El PRI ratificó a los 16 delegados del DF Estrenó la primera ALDF una “hermosa pieza teatral” de un viejo mayoriteo

El mayoriteo, la línea y la disciplina priístas volvieron instrascendente la facultad de la I Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) de aprobar los nombramientos de los titulares de las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal, al ratificar íntegramente, el miércoles 21, la lista oficial de los propuestos.
Fue tan férrea la disciplina impuesta a los priístas, que ellos mismos tuvieron que recular en sus impugnaciones y oposición a que la panista Esperanza Gómez Mont se convirtiera en la nueva delegada en la Benito Juárez.
“Insuficiente” y “limitado”, a juicio de la oposición representada en este órgano legislativo, resultó el estreno de este nuevo mecanismo que no pudo superar a la mayoría priísta.
“Compañeros, preparémonos para escenificar la conclusión del precioso ritual antidemocrático y autoritario en que se convirtió el procedimiento para elegir a los nuevos delegados. Fue una hermosa pieza teatral, en la que los elegidos por el poder presidencial hicieron como que sabían y en la que sus correligionarios hicieron como que les aplaudían”, lanzó el representante perredista Pedro Peñaloza.
Desde la tribuna de la ALDF, que en su sesión del miércoles 21 se vio abarrotada por huestes priístas que acudieron para apoyar la ratificación de las propuestas presidenciales, el perredista criticó la “simulación” del gobierno:
“No es posible que se venga aquí a quemar incienso y a decir que esta experiencia va a pasar a formar parte de las páginas de la historia nacional. Hasta los priístas inteligentes saben que esto no es más que venir a ratificar el viejo mecanismo de reparto de espacios políticos entre las bandas o grupos territoriales del Partido Revolucionario Institucional (PRI)” en la capital de la república.
Respondió así a la postura priísta que, en voz del exmarchista Ernesto Canto, calificó el mecanismo como un “acto pleno en el que ejerce (la Asamblea) su muy responsable colaboración con el Ejecutivo Federal”.
En la tribuna, el perredista fue antecedido por las representaciones de los partidos del Trabajo, Verde Ecologista Mexicano y Acción Nacional (PAN), las que también condenaron esta añeja práctica de selección a la que –coincidieron– sólo se podrá echar abajo cuando se derrote la vieja “cultura autoritaria” del gobierno.
En conjunto, la oposición se pronunció en favor de una reforma política que en 1997 –fecha para las próximas elecciones locales– ponga en práctica mecanismos “verdaderamente democráticos” para la elección de autoridades capitalinas. La demanda común fue que en este proceso se ejerza la participación directa de los ciudadanos.
“El problema de fondo –todos lo conocemos– es dar verdadera participación a los ciudadanos, darle verdadera participación a esta Asamblea, para que todos los delegados sean realmente elegidos por procedimientos auténticamente de elección popular, como es el sufragio del voto directo”, expresó el representante petista Germán Aguilar Olvera, quien advirtió que “el viejo estilo jurásico” de elegir autoridades podría revertirse con el tiempo.
Las “limitaciones” que ofrece el marco legal a los integrantes de la Asamblea dentro de este proceso de selección –no tienen facultades para elegir, sólo para ratificar– fueron cuestionadas por la panista Margarita Zavala, quien señaló que el rechazo general a este mecanismo es una muestra de la “imperiosa necesidad” que existe para que en la capital se establezca el voto directo y secreto de sus habitantes.
“El sistema de designación, digámoslo una vez más, sólo se explica como respuesta a los intereses de un sistema político, cuya obsolescencia los mexicanos, los capitalinos y virtualmente el mundo entero conocen y reclaman su desaparición.
“No hay marcha atrás si queremos democracia plena. Este procedimiento de ratificación será ciertamente histórico, no sólo por ser el primero sino espero que sea el último; que los siguientes sean elegidos por voto directo de los gobernados, es un reclamo generalizado”, apuntó.
Para la calificación de los delegados, la Asamblea Legislativa depositó en la Comisión de Administración Pública Local, encabezada por el panista Fauzi Hadman Amad, la organización y planeación de las comparecencias, en las que cada delegado propuesto expondría, ante representantes de las cinco fracciones partidistas, los motivos que los llevaron a aceptar la postulación, así como posibles soluciones a problemas específicos de la demarcación para la cual fueron seleccionados.
Cuatro días –15, 16, 17 y 19 de diciembre– tuvieron los asambleístas para examinar las 16 propuestas enviadas a la ALDF por el regente capitalino Oscar Espinosa Villarreal, el miércoles 14.
En el análisis que de este “inédito” ejercicio hizo cada partido por separado, predomina la queja contra el “mayoriteo” que aún ejerce el partido en el poder. También descalificaron la imagen de pluralidad que el gobierno pretendió mostrar con la incorporación de una militante panista, Esperanza Gómez Mont, y un simpatizante perredista, Alejandro Ordorica, entre las propuestas.
A pesar de las críticas, tres partidos de oposición votaron, en lo general, en favor de la ratificación de las propuestas oficiales, reconociendo “el pequeño” avance que esto significa para la vida democrática del país. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) impugnó todo el proceso.
En lo particular, sólo el PRD y el PAN reprobaron la designación de los delegados propuestos para las delegaciones Alvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Coyoacán, Cuauhtémoc y Tlalpan.
La propuesta original se aprobó íntegra:
Alvaro Obregón: Manuel Díaz Infante; Azcapotzalco: Vicente Gutiérrez Camposeco; Benito Juárez: Esperanza Gómez Mont; Coyoacán: Tomás Vázquez Vigil; Cuajimalpa: María Elena Martínez Carranza; Cuauhtémoc: Jesús Dávila Narro; Gustavo A. Madero: José Parcero López; Iztacalco: Juan Carlos Espinosa Tapia.
Iztapalapa: Jaime Aguilar Alvarez; Magdalena Contreras: Eugenio Hinojosa Cuéllar; Miguel Hidalgo: Oscar Elizundia Treviño; Milpa Alta: José Merino Castrejón; Tláhuac: Alejandro Ordorica Saavedra; Tlalpan: Alfonso del Río Pintado; Venustiano Carranza: Raúl Torres Barrón, y Xochimilco: Alfredo de la Rosa Chávez.
Los más impugnados fueron Manuel Díaz Infante y Tomás Vázquez Vigil. Ambos enfrentaron duros señalamientos que iban desde la “incapacidad”, “desarraigo”, “impreparación” y hasta “deshonestidad”.
El primero fue identificado, por la representación perredista, como uno de los “nuevos dinosaurios” del PRI: “de los que optan por la confrontación contra los grupos independientes”. El segundo lo menos que recibió fue el calificativo de “pobre hombre”, en alusión al desconocimiento que mostró durante su comparecencia acerca de los problemas de Coyoacán.
El descontrol se produjo en el PRI debido a las manifestaciones de rechazo de militantes priístas a la postulación de la panista Gómez Mont en la Benito Juárez. Ahí, el Revolucionario Institucional ganó las diez representaciones populares –cinco diputados y cinco asambleístas– que se disputaron en las pasadas elecciones del 21 de agosto.
En un desplegado periodístico aparecido el lunes 19, los diez representantes populares convocaron, para ese mismo día, a una reunión en la que se “dialogaría” sobre la postulación de la panista, cuya destitución demandaban.
Inexplicablemente, la reunión se suspendió, a pesar de la asistencia de alrededor de 500 priístas. A la cita, con una demora de 45 minutos, sólo llegaron los asambleístas Julio Alemán y Paloma Villaseñor, quienes impidieron que los asistentes se manifestaran en contra de la presunta delegada.
En la comparecencia de Gómez Mont, el jueves 15, la misma Paloma Villaseñor había cuestionado el “desarraigo” de la panista en la delegación.
“Escuchamos en su breve exposición que usted ayuda a los vecinos que así se lo piden. ¿Cuál ha sido ese mecanismo? ¿Cómo usted lo ha hecho? Porque yo ya fui tres años diputada, ahora soy asambleísta, y nunca hemos coincidido, y no me he dado cuenta de cómo ha sido esta ayuda a sus vecinos, cómo va a subsanar el hecho de que usted no viva en la Benito Juárez, que no es algo que indique la ley”, remarcó la priísta.
Después vino la disciplina. Ya en la sesión del miércoles 21, Paloma Villaseñor adoptó una actitud diferente. En el momento de la ratificación del nombramiento de Gómez Mont, solicitó la palabra con el objeto de “razonar mi voto”. Subió a la tribuna y desde ahí enumeró una larga lista de razones –dijo– por las que el PRI había decidido votar en favor de la postulación de la panista.
La determinante fue: “su voluntad, compromiso y palabra de integrar un gobierno plural como el propuesto por el presidente Ernesto Zedillo”.
En tanto, afuera del recinto legislativo una treintena de priístas insistían en la destitución de Gómez Mont. En grandes mantas exigían respeto al compromiso gubernamental de garantizar el desarrollo de procesos democráticos para la selección de sus autoridades.
“Cómo es posible que un partido que siempre ha estado contra la imposición, acepte que una de sus militantes reciba un puesto precisamente a través de la imposición”, repetía insistentemente Georgina Ayala Bojorques, presidenta del PRI en el distrito 39, mientras sostenía una gran manta con la leyenda: “Imposiciones, no. Fuera Gómez Mont”.