En ayuno permanente desde la noche del lunes 19, la actriz Ofelia Medina hizo un llamado al presidente Ernesto Zedillo y al pueblo de México, para que escuchen la voz de los “sin voz”, los indígenas, antes de que una bala desencadene consecuencias funestas y no permita alcanzar una paz con dignidad en Chiapas.
Pidió al presidente “que no vea en los indígenas mexicanos al enemigo; que haga un esfuerzo por romper su patrón cultural, que lo ha deformado; que por un momento se ponga en su pellejo y que entienda que ellos son la vanguardia de la democracia.
“Que entienda que la situación de abandono en la que han vivido durante años es la causa lógica de su inconformidad, y que si no responden a sus llamados de paz es porque la mayoría de los indígenas chiapanecos no hablan español y sus mensajes no les llegan, porque no tienen televisión y menos con traducción a sus lenguas.”
En un campamento instalado en la explanada del Angel de la Independencia, explicó que el ayuno es un acto de solidaridad con el obispo Samuel Ruiz.
En entrevista con el reportero, señala que la situación que se vive en el sureste de México refleja la problemática de los millones de indígenas del país, “a los que nadie escucha y que muchos quisieran desaparecer”.
Habló de la incongruencia y realidad de México, donde existen 40 millones de pobres, sobreviven 15 millones de indígenas y “superviven” 24 de los hombres más ricos de todo el mundo.
Como “procuradora electoral del pueblo chiapaneco”, Ofelia Medina escuchó, vio y palpó la realidad en que viven los lacandones, tzeltales, choles, mames y tzotziles, entre muchas otras etnias indígenas, a las que “ahora se les quiere ver como enemigos de México”.
Comprometida por llevar hasta sus últimas consecuencias su lucha por la democracia y la dignificación de los indígenas, la actriz confía en que su ayuno indefinido –al que se han sumado representantes de diversas organizaciones sociales y políticas–, contribuya de alguna manera a “iluminar las conciencias” de quienes tiene en sus manos la solución al conflicto.
“Lucharemos por todos los medios pacíficos para que se escuche la voz de quienes menos tienen, de quienes durante siglos han sido oprimidos y de quienes ahora se les culpa de la situación que priva en el país.”
–¿Era necesario llegar a esta situación límite?
–No me lo plantee así. Pero ante la situación de guerra, no había otro camino. Mi compromiso con los indígenas no tiene límites. Estoy dispuesta a dar mi vida por su causa y más ahora que se les quiere hacer aparecer como manipulados y responsables de la situación de todo el país.
“La situación en Chiapas es muy diferente a como se ve aquí. Por el contrario, es en extremo grave y crítica. La televisión presenta imágenes que no se ajustan a la situación real que se vive en la entidad, y la voz que las describe las hace aún más lejanas a la realidad. En la toma de posesión del gobernador Robledo Rincón, por ejemplo, se hablaba de tranquilidad social, y afuera era todo lo contrario: soldados, tanques y cañones por todos lados.
“En estos momentos un disparo provocaría acciones irreversibles, porque en Chiapas no sólo las armas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y del ejército mexicano sino también de guardias blancas, de ejércitos privados, pueden llevarnos a un caos.
“Hemos hecho todos los esfuerzos posibles y, sin embargo, todo se interpreta al revés. No creo que el ayuno, hasta cierto punto, lleve a salvar la situación de guerra que se vive. Lo que lamento es estar aquí –en condiciones enloquecedoras, de ruido y contaminación– y no en Chiapas.
“He escuchado esas voces que nadie quiere oír. Tengo sus rostros en mi mente, sus actas. Estas personas fueron los protagonistas del acto democrático más impresionante que he constatado. Nunca habían votado. Sus votos, que nunca emitieron, siempre fueron usurpados por el Partido Revolucionario Institucional. Corroboré que era improbable que 40 millones de personas hayan votado. La mitad del pueblo no lee ni escribe.
“No había material electoral para los indígenas y, sin embargo, había júbilo por votar por primera vez. Pero su vivencia electoral se tradujo en una terrible decepción al conocer los resultados. Y entonces optaron también por las armas. Ojalá y esto lo entienda el presidente.”
Paralelamente a la huelga de hambre iniciada por Ofelia Medina, 36 diputados, cinco senadores, religiosos y representantes de la sociedad civil en diferentes estados de la república, se sumaron al ayuno del obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, como reclamo para encontrar otros caminos de solución al conflicto armado de Chiapas.








