La iniciativa de ley de ingresos del DDF, rebasada por la devaluación el mismo día en que se presento en la asamblea legislativa

La iniciativa de Ley de Ingresos del Distrito Federal para el ejercicio fiscal de 1995, entre cuyos objetivos se halla el mejoramiento económico de las familias capitalinas, alcanzar un crecimiento económico y una reducción de 4% en la tasa de inflación –para cada caso–, fue rebasada por la liberación del tipo de cambio del dólar frente al peso, aun antes de que el secretario de Planeación del DDF, Javier Beristáin Iturbide, terminará de convencer a los integrantes de la Asamblea Legislativa sobre sus bondades.
Finanzas públicas estables, política presupuestal que redistribuya recursos hacia la población con mayores carencias, distribución de la carga fiscal entre un mayor número de contribuyentes y mayor autosuficiencia financiera a fin de contribuir al equilibrio fiscal de la república eran, hasta la mañana del martes 20, los propósitos principales que Beristáin Iturbide enumeraba ante el pleno de la I Asamblea Legislativa el martes 20.
Pero en la madrugada de ese día el gabinete económico anunció la ampliación de la banda de flotación del peso frente al dólar.
Lleno de optimismo, Beristáin Iturbide parecía ajeno a esta realidad.
“La iniciativa de Ley de Ingresos prevé (para 1995) la obtención de 18,153 millones de nuevos pesos, que representa un incremento de 9.3% respecto de los ingresos obtenidos en 1994”, decía.
Sonriente, el funcionario capitalino anunció además la creación de lo que será la principal herramienta jurídica del próximo gobierno en materia fiscal: el Código Financiero del Distrito Federal.
A decir del funcionario, este nuevo mecanismo, de aprobarse su constitución, se encargaría de regular los procesos de obtención, administración y aplicación de ingresos; de la programación, presupuestación y evaluación del gasto público, y de la contabilidad de los fondos, valores y egresos para la integración de la cuenta pública de la ciudad.
Además, normaría todo lo referente a las infracciones, los delitos y las sanciones en materia de la hacienda pública del Distrito Federal y establecería los medios de defensa que los habitantes podrán interponer cuando se vean directamente afectados por un irregular acto administrativo.
“La estructura del sistema jurídico-financiero del Distrito Federal, que hoy se propone a esta soberanía, pretende consolidar lo obtenido en materia de finanzas públicas, con pleno respeto de los principios de proporcionalidad y equidad. También se busca, con base en el principio de legalidad, que este nuevo orden legal y financiero refuerce la seguridad y la certeza jurídicas, tanto a los habitantes de la ciudad de México como a los servidores públicos encargados de su aplicación”, expuso.
El funcionario despertó a la realidad cuando el panista Fauzi Hamdan Amad, al hacer uso de la palabra, reclamó:
“¿Cómo vamos a generar empleo si depende del proceso de recesión y deterioro en que todavía está inmerso el país y, vamos, los propósitos de 4% de inflación para este año ahorita en la mañana se están socavando, se están enterrando? Hoy en la mañana se acaba de ampliar la banda del techo de devaluación. Hemos tenido ya una minidevaluación.
“Las autoridades hacendarias de la federación se vieron obligadas a ampliar la banda del techo de deslizamiento. Consecuentemente, estamos ya sufriendo una minidevaluación que incidirá en los precios de los bienes y servicios. En este escenario el anhelado 4% para 1995 empieza a tener problemas serios. Salvo que para revertir sus efectos negativos se tomen las mismas medidas económicas adoptadas en 1993 y 1994: reducir el circulante y la inversión pública; contraer, enfriar aún más, prácticamente congelar, la economía nacional y consecuentemente de nuestro Distrito Federal”, enfatizó.
De acuerdo con la iniciativa de Ley de Ingresos, durante 1995 las contribuciones hacendarias serán el sostén principal de las finanzas públicas de que dispondrá el gobierno capitalino para llevar a cabo su programa de desarrollo económico y social.
En este período se prevé que este rubro aporte 4,384 millones de nuevos pesos, que representarían más de 50% del total de recursos que el DDF captaría mediante los ingresos propios, los cuales se calcula serán 8,262 millones.
De los 18,153 millones de nuevos pesos que se prevé ingresarán el año próximo, 45.5% –o sea, 8,262 millones– provendría de la captación propia; 37.7% –6,839 millones–, por participaciones en ingresos federales, y el restante 16.8% por ingresos propios de organismos y empresas públicas, transferencias federales y adeudos de ejercicios fiscales de años anteriores.