WASHINGTON, DC.- Terminada la luna de miel, los desaguisados del matrimonio entre México y Estados Unidos comenzaron a reflejarse en la prensa norteamericana.
A lo largo del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, los grandes diarios estadunidenses fueron los pilares principales sobre los cuales el gobierno de México reconstruyó la imagen maltrecha que tenían en este país los políticos priístas. Los periódicos dedicaron a menudo notas, editoriales y comentarios de sus analistas a ensalzar las reformas económicas emprendidas por Salinas. Gracias al apapacho de funcionarios mexicanos, se colocaron en primera fila para acceder a información política privilegiada, incluso cuando ésta dañaba la imagen gubernamental en México y en el extranjero.
Parecía obvio que Ernesto Zedillo heredaría automáticamente los beneficios del cabildeo que funcionarios salinistas hicieron durante seis años en las redacciones de Washington, Nueva York, Los Angeles. Sin embargo, a juzgar al menos por la forma en que varios medios de este país abordaron la nueva crisis económica mexicana, el viernes 23, el romance binacional que debía surgir de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) parece haber derivado en pleitos de alcoba. Vecinos distantes, otra vez.
The New York Times dedicó dos notas de primera plana y otras dos de su sección de negocios a la crisis emergente en México. “El boom muestra su lado oscuro”, cabeceó el diario una de ellas en su carátula. “Bancos y bonos estadunidenses sufren pérdidas y el jefe de las finanzas falla en convencer a los inversionistas”, tituló la otra.
Así empezó la primera: “en las capitales financieras del mundo desarrollado, un cuento favorito sobre el éxito latinoamericano en los años recientes versaba sobre una economía cerrada, abierta por tecnócratas audaces entrenados en escuelas estadunidenses. Hablaba de inversiones que llegaban masivamente, de inflación derrotada, de democracia enraizándose. Al día de hoy, sin embargo, el cuento que los inversionistas llamaron `El cuento de México’ se ha vuelto repentinamente oscuro”.
Por el “torpe manejo de un ajuste en la moneda, que desde hace mucho tiempo habían creído necesario tanto algunos funcionarios gubernamentales como muchos de sus opositores políticos, Zedillo parecía hoy haber perdido el control de la economía”, continuó la nota firmada por el corresponsal Tim Golden. “La caída del peso había empobrecido a los mexicanos en al menos 30% en relación con el dólar, poniendo en peligro su ya incierto mandato. Peor tal vez, Zedillo parece haber destruido la confianza de los inversionistas, que era crucial a la expansión económica del país”.
Citando a funcionarios que hablaron con la condición del anonimato, Golden escribió que la devaluación fue una medida propuesta hace tiempo por economistas del gobierno, pero que la opción fue bloqueada por funcionarios de mayor jerarquía que temieron la respuesta de un electorado depauperizado contra el partido gobernante, en los comicios presidenciales del 21 de agosto, y la consiguiente mancha en la herencia de Carlos Salinas de Gortari, candidato a encabezar la Organización Mundial de Comercio el año próximo.
“Durante los seis años de la administración, que concluyeron el 1 de diciembre, una moneda estable marcó la confianza de extranjeros que derramaron miles de millones de dólares en México”, recordó Golden. “En lo que se convirtió en una cruzada para bajar la inflación a un nivel que haría competitivas las exportaciones mexicanas con aquéllas de sus socios comerciales, (el secretario de Hacienda, Pedro) Aspe recortó el déficit fiscal, mejoró la recaudación de impuestos y subió las tasas de interés…
“Con la ratificación del TLC, el año pasado, los inversionistas proyectaron a México en una luz aún más resplandeciente. Salinas habló del país saliendo decisivamente hacia el primer mundo; fuera de México, particularmente, mucha gente le creyó.”
Continuó la nota: “si bien con la devaluación se tiene la intención de estimular las exportaciones mexicanas haciendo más baratos los productos mexicanos, y resolviendo así el problema de la balanza de pagos, trajo inflación inmediata por el incremento de los precios de importación en una economía crecientemente abierta.
“También conmocionó a una comunidad de inversionistas que había ido cobrando más y más confianza en el equipo económico formado por Salinas y ampliamente ratificado por el sucesor que él mismo escogió, Zedillo.
“Cuando los inversionistas comenzaron a clamar traición después de una primera devaluación efectiva de 15% el martes, no fue coincidencia que muchos enfocaran su enojo en un funcionario mexicano que se volvió muy conocido en el extranjero como promotor del acuerdo comercial, el exsecretario de Comercio, Jaime Serra Puche.
“En su nuevo trabajo como secretario de Hacienda, Serra Puche demostró ser un peor vendedor. Si bien las devaluaciones no se anuncian por adelantado, muchos inversionistas parecieron tomarle la palabra cuando sencillamente descartó la posibilidad de una devaluación la semana pasada. Luego de que fue anunciado el primer ajuste, los inversionistas se quejaron de que Serra Puche y otros funcionarios mayores los habían engañado o por lo menos ignorado. Y en un momento que el gobierno estaba claramente cambiando de estrategia, muchos consideraron por lo menos exagerado el que atribuyera la devaluación a la fuga de capitales causada por los movimientos de poca consecuencia que hicieron los rebeldes campesinos en un estado sureño, Chiapas.”
En su otra nota de primera plana, The New York Times reseñó la reunión de Serra Puche con inversionistas enfurecidos, el jueves 22, en Nueva York. “Mucha de la crítica sobre los eventos de la semana había sido dirigida al señor Serra, un economista de Yale, familiar a muchos inversionistas como jefe negociador de México para el TLC.
“Serra voló hoy a Nueva York para encontrarse con cerca de 100 banqueros inversionistas y analistas para explicar sus acciones y tratar de reconstruir la confianza que fue destruida cuando anunció en la televisión mexicana, el martes en la mañana, que el tipo de cambio peso-dólar sería incrementado, insistiendo aun así que eso no era devaluación.”
La nota, firmada por el corresponsal Anthony DePalma, abundó:
“No lo encontré convincente, dijo John F. H. Purcell, director gerente de investigación sobre mercados emergentes de la firma Salomon Brothers, quien asistió a la reunión de hoy. `Creo que les va a tomar mucho tiempo, probablemente el período de gobierno completo, para volver a ganar la confianza de los inversionistas’. Purcell dijo que los asistentes habían expresado `una tremenda hostilidad y un sentimiento de traición’.”
En un par de notas más, aparecidas en su sección de negocios, The New York Times informó sobre la fuerza que podrían adquirir en los próximos días los grupos políticos, laborales y económicos estadunidenses que se opusieron a la firma del TLC, y dio a conocer la opinión de dos ejecutivos de consorcios norteamericanos con fuertes inversiones en México, Chrysler y Wal-Mart. Entre los enemigos del Tratado de Libre Comercio cita a Ross Perot, el empresario multimillonario y excandidato a la Presidencia de Estados Unidos, quien predijo el año pasado, ante un panel de congresistas, que el gobierno mexicano devaluaría la moneda tarde o temprano. En esa ocasión, recordó el reportero Keith Bradsher, Perot abogó por que se incluyera un acuerdo adicional en el acuerdo mercantil para evitar fluctuaciones abruptas del peso.
Los ejecutivos Bob Lippens, de Chrysler, y Jay J. Fitzsimmons, de Wal-Mart, citados por el diario, se declararon sorprendidos por la decisión del gobierno mexicano. Lippens dudó que la confianza de los inversionistas pudiera reconstruirse pronto y Fitzsimmons advirtió que la economía mexicana podría entrar en recesión.
The Wall Street Journal, en su edición del mismo viernes 23, dedicó un anuncio en primera plana y una nota que ocupó la mitad de su página tres, a la devaluación del nuevo peso. “México abandonó sus esfuerzos para apoyar su acosada moneda, bajando 15% el peso en mercados cambiarios, mientras las tasas de interés se elevaron. La decisión del gobierno de dejar la moneda fluctuar libremente tomó desprevenidos a muchos inversionistas, dañando la credibilidad del país en los mercados financieros”, expuso el diario neoyorquino en su acostumbrado resumen noticioso de portada.
El periódico también obtuvo versiones de la reunión de Serra Puche con inversionistas, en Nueva York. Informó que durante buena parte de la reunión Jaime Serra se la pasó pidiendo disculpas por la forma en que el gobierno mexicano había manejado la situación. Los inversionistas, quienes mencionaron muchas veces la palabra credibilidad, se quejaron de las señales en falso y rectificaciones que el gobierno hizo al respecto desde finales de la semana pasada. “La gente estaba realmente muy enojada” en la reunión con Serra Puche, contó Michael Pettis, del banco Weston Group, uno de los asistentes.
The Washington Post, que hizo una cobertura más modesta de los acontecimientos, citó a analistas que hicieron pronósticos en el sentido de que la devaluación “probablemente signifique una inflación más alta, un crecimiento más lento para México e incluso una recesión”. La información del diario también reflejó la molestia que existe entre muchos inversionistas. Michael Atkin, director del Departamento Latinoamericano del Instituto de Finanzas Internacionales, una organización que monitorea sucesos económicos en todo el mundo para sus socios, observó: “hay dos escuelas diferentes. Un grupo, por un lado, fue sorprendido por los tiempos de la devaluación, pero había sido lo suficientemente cauteloso para reducir su exposición en México. Sus miembros son reingresantes potenciales en el mercado mexicano cuando las cosas se estabilicen. El otro grupo sufrió pérdidas sustanciales y ahora se siente engañado y, por tanto, mantendrá su cautela”.








