivos del consorcio declararon que ellos nada sabían de ese soborno y que Bortoni actuó por su cuenta y riesgo, porque podía obrar con entera libertad. Los Martínez Güitrón no fueron molestados, y aparentemente ni siquiera se les llamó a declarar. Tampoco Keoseyán ha sido detenido.
Harp Helú, quien había sido secuestrado el 15 de marzo de 1994, obtuvo su libertad el 28 de julio, luego de que se pagó una multimillonaria suma en dólares –se habla de 25 a 30 millones– que fueron marcados.
José y Jorge Martínez Güitrón tienen otros tres destacados hermanos. Uno de ellos, Gustavo, fue secretario de Planeación en el gobierno de Guillermo Cosío Vidaurri, después de haber sido diputado local y federal; para las elecciones del 21 de agosto de 1994, el PRI volvió a postularlo, pero perdió, dos a uno, frente a un pequeño empresario, Alejandro Villaseñor Tatay, del Partido Acción Nacional.
Guillermo, el mayor de la familia, está dedicado desde hace muchos años a la hotelería, en tanto que Eduardo fue presidente de los industriales y de la Cruz Roja. Eduardo se ha encargado de la galletera Productos de Trigo, punto de arranque de los negocios de la familia, heredada por José Trinidad Martínez Rivas.
Ingenieros mecánicos electricistas, José y Jorge –el primero, expresidente del club deportivo Atlas, de 56 años, y el segundo, de 59– han sido laboriosos, tenaces y audaces. Además de presidir alrededor de una decena de empresas subsidiarias de Sidek, han sido lo mismo dirigentes de cámaras industriales que consejeros de numerosos bancos, sobre todo de Promex, Bancomer y Banamex.








