PARIS.- “La santa sede no emitió comunicado oficial alguno para comentar el ayuno pastoral emprendido por monseñor Samuel Ruiz”. El tono de voz de quien se identifica como asistente del portavoz del Vaticano, localizado telefónicamente por la corresponsal, es firme.
“Además, dudo que haya alguno”, agrega después de haberse negado a dar su nombre.
–Nos interesaría mucho, sin embargo, conocer el sentir del Vaticano al respecto.
–No se dice el Vaticano, se dice la santa sede.
–Bueno… de la santa sede…
–Pues lo veo difícil. Quizás usted tendría una pequeñísima posibilidad de recoger algún elemento semioficial sobre el tema si estuviera acreditada ante el servicio de prensa de la santa sede. ¿Es su caso?
–No.
–Entonces lo siento mucho.
–Pero…
–Le ruego no insistir y le deseo una muy feliz Navidad.
–Yo también, pero déjeme hacerle una última pregunta. Se dice que es la primera vez en la historia reciente de la Iglesia católica que un obispo toma semejante iniciativa. ¿Es cierto?
–Fíjese, me es difícil contestarle. Déjeme reflexionar unos instantes… Efectivamente, no logro recordar un caso similar. Eso no quiere decir, sin embargo, que no haya habido. Por lo menos le puedo asegurar que es un hecho rarísimo. No es extraño que un obispo fije su posición ante determinada situación. Muy recientemente ha habido casos en los que obispos no se limitaron a enviar protestas escritas y en los que se lanzaron físicamente, digamos, a la batalla. Pero no recuerdo ejemplo alguno de ayuno pastoral. Debo reconocer que es una iniciativa bastante original… Fue un placer haberla atendido.
Obviamente, el ayuno del obispo de San Cristóbal está causando nuevos dolores de cabeza en Roma. El Oservatore Romano, órgano oficial de la santa sede, sólo mencionó escuetamente el hecho en una notita publicada en su edición del jueves 22, y varios altos funcionarios del Vaticano, interrogados por la reportera, se rehusaron diplomáticamente a expresarse sobre el tema. Sólo accedió uno, quien exigió “total anonimato” y contestó a “título personal”.
–A mi juicio, la santa sede no tomará oficialmente posición sobre el problema, pero le puedo asegurar que sigue con muchísima atención, día tras día, la revuelta de Chiapas, la acción de monseñor Samuel Ruiz y la actitud del clero mexicano.
–¿Por qué la santa sede no se expresa al respecto?
–Porque no tiene razón alguna de hacerlo. Monseñor Ruiz es miembro de la Iglesia, pero no depende de la santa sede. No hay que confundir los dos niveles. La santa sede es la representación “política” –insisto en las comillas– de la Iglesia. A través de la santa sede la Iglesia puede tener una “política” –siempre insisto en las comillas–, y moverse en la esfera de la diplomacia y de las relaciones internacionales. Si el nuncio hubiera emprendido una huelga de hambre en solidaridad con los campesinos oprimidos de Chiapas, la santa sede hubiera tenido que emitir inmediatamente un comunicado oficial para aprobar o condenar esa iniciativa. En el caso de Samuel Ruiz, la santa sede como tal no está involucrada.
–Pero la Iglesia sí.
–Bueno, hasta ahora quienes están involucrados son Samuel Ruiz y la parte del clero mexicano que lo apoya. Samuel Ruiz, viendo la situación que prevalece en el estado de Chiapas y en su país, adoptó en su diócesis una posición en el plano pastoral. Es su derecho. La santa sede no tiene por qué reaccionar oficialmente ante el hecho.
–¿Lo hará “internamente”?
–No le puedo contestar.
–México es un país muy católico, y a los fieles les interesaría mucho conocer la opinión de la santa sede y del papa…
Risas de nuestro interlocutor.
–Lograrlo sería un milagro.
–¿Usted la conoce?
–Quizás…
–¿Cuál es?
–No es una posición oficial; por lo tanto, no puedo hablar de ella.
–Pero esta entrevista tampoco es oficial…
Nuevas risas.
–Hay que tomar en cuenta el hecho de que la situación política de Chiapas es bastante explosiva. El ala más radical de los zapatistas pide la independencia de su estado. Todo eso es muy delicado.
–La independencia de Chiapas dista de ser la principal reivindicación de los zapatistas. Lo que reivindican…
–Es dejar de vivir en condiciones infrahumanas. Lo sabemos aquí, se lo aseguro. Estamos conscientes de que Chiapas es uno de los estados más miserables de México, créame. Pero estas reivindicaciones de autonomía administrativa plantean graves problemas.
–¿En la santa sede se considera el ayuno pastoral de Samuel Ruiz como un acto político?
–No. El comunicado en el que Samuel Ruiz anunció y explicó su decisión de emprender un ayuno pastoral es explícito: él no toma partido a favor de la revuelta de Chiapas. El toma posición para defender los derechos de los campesinos. El lo hace como obispo solidario de sus fieles. ¿Pero cuál es el derecho fundamental del campesino? Pues el derecho a tener tierra. Eso plantea la cuestión de la reforma agraria en México…
–En otras palabras, monseñor Ruiz toca problemas políticos…
–No sea tan simplista. Insisto, el gesto de Samuel Ruiz es un gesto pastoral. No toma posición política. No dice: los zapatistas tienen razón de reclamar tal o tal cosa. No toma partido. Dice: estoy al lado de mis gentes que viven en la miseria, y en solidaridad con los fieles de mi diócesis, emprendo un ayuno. Pero ese gesto pastoral puede tener muchísimas interpretaciones políticas. Los “ultras”, la gente de la teología de la liberación, pueden decir: la lógica de Samuel Ruiz coincide con la lógica de nuestra visión de la sociedad. Habrá quienes dirán que el gesto de Samuel Ruiz es tan sólo un gesto simbólico. Por otra parte, los enemigos de Samuel Ruiz van a triunfar. Ya me los imagino diciendo: Ahí estamos. Ahí está la prueba de la colusión entre el episcopado y los revoltosos.
–Ante todas estas posibles interpretaciones, con más razón sería importante conocer la de la Iglesia.
–Ya dije lo que tenía que decir sobre ese tema.
–Desde el punto de vista religioso, ¿qué significa la expresión “ayuno pastoral”?
–No tiene significado especial. Es una fórmula para evitar que se confunda esa iniciativa con un acto político.
–¿Es decir?
–Decir ayuno pastoral no es decir huelga de hambre. Hablar de ayuno pastoral es recalcar que se trata de un gesto simbólico y activo de un pastor con sus fieles que sufren.
–¿Qué representa el ayuno para la religión católica?
–Como en todas las religiones, el ayuno es una ascesis. Se recurre al ayuno para comunicarse mejor con Dios y con los hombres.
–¿No es un sacrificio, también?
–Sí lo es, pero no entra componente sadomasoquista alguno en ese gesto. Uno no emprende un ayuno para darse gusto o para golpearse. Uno ayuna para liberarse y estar más atento a la voz de Dios y a la de los hombres.
–¿Podría citarme otros casos de obispos que ayunaron en solidaridad con el sufrimiento de sus fieles?
–No. No recuerdo caso similar alguno.
* * * * *
La Conferencia Episcopal francesa aceptó sin problema alguno comentar brevemente la decisión de Samuel Ruiz y designó a monseñor Georges Pontier, obispo de Digne (sur de Francia) y encargado de los asuntos de América Latina, para hablar del tema. Sólo se pidió a la reportera enviarle por fax el comunicado de Samuel Ruiz, que no había llegado a París tampoco.
–Me agarra usted un poco desprevenido; acabo de leer el texto de don Samuel –se disculpó el obispo.
–¿Cúal es su primera reacción?
–Si don Samuel decide hacer eso, es que a su juicio la situación se ha vuelto realmente muy tensa en Chiapas. Ese hombre, que conozco personalmente muy bien, no toma semejante decisión para lucirse. Lo hace porque siente que el bien de su país requiere ese enorme compromiso de su parte. Por lo tanto, eso significa que cosas muy graves deben estar ocurriendo allá.
–¿Qué opina de esa decisión?
–Es a la vez una demostración de valor y de fe… Al emprender él mismo ese ayuno en su catedral, don Samuel llama a fuerzas espirituales, implora a Dios y a la Virgen de Guadalupe.
–¿Existe algún antecedente en la historia reciente de la Iglesia?
–Soy incapaz de contestar esa pregunta.
–¿En la situación de Samuel Ruiz, usted haría lo mismo?
–Me rehúso a contestar. ¿Se da cuenta de la gravedad de su pregunta? Sería muy demagógico decirle: “por supuesto, haría lo mismo…”, cómodamente sentado aquí en mi sillón, lejos de los terribles problemas de Chiapas.
–¿Cómo definiría usted el ayuno pastoral?
–Don Samuel lo define perfectamente bien en su comunicado. En la vida, a veces, llega un momento en que sólo le queda a uno acudir a una señal espiritual fuerte para enfrentar a la gente con sus responsabilidades. La labor de un pastor es ayudar a la gente con la que vive a tomar conciencia de la situación en la que se encuentra. Dado que se agotaron todos los otros medios para lograr esa meta, don Samuel acaba de escoger uno nuevo que interpela a la conciencia y la fe de cada uno de una manera más fuerte y más radical.
–Monseñor Ruiz llama también a la solidaridad internacional. ¿Cómo va a contestar a ese llamado la Conferencia Episcopal de Francia?
–Déjenos tiempo para pensar en eso. Dentro de dos días saldré para Argentina y Chile, me quedaré fuera de Francia cinco semanas… Por lo pronto, le puedo asegurar que enviaré un mensaje de amistad y de solidaridad a don Samuel.
–¿Qué le va a decir?
–Será un mensaje de apoyo y de comunión fraternal. Se parecerá a los mensajes que le enviamos hace algunos meses cuando tuvo tantos problemas con el nuncio.








