TACOTALPA, TAB.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) incursionó ya en territorio tabasqueño. La versión oficial es, sin embargo, que no lo ha hecho desde el levantamiento armado del 1 de enero pasado.
El lunes 19 de diciembre, en la madrugada, una columna zapatista estuvo en el ejido de Quintana Roo, Chiapas, y avanzó sobre territorio tabasqueño, hacia la población de Buenos Aires, zona que limita los dos estados.
Los rebeldes no entraron al pueblo –de aproximadamente 100 casas dispersas–, pero cavaron nueve zanjas que cortaron la carretera de Quintana Roo a Buenos Aires, distantes un kilómetro y medio.
Dos cortes de la carretera de terracería se hicieron 200 metros dentro del territorio de Tabasco y los otros siete en suelo chiapaneco. Los zapatistas derribaron 14 postes de Teléfonos de México e incomunicaron a Buenos Aires y los ejidos chiapanecos Quintana Roo, Atoyac Naylum, Los Naranjos, Cristóbal Colón, Majestic y Moyol, del municipio de Sabanilla.
Los integrantes del EZLN atravesaron, a un lado de las dos zanjas del lado tabasqueño, tres camiones de volteo propiedad del ayuntamiento de Sabanilla –que tenían adheridos logotipos del Programa Nacional de Solidaridad–, un árbol y un montón de piedras.
Luego de distribuir, por medio de volantes, una declaración de los “municipios zapatistas en rebeldía de Chiapas”, se aprovisionaron de alimentos que les entregaron voluntariamente habitantes de la zona. El grupo armado –unos 100, según testimonios– se desplazó hacia las montañas de Chiapas el miércoles 21 por la mañana.
De acuerdo con versiones de los lugareños, la columna zapatista cruzó hacia territorio tabasqueño la madrugada del lunes y cavó la primera de las nueve zanjas. A las siete de la mañana interceptó a diez campesinos que se dirigían, en una camioneta, a la cabecera municipal para vender productos agrícolas.
Entre ellos se encontraban el delegado municipal del ejido chiapaneco de Atoyac Naylum, Zenón López Gómez, y el comerciante José Díaz Solórzano. Ambos fueron retenidos y los otros campesinos, en el vehículo, regresaron a sus comunidades.
López Gómez relató que los zapatistas, fuertemente armados y cubierto el rostro con pasamontañas y paliacates, les explicaron el motivo de su lucha en favor de los indígenas y campesinos chiapanecos y contra “el mal gobierno que nos mata de hambre”.
El delegado municipal dijo que al mediodía le permitieron que se marchara y que, con el comisariado ejidal de Los Naranjos, Fabián López Gómez, se trasladaron al ejido Quintana Roo para reunirse con las autoridades del lugar, a las que los zapatistas habían solicitado alimentos “sin amenazas ni presiones”, recuerda Zenón López.
El comerciante José Díaz Solórzano, supieron después, no fue liberado por los zapatistas hasta el martes por la tarde.
En la reunión con las autoridades de Los Naranjos –recordó el delegado Zenón López– se acordó consultar con sus respectivas comunidades y posteriormente los pobladores aportaron “con gusto” provisiones para los zapatistas, “porque están luchando por nosotros”.
Siempre de acuerdo con el testimonio del delegado municipal, los alimentos fueron concentrados en el ejido Quintana Roo. Por la noche los zapatistas se los llevaron.
Diego López Velázquez, del poblado tabasqueño de Buenos Aires, dijo a un grupo de reporteros que la columna zapatista no entró al poblado, ubicado en la ladera de un cerro, pero que él se comprometió a entregarles tortillas y pozol (bebida preparada a base de maíz y cacao).
“Son indígenas como nosotros y por eso hay que apoyarlos”, dijo López Velázquez.
Sin embargo, la presencia de los rebeldes en esa zona provocó el temor y la desconfianza de los lugareños, la mayoría indígenas choles. Nadie quería decir que las zanjas en la carretera de terracería habían sido cavadas por los zapatistas.
Ante el temor de que la guerra se reanude y llegue hasta sus comunidades, unas 30 familias abandonaron el ejido Naylum y se refugiaron en la cabecera municipal de Tacotalpa. Otro número igual, de Los Naranjos, “salió huyendo”, aseguró el comisariado ejidal Fabián López.
A cinco kilómetros del ejido Quintana Roo y el poblado Buenos Aires se ubica un retén de cinco agentes de la Policía Judicial del estado de Tabasco. Sin embargo, ningún grupo policiaco había llegado, hasta el jueves 22, al lugar donde los zapatistas cavaron las zanjas sobre territorio tabasqueño.
Tampoco integrantes del ejército mexicano ni de la Policía Judicial Federal se habían desplazado a la zona.
Con el propósito de impedir que el conflicto en Chiapas llegue a Tabasco, se establecieron tres retenes de la Policía Judicial Federal en los límites de los dos estados.
Uno en La Venta, en los límites de Veracruz, Tabasco y Chiapas; otro en Santa Cruz, en los límites de Salto del Agua, Chiapas, y Macuspana, Tabasco, y el último en Playas de Catazajá, Chiapas, y Emiliano Zapata, Tabasco.
Participan en estos retenes 20 grupos de 20 agentes federales cada uno. Como parte de ese operativo, cinco agentes del Ministerio Público Federal fueron trasladados de Veracruz, tres de Chiapas y dos de Campeche, para auxiliar a sus compañeros en las detenciones de los perredistas que mantienen tomadas instalaciones de Petróleos Mexicanos.
A la par de los operativos policiacos por el conflicto poselectoral en Tabasco, también se ha observado una intensa movilización militar.
El lunes 19 partieron a Chiapas alrededor de 1,000 soldados de la trigésima Zona Militar, de los batallones de infantería 17 y 23 con pertrechos de guerra. Al aeropuerto de Villahermosa había llegado hasta el jueves una cantidad semejante procedente de varias zonas militares del país.
En los principales hoteles de Villahermosa es común observar a grupos de agentes de la Policía Judicial Federal y del Ministerio Público, y en la carretera federal que comunica a Tabasco con Chiapas circulan convoyes militares de tanquetas y vehículos provistos de ametralladoras.








