Irregularidades en el Poli

Señor director:

El jueves 8 de diciembre, en rueda de prensa semanal de la Alianza Democrática Nacional, denuncié la preocupante situación del Instituto Politécnico Nacional, pues durante la gestión de Oscar Joffre Velázquez como director general, se permitió que algunos pseudoestudiantes de procedencia porril tuvieran cargos de funcionarios, infringiendo en repetidas ocasiones la Ley Orgánica del IPN y reglamentos oficiales.
El caso más inmediato se registró en el CECYT 10 “Carlos Vallejo Márquez”, donde materialmente omitieron las leyes durante cuatro años, al imponer como encargado de la dirección al señor Julio Alfonso Betancourt Pineda, quien se ostenta como licenciado en Administración Industrial, egresado de UPIICSA, con un título que presumiblemente muestra ser “tolerado”, y que, sin pertenencia al plantel como está estipulado, ni contar con carrera afín, cometió infinidad de actos reprobables, algunos de tipo fraudulento –como el inaudito caso de clausurar con gran ceremonial cursos académicos no realizados, o permitir el ingreso a jefes medios con antecedentes conflictivos o también impreparados e impedidos reglamentariamente–, y otros de orden delictivo.
Llegó incluso a la amenaza física y a la aplicación de descuentos económicos y situaciones laborales improcedentes y que jamás recuperé –ascendieron a más de dos mil nuevos pesos–, motivos por los cuales y después de contar con un ciento de testimonios documentados con matasellos oficiales, procedí a dirigirme en tiempo y forma a la Procuraduría de Justicia del D.F. y a la Procuraduría General de la República, en gestión del licenciado Diego Valadés.
Asimismo, recurrí sin obtener respuesta –aunque se levantó un acta legal– a la Contraloría del IPN y a las autoridades superiores de la institución. En represalia, el señor Betancourt en una de muchas acciones gandulescas cometidas, desbarató sin previo aviso y sin mediar acta jurídica, las oficinas cultural y sindical docente, “sustrayendo efectos personales”, en virtud de que maestros de estas áreas tuvieron la osadía de señalar públicamente los yerros del susodicho. Finalmente, Betancourt realizó acciones de espionaje –también denunciadas–, filmándome y grabando partes de mis conversaciones personales, proyectando el material en el Consejo Consultivo Escolar, en edición sobrepuesta a un problema porril, arguyendo sobre mi persona con el calificativo de pseudodirigente político con propósitos ajenos a la institución.
Al dirigente sindical profesor Raúl Liévana Arias le levantó acta de cese laboral, mientras que al suscrito le entregó acta de disponibilidad, en acto inaceptable por provenir de una persona usurpadora de funciones. Bajo esta circunstancia presenté mi renuncia al IPN.

Atentamente
Mtro. Alfonso Ferriz Salinas.