Dominicos, jesuitas, carmelitas lo apoyan, y más de cien párrocos dejan de comer Samuel Ruiz divide a los obispos: unos lo acusan de protagonismo, otros lo exaltan como un héroe a la altura de Gandhi

El ayuno que la semana pasada inició Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas, provocó una fuerte división en el seno de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ya que mientras varios obispos se sumaron y compararon al obispo cristobalense con Gandhi, otros, en cambio, aseguran que su medida es un mero desplante protagónico.
Sin embargo, casi todos, aun los que apoyaron a don Samuel, coincidieron en criticar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y al subcomandante Marcos.
Sergio Obeso Rivera, arzobispo de Xalapa y presidente de la CEM, se solidarizó con el ayuno de Samuel Ruiz, a quien consideró un “adalid de la paz en Chiapas, cuyos problemas son el espejo del país”.
La postura del obispo, dijo, debe ser seguida por todos los presbíteros y creyentes, porque a partir de ahí crecerá el aliciente por la paz.
Obeso también apoyó el llamado al diálogo hecho por el gobierno de México. Y sobre el EZLN, dijo:
“Debemos preguntarnos si los guerrilleros que encabeza el subcomandante Marcos verdaderamente quieren la paz. Que expongan al país qué es lo que quieren en concreto.”
Adalberto Almeida Merino, arzobispo emérito de Chihuahua, encomió la decisión de Samuel Ruiz y a su vez exhortó a toda la grey católica a sumarse al sacrificio.
Dijo:
“Admiro a don Samuel. Ha desempeñado un papel importante y merece todo nuestro respeto porque busca la paz con justicia. Su actitud es semejante a la de Gandhi, quien sacudía al mundo cuando ayunaba.”
A mediados de 1986, Almeida intentó cerrar las parroquias de su arquidiócesis, en protesta por el fraude electoral que llevó a Fernando Baeza a la gubernatura de Chihuahua. En mancuerna con Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación, el nuncio Jerónimo Prigione impidió la protesta de Almeida, quien ahora agrega:
“En lo personal, me uno al sacrificio de don Samuel. Su ayuno es un acto de heroísmo que pone en peligro su salud.”
Aunque reconoce que, sin hechos concretos, no cambiará la situación chiapaneca: “las palabras se las lleva el viento. Y en Chiapas sólo hablarán los hechos cuando se dé solución a los problemas que sufren los indígenas”.
El ayuno, la oración y la limosna, recordó, son tres actos que tienen un alto significado en la tradición cristiana.
Genaro Alamilla, obispo emérito de Papantla, considera que es de gran valor el ejemplo de humildad del obispo de San Cristóbal, al extremo de llegar al sacrificio y a la mortificación:
“Desgraciadamente, con el ayuno no se arregla el problema. Se necesitan acciones concretas, y que el gobierno y los sublevados pongan todo de su parte para que el próximo 1 de enero, en vez de celebrarse un año del levantamiento armado, se celebre la paz.”
Agregó que don Samuel está en su derecho de invitar a los obispos a sumarse al ayuno, “pero también todos tenemos derecho de aceptar o no su invitación”.
Y aclaró:
“En la práctica, a la Iglesia no le corresponde meterse. No es su papel. Esto corresponde a los políticos, a las autoridades, a los grupos intermedios, que deben implantar la estrategia para que todo esto termine.”
En su opinión, Samuel Ruiz es clave para saber quién está detrás del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:
“No digo que ya lo sepa. Pero debe saberlo para acabar de una vez con todo esto. Es importante descubrir quién está detrás del encapuchado mayor.”
Renuente a llamarlo subcomandante Marcos y a darle carácter de ejército a su grupo armado, dice:
“No es posible seguir tolerándolo y creer que los indígenas están levantados en armas. Llegó el momento de ponerle un hasta aquí. Se burló del presidente Salinas de Gortari y ahora se burla del presidente Ernesto Zedillo. Sus respuestas son valentonadas con condiciones imposibles de tolerar.”
Insta al ejército mexicano a tomar medidas drásticas:
“Para preservar la paz y defender nuestras instituciones, el ejército debe hacer lo que tiene que hacer. Las repercusiones que han causado los rebeldes ya no son sólo políticas sino económicas y sociales.”
En tanto, el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, administrador de la arquidiócesis de México y poderoso aliado de Samuel Ruiz, defendió a éste de sus impugnadores:
“Si unos critican al obispo, otros miles se han sumado a su acción.”
Durante la bendición de las instalaciones de la Junta de Asistencia Privada, el martes 20, el cardenal agregó:
“Mientras no se pruebe que alguien tiene malas intenciones, no debemos interpretar una acción de este tipo.”

AFAN PROTAGONICO

Del lado opuesto, Javier Lozano Barragán, obispo de Zacatecas e incondicional del nuncio apostólico Jerónimo Prigione, externó su desacuerdo con Samuel Ruiz:
“El Evangelio dice que el ayuno debe hacerse en privado, en casa, y no con alardes espectaculares. Por lo demás, es bueno colaborar por la paz.”
En el mismo sentido se declararon, a título personal, Felipe Aguirre Franco, obispo de Tuxtla Gutiérrez, y Felipe Arizmendi, de Tapachula.
Dijo Aguirre Franco:
“Apoyo el ayuno, pero Samuel Ruiz debe evitar ese protagonismo.”
Y Arizmendi:
“No estoy de acuerdo con tanta publicidad.”
Florencio Olvera Ochoa, obispo de Tabasco:
“Samuel Ruiz perdería mucho si ayuna por motivos publicitarios. Un obispo se rige por el Evangelio, y sabe bien que lo más importante es la renovación del corazón, mediante ayunos espirituales.”
Por tal motivo, Olvera Ochoa dijo que no se sumará al ayuno físico, pero sí al espiritual. Señaló que la acción de Samuel Ruiz es “una manera de presionarnos a nosotros”.
Manuel Castro Ruiz, arzobispo de Yucatán, cuestionó el ayuno debido a que pone en peligro la vida humana:
“No aprobaría en mi diócesis la huelga de hambre. No es una forma cristiana para presionar por la solución del conflicto. Lo que sí apruebo y he recomendado es que insistamos en nuestra plegaria por la paz, unida a algún sacrificio espiritual.”
Tras de aclarar que aún no recibía la invitación de don Samuel, dijo sobre éste:
“No sé qué pretende, ni qué motivos tiene. No puedo juzgarlo.”
Ramón Godínez Flores, secretario general de la CEM, afirma que él se adelantó en el ayuno, ya que, desde hace tiempo, “por Chiapas he ofrecido este sacrificio a Dios. Me he limitado en la comida, en todo”.
El arzobispado de Guadalajara, por su lado, desaprobó el ayuno, al que, por sus circunstancias, califica como huelga de hambre. En un comunicado del martes 20, dijo:
“El ayuno proclamado por monseñor Samuel Ruiz se puede equiparar a lo que se conoce como huelga de hambre. A propósito, el catecismo de la Iglesia católica señala que la huelga es moralmente legítima cuando constituye un recurso inevitable, si no necesario, para obtener un beneficio proporcionado. Resulta moralmente inaceptable cuando va acompañada de violencia o también cuando se lleva a cabo en función de objetivos contrarios al bien común.
“Por tanto –subraya el comunicado–, habría que preguntarnos si ya se agotaron todos los recursos ordinarios para conseguir el bien que se persigue, que en este caso es la paz en el estado de Chiapas. Creemos que todavía existen otros medios por los cuales se puede llamar la atención de las partes en conflicto. El ayuno o huelga de hambre, en este caso, sería el último de los recursos pacíficos extraordinarios en utilizarse, ya que se pone en juego la vida, don de Dios.
“Nosotros respetamos la postura de monseñor Samuel Ruiz, ya que, conociendo de cerca la situación que se vive en Chiapas, él habrá hecho sus razonamientos que lo llevaron a tomar la decisión de ponerse en ayuno.”
Ante las posturas encontradas de los obispos, el Consejo de Presidencia de la CEM, el miércoles 21, dio a conocer un comunicado en el que ruega “a todos los señores obispos que inviten a los párrocos y rectores de templos de modo que en todo México se intensifique nuestra oración y nuestros sacrificios para conseguir de Dios la paz, fundada en la justicia”.
Respaldó ahí la postura gubernamental:
“El presidente de la República y las autoridades del ejército mexicano han decidido mantener el cese al fuego. Con todo respeto respaldamos esta decisión y pedimos se sostenga, para impedir una guerra fratricida. Esta situación de violencia que vivimos también se debe a la larga trayectoria de promesas no cumplidas de algunas autoridades. Es preciso ahora extremar la coherencia entre los dichos y los hechos.”
Y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, le llamó la atención:
“Recordamos a los integrantes del EZLN que agredir a un ser humano, aunque se le tenga por enemigo, viola el mandamiento divino `no matarás’. Es preciso cambiar las armas por el derecho y el trabajo. Es necesario recorrer el camino del diálogo para encontrar soluciones a las inconformidades, como ha insistido el presidente de la República y se han manifestado todos los sectores de los mexicanos… La falta de diálogo entre las partes beligerantes ha provocado un deterioro en la situación económica nacional que afecta gravemente a las comunidades que se dice defender.”

RESURGE SAMUEL RUIZ

Con el ayuno, Samuel Ruiz resurgió como pacificador del conflicto chiapaneco, justamente cuando empezaba a especularse que lo había relegado el presidente Ernesto Zedillo, al crear la Comisión para el Diálogo y la Mediación por la Paz.
El 14 de diciembre, en el Salón Carranza de Los Pinos, ante medio centenar de periodistas, dijo Zedillo:
“El diálogo es el único camino para una solución perdurable y una paz digna para todos… Hoy formulo un nuevo llamado al diálogo y propongo un mecanismo concreto para su inicio cuanto antes.”
Y propuso la creación de esta comisión sin representación gubernamental, integrada por legisladores de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, de la Revolución Democrática y del Trabajo.
Dos días después, el viernes 16, ante dirigentes de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, el mandatario explicó que había propuesto la comisión “ante la negativa del EZLN de dialogar y negociar directamente con el gobierno federal”.
Abundó:
“Se trata de una comisión cuyos integrantes son nombrados por los partidos políticos que participan en el Congreso de la Unión. Así, sus integrantes tendrán un doble aval: el de haber sido elegidos al Congreso de la Unión como legisladores, y el recibir la encomienda de su partido político para participar en la mediación.”
Sin embargo, la comisión fue mal vista tanto por el EZLN como por el gobernador “rebelde” de Chiapas, Amado Avendaño. Y se ignoraba qué papel jugaría la Comisión Nacional de Intermediación (Conai), encabezada por Samuel Ruiz.
El obispo, ya en ayuno, esperaba una señal del presidente:
“La Conai está en disponibilidad. Pero pensamos que si hay un diálogo directo, sería mucho mejor. Los intermediarios salen sobrando si los rivales deciden negociar directamente.”
Y reiteró que el objetivo de su ayuno es el cese al fuego y que se asegure una tregua prolongada, para dar paso al diálogo.
Finalmente, el miércoles 21, Zedillo avaló la intermediación de Samuel Ruiz. Dijo:
“Hago un llamado a los integrantes de la Conai para que apoyen el esfuerzo de la Comisión para el Diálogo y la Mediación por la Paz, integrada por legisladores de todos los partidos.”

EN LA CUERDA FLOJA

Desde que a fines del año pasado recibió una amonestación de la santa sede, la situación de Samuel Ruiz es incierta. El papa Juan Pablo II le cuestionó principalmente dos puntos: la “particularización” de su trabajo pastoral, la cual “es contradictoria con la catolicidad de la Iglesia”, y sus apreciaciones teológicas que “emplean elementos del marxismo” rechazados por el Vaticano.
Era inminente entonces su remoción de la diócesis, al grado de que Luis Reynoso, entonces vocero del Episcopado, afirmó que lo único que podían hacer los obispos era rezar por él.
Al igual que ahora, Samuel Ruiz fue el blanco de los ataques del ala clerical conservadora, encabezada por el nuncio Jerónimo Prigione. Javier Lozano Barragán, anterior encargado en México de la Doctrina de la Fe, llegó incluso a reprenderlo en una conferencia de prensa, el 10 de noviembre del año pasado, durante una asamblea plenaria de obispos. Ahí, cara a cara, le dijo a don Samuel que sus desviaciones implicaban algo “sumamente hondo y profundo”.
Sin embargo, el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional del 1 de enero colocó al obispo en posición de mediador, por lo que el Vaticano, al parecer, pospuso la remoción.
Juan Pablo II, empero, marcó su distancia con el obispo: en mayo pasado, Samuel Ruiz viajó a la santa sede para entrevistarse con el pontífice, quien convalecía de una fractura ósea. Pese a la petición por escrito que le envió el obispo, Juan Pablo II se negó a recibirlo. El rechazo no fue por causa de la enfermedad, ya que, durante su hospitalización, el papa aceptó visitas: recibió al ministro de Salud de Italia, Raffaele Costa; al presidente de Polonia, Lech Walessa, quien lo visitó con su familia; a una comitiva de fieles que entró al hospital para festejarle su cumpleaños, el pasado 18 de mayo.
Dos meses después, Samuel Ruiz volvió a viajar a Roma para recibir, el 8 de julio, el Premio “Oscar Arnulfo Romero” por su labor de pacificación. El Vaticano boicoteó el acto, al impedir que la ceremonia fuera en la parroquia de Casal Paloco, como se tenía previsto.
A principios de diciembre, Samuel Ruiz obtuvo otro premio en Roma: el de la Fundación Paolo Borselino. El jesuita Carlos Bravo fue a recibirlo en su nombre, y se encontró con que el Vaticano intentó impedirle leer el mensaje enviado por el obispo.
Aquí en México, Jerónimo Prigione, en clara alusión a Samuel Ruiz, volvió a pedir no “ceder a tentaciones como las de la teología de la liberación, que no va de acuerdo con el magisterio de la Iglesia”.
El nuncio hizo está afirmación en su discurso de apertura de la LVII Asamblea Plenaria de la CEM, el pasado 25 de octubre. Al terminar de leer, todavía en el estrado, los reporteros le preguntaron si aludía a don Samuel.
“Que cada uno saque sus conclusiones. Yo doy la doctrina como la presenta el papa. Lo demás es asunto de ustedes.”
–¿Es una advertencia para alguien en específico?
–Aquel que no se apegue, que se atenga a las consecuencias. Yo sólo cito al papa. Cito lo que dice la congregación para la doctrina de la fe.
Manuel Olimón Nolasco, catedrático de la Universidad Pontificia e historiador en materia religiosa, piensa que Samuel Ruiz vive un dilema, ya que su poder de convocatoria descansa precisamente en el Vaticano:
“¿Cree que Samuel Ruiz sería capaz de separarse del Vaticano? ¡Jamás! ¿Quién sería don Samuel como jefe de una Iglesia chiapaneca? ¡Nadie! Sólo a un loco se le podría ocurrir semejante desvarío suicida. El hecho de que Samuel Ruiz sea un apoyo para los indígenas chiapanecos, es justamente porque a él lo apoya la Iglesia universal.”
Por lo pronto, al llamado de Samuel Ruiz se han sumado obispos, órdenes religiosas y sacerdotes, así como otras agrupaciones: más de 100 párrocos agrupados en la Red de Solidaridad Sacerdotal se declararon en ayuno; en San Luis Potosí, integrantes de la Convención Nacional Democrática emprendieron una cadena telefónica para informar sobre la necesidad de apoyar al obispo; en Guanajuato, el Foro Miguelense de Ciudadanos se unió a la medida; curas costarricenses apoyaron también al obispo.
Entre las congregaciones religiosas que decidieron apoyarlo destacan los dominicos, jesuitas, oblatos de María, misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, carmelitas, sin contar los monasterios de vida contemplativa que hay en México.
(Con información de Miguel Cabildo, Felipe Cobián, Armando Guzmán, Francisco López Vargas y Ricardo Ravelo.)