Señor director:
“No se mueve la hoja del árbol sin la voluntad de Dios.”
Para quienes profesamos la religión católica, la frase con que encabezamos la presente la hemos escuchado miles de veces y la aceptamos como un dogma de fe. Haciendo un paralelismo con el sistema político mexicano, podemos decir: “En la República Mexicana no se mueve la hoja del árbol sin la orden del señor Presidente de la República”.
Lo anterior ha venido a mi mente por la serie de hechos que se han dado en Yucatán, los cuales han quedado sin resolver y al parecer así quedarán para la posteridad. ¿Por qué nunca se resolverán? Porque la voluntad de “muy arriba” es que no se resuelvan y se vayan disolviendo en el tiempo y en el olvido. Hagamos un muy ligero repaso.
En la pasada Legislatura, el diputado Jiménez Tzoc, a nombre de su partido, el PPS, hizo una denuncia en contra del Ayuntamiento encabezado por Ana Rosa Payán y funcionó el frigorífico. Nada pasó y nada pasará.
En el asunto de “Promotora Ambiental” los diputados de la LII Legislatura hicieron tremendo show y nada pasó. El asunto lo heredaron los actuales diputados y el show ha seguido, pero nada pasará.
En el tremendo escándalo y quejas que armaron los vecinos de la Avenida Chuchul por el fraude y estafa de que fueron víctimas por parte de las autoridades municipales del anterior Ayuntamiento, nada pasó. Apechugaron con el pago de un pavimento mal construido y las amenazas posteriores. Nadie los asesoró y su diputado se esfumó. Nada pasó y nada pasará.
Aquellos leoncitos del “Parque Centenario” ya son adultos y leonsotes; fueron declarados muertos, pero actualmente gozan de cabal salud. Los millones de pesos que recibieron quienes los vendieron engrosaron la abultada cuenta bancaria de algún honrado regidor, tesorero o del MVZ que firmó el acta de defunción de los animales. ¿Qué se habrá comentado en la Facultad de Medicina Veterinaria de la UADY? Nada pasará.
La compra de una depiladora de cerdos y dos despieladoras para reses destinadas a la Empresa Paramunicipal “Abastos de Mérida” constituyó un fraude descarado. El mencionado equipo fue comprado antes de que su adquisición fuera aprobada por los regidores. Causó gran disgusto de los regidores priístas quienes protestaron habiendo sido zoqueteados por sus homólogos panistas. Mucho ruido y pocas nueces. Nada pasará.
El actual Ayuntamiento de extracción panista adquirió a un enorme costo de muchos millones de pesos una barredora para las calles. La mencionada barredora puede funcionar maravillosamente en la Avenida Pensilvania de la ciudad de Washington o en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, pero para nuestras calles es impropia a todas luces. Podría ser que se haya adquirido para barrer exclusivamente el Paseo de Montejo o la Avenida Colón. ¿Quién pide cuentas y exige responsabilidad para tal despilfarro? ¿Quién recibió la indudable comisión de varios millones? ¿Dónde está la Contraloría? Nada pasó y nada pasará.
Numerosos vehículos de dependencias municipales y particulares propiedad de funcionarios del Ayuntamiento circulan libremente sin haber pagado tenencias ni portar placas como manda el Reglamento de Tránsito. Nada pasó y nada pasará.
Atentamente
Q.F. Eduardo Trueba Barrera
Mérida, Yucatán.








