En movimientos envolventes, las aspas de la guerra empiezan a girar El EZLN rompe el cerco militar, crea municipios, y el ejército mexicano penetra en áreas rebeldes

SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, CHIS.- El peligro de que la guerra vuelva a Chiapas aumenta en cada momento:
El ejército mexicano avanza hacia las posiciones rebeldes, mientras el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) desafía el poderío militar. Los habitantes de la zona en conflicto se encuentran divididos, y aplauden a los integrantes de uno u otro bando.
El tercer ejército, integrado por ganaderos, guardias blancas y “parvifundistas”, es el único que hasta el momento ha realizado disparos.

DE SORPRESA EN SORPRESA

Según el EZLN, a partir del lunes 19 rompió el cerco militar impuesto desde el 10 de enero, por lo cual ambos ejércitos comenzaron a realizar movimientos de tropas para mantener posiciones o para recuperar el terreno perdido.
En la madrugada del martes 20, el subcomandante Marcos anunció que el EZLN ya tenía presencia militar en 38 de los 110 municipios de la entidad.
Lo cierto es que los zapatistas aparecieron en varios lugares y bloquearon carreteras, tomaron alcaldías y declararon “territorios en rebeldía” a 30 nuevos municipios que ellos mismos crearon.
De esta manera dieron un duro golpe a la ofensiva política lanzada por el presidente Ernesto Zedillo, quien unos días antes había buscado reiniciar el diálogo mediante una comisión legislativa, al mismo tiempo que aumentaba la llegada de efectivos militares a Chiapas, que actualmente, según organismos no gubernamentales, ascienden a 50,000.
Después de las acciones del lunes 19 y el martes 20, el ejército mexicano, a pesar de la orden de mantener las posiciones del 12 de enero y el cese unilateral del fuego, comenzó a desplazar unidades militares a lugares donde antes del 19 de diciembre no tenían presencia.
Llegaron a territorio controlado por los rebeldes y se internaron en las montañas.

EL CERCO, MITO GENIAL

La noche del lunes 19, el ejército comenzó a prohibir el acceso de los representantes de los medios de comunicación a Guadalupe Tepeyac, cabecera del nuevo municipio de San Pedro Michoacán, donde el subcomandante Marcos ofrecería una conferencia de prensa.
“Son órdenes superiores. Es por su propia seguridad”, adujeron.
–¿Y las garantías constitucionales de libre tránsito?
–Nos valen madre; es por su seguridad.
–¿Creen que este puesto militar puede ser atacado hoy?
–Claro. Si no, ¿por qué los invitaron a esa hora? (2 de la madrugada). Los quieren agarrar como escudo, por eso no pueden pasar; es por su seguridad.
Sin embargo, finalmente varios periodistas llegaron al área de la cita, y escucharon las palabras de Marcos:
“El cerco militar fue roto desde el 14 de diciembre y, en acciones `de relámpago’ y de `despliegue’, nuestras tropas tomaron posiciones en 38 municipios.”
Según los partes militares leídos por Marcos, durante los operativos no hubo un solo disparo, ni una baja ni choque alguno con las fuerzas federales, “en estricto apego al cese al fuego que se mantiene respecto a esas tropas”.
Explicó que los “hombres murciélago”, “los que son montaña”, burlaron los retenes “caminando de noche por caminos de extravío. Pasaron en medio de las tropas que custodian Comitán, Las Margaritas, Ocosingo, Altamirano y San Cristóbal”.
Haciendo indicaciones en tres mapas del estado de Chiapas, el subcomandante explicó a una veintena de periodistas el desarrollo de la campaña militar bautizada con el nombre de “Paz con Justicia y Dignidad para los Pueblos Indios”:
El 8 de diciembre, fecha en que se dio por terminada la tregua tras la imposición de Eduardo Robledo Rincón en la gubernatura, el cerco militar era estrecho, y alrededor de la Selva Lacandona vigilaban miles de soldados federales.
Según Marcos, cuatro columnas militares del “Primer Cuerpo del Ejército del Sureste” comenzaron a avanzar el domingo 11 hacia los retenes militares, logrando romper el cerco impuesto desde el 10 de enero. Tres días después, la totalidad de las unidades asignadas a esta misión se hallaba fuera del cerco.
Durante los días 15, 16, 17 y 18 de diciembre, en una acción de “despliegue”, las tropas zapatistas avanzaron hasta el “nuevo territorio rebelde”, que abarca 38 municipios.
Sin embargo, lo cierto es que el EZLN casi desde principios de año contaba con tropas en los municipios mencionados. Pero no se habían hecho notar.
El mismo martes 20, Marcos dio a conocer una carta dirigida al presidente Zedillo, en la que le dice: “creo que ya es inútil advertirle que no se crea eso de `conflicto limitado a cuatro municipios’ y lo de que los `acuerdos de paz se cumplieron en todo el estado de Chiapas, menos en la zona de conflicto’. Lo engañaron, señor Ernesto Zedillo, siempre lo han engañado…”.
Un videocasete entregado por Marcos a los enviados de Proceso muestra cómo los milicianos conviven con la población civil de los Altos de Chiapas, y participan, armados, en sus celebraciones religiosas.
Vestidos con trajes típicos de San Andrés Larráinzar, de Chamula, Pantelhó, Chenalhó y Mitontic, durante la fiesta, dirigentes del EZLN dirigen discursos a “sus bases de apoyo”: “ha llegado el momento de despertar. No es posible seguir viviendo así, ya no aguantamos, es demasiado. Tenemos que hacer un alto y decir ¡basta!
“No estamos peleando sin rumbo; tenemos metas, tenemos objetivos. No estamos locos; estamos conscientes y tenemos la esperanza de que pronto vamos a ser libres de esta grave situación en que nos tiene el gobierno.”
Vestido todo de blanco, con una túnica que llega hasta la rodilla, con huaraches, sombrero con listones cortos de colores, un pañuelo cubriendo la mitad del rostro y un fusil sobre el hombro, el jefe indígena habla frente a la cámara, dando la espalda a un nutrido grupo de milicianos vestidos con la misma indumentaria. Mujeres combatientes, sentadas frente a los hombres, escuchan atentas el mensaje:
“Estamos dispuestos a seguir combatiendo, cueste lo que cueste y aunque se derrame nuestra sangre. Tenemos que morir para poder vivir. Jamás dejaremos las armas.
“Que lo sepan todos: aquí estamos presentes. Que lo sepan en otros estados, en otros países: nosotros vamos a seguir la guerra. Queremos ser la luz del mundo para que aprendan cómo lograr el cambio en nuestro país.
“Ya estamos listos, preparados, y sólo esperamos órdenes de nuestros mandos militares. Tenemos ánimo y coraje para seguir la lucha.”
El video fue grabado antes de que oficialmente se realizara el llamado despliegue militar, con el que según Marcos se llegó hasta las nuevas regiones en rebeldía.
Muestra a las indígenas bailando La cucaracha y otras canciones con los milicianos. La población civil –toda de la etnia tzotzil, según se advierte por su vestido– grita vivas al EZLN, “al compañero subcomandante Marcos”, a Zapata y “a los pueblos en lucha”.
Según el realizador del mismo, que pidió ocultar su identidad, la fiesta constituye una “celebración normal de despedida” y anuncia que las columnas guerrilleras van a comenzar a partir hacia los frentes de combate.
En efecto, en la madrugada del martes 20, aparecieron grupos de zapatistas en las zonas de los Altos, la Selva, Norte y Fronteriza. Prácticamente paralizaron el tránsito carretero en el estado mediante el bloqueo de la mayoría de las carreteras; además, tomaron varias alcaldías, como la de Simojovel, donde quemaron instalaciones municipales. Con ese avance, la distancia entre ellos y los soldados federales se acortó.

LA GUERRA DE RUMORES

En respuesta de la ofensiva político-militar del EZLN, el ejército federal y la Secretaría de Gobernación comenzaron una campaña de rumores para preparar el desplazamiento de las tropas gubernamentales hacia territorios declarados en rebeldía.
Primero lo hizo la Secretaría de la Defensa Nacional, mediante su boletín de prensa número 42, del mismo 20 de diciembre. En el cuarto párrafo se informó:
“En Simojovel y Yajalón, un grupo de individuos causaron destrozos en las instalaciones municipales y saquearon comercios generando indignación en sus habitantes.”
Los enviados de Proceso visitaron los dos lugares. En Yajalón, puerta de entrada a la región Cho’ol, la población desmintió la versión de la Sedena: “los encapuchados no entraron en el pueblo, sólo colocaron retenes en las afueras, desde la madrugada hasta el mediodía, y luego se retiraron. No pasó nada”.
Un día después, un centenar de soldados apoyados por tanquetas y vehículos artillados colocó un nuevo retén en el entronque que une esta población con la carretera San Cristóbal-Palenque.
Ahí, un militar decomisó un rollo fotográfico y un microcasete a los enviados de este semanario. Y entre burlón y prepotente, cuando se le preguntó su nombre, el oficial dijo, aludiendo a un héroe nacional: “me llamo Vicente Guerrero y soy el actual gobernador de Chiapas. Que no se les olvide”.
Ese mismo día, la Secretaría de Gobernación informó que había sido tomado el Palacio Municipal de Sabanilla “por 100 personas armadas que se cubren el rostro con pasamontañas” y que, además, “corrió el rumor” de que “integrantes del EZLN arribarían a la localidad” de Chilón, “lo cual motivó el cierre de 100% de los comercios y que las familias se refugiaran en sus domicilios”.
Con ese pretexto, las tropas federales avanzaron hacia Yajalón y luego se adentraran hasta Sabanilla.
Y apoyados por la población civil, los soldados limpiaron los accesos carreteros bloqueados por los zapatistas.
Simojovel fue tomada por los soldados la noche del martes 20. La televisión local mostró imágenes de cómo la población los recibió entre vivas y aplausos; luego, difundió la repartición de despensas, cobijas y juguetes.
El EZLN, al parecer, había aplicado la misma táctica que utilizó en los primeros días de enero, cuando se hizo presente en varias poblaciones y luego, ante el avance del ejército, desapareció.
Sin embargo, lo anterior no significa que se haya alejado. El miércoles 21, el “comandante Javier” concedió una entrevista a tres medios nacionales y afirmó: “estamos en todas partes, somos un chingo. No estamos replegados, estamos esperando a un ladito”.
La conferencia se realizó en “algún lugar de los Altos”, a unos cuantos kilómetros de la cabecera municipal de San Andrés Larráinzar.
Y hasta ahí llegaron el jueves 22 unos 500 soldados, apoyados por 25 tanquetas. Mediante un altavoz, un militar gritaba: “ahí están los transgresores”, y la tropa se desplazaba formando un abanico entre los matorrales. Empero, no hubo ningún enfrentamiento.
A pesar de que desde la semana pasada municipios como San Cristóbal, Las Margaritas, Ocosingo, Altamirano, Simojovel, Yajalón, Sabanilla y San Andrés Larráinzar están totalmente militarizados y sitiados, el gobierno del estado afirma que todo ha vuelto a la normalidad y no pasa nada.
Pero el alcalde de La Independencia denunció ante el Congreso local que 34 de las 60 comunidades de su municipio están bajo control del EZLN.
Ante el temor de ataques sorpresivos, los retenes militares y del EZLN se han vuelto más rígidos. Los soldados federales comprueban hasta la cantidad de gasolina de los vehículos de los periodistas y revisan con espejos bajo los carros para evitar el posible “tráfico de armas”; y los rebeldes, cuando después de muchos ruegos permiten el acceso a sus territorios, revisan hasta los calcetines de los reporteros acreditados como “corresponsales de guerra” por el EZLN.
El miércoles 21 corrió otro rumor: que el gobernador Eduardo Robledo Rincón había resultado herido por un balazo. Fue necesario que el mandatario saliera del Palacio de Gobierno para desmentir la versión. “Sigo vivito y coleando”, dijo a los reporteros.
Y el temor se extiende por Chiapas: el subcomandante Marcos dijo en la madrugada del martes 20: “si las tropas enemigas (federales, policías de seguridad pública o judiciales y guardias blancas) entran en nuestro territorio en rebeldía, se romperá el cese al fuego”.
Las tropas “enemigas” ingresaron ya en territorio rebelde.