Uno de los grandes problemas que se le están presentando a Ivar Sisniega, nuevo titular de la Comisión Nacional del Deporte, es su equipo de trabajo.
Se la está jugando con algunas personas que no han sabido resolver la cuestión deportiva en su momento. Como es el caso de Mariano Terán. En primer lugar, porque hace tiempo que no está vigente. Y en segundo, porque tuvo algunos problemillas fiscales, de los cuales finalmente salió librado.
–Vamos a darle una oportunidad…
Así respondió el pentatleta.
Lamentablemente, queda en el aire la idea de otorgarle no una oportunidad, sino una segunda.
Y eso resulta siempre muy peligroso.
Si luego de 1968 padecimos un encogimiento deportivo, precisamente por no haber sabido darle la dimensión exacta a los esfuerzos desempeñados para construir un país de ganadores, pues ahora los errores cuestan más caros. Sobre todo porque no está el país para seguir parchando la ropa.
En lo que hace a la medicina y las ciencias aplicadas al deporte, en lo que estamos muy atrás de otros países, Ivar decidió incluir al doctor Eloy Cárdenas, de Monterrey. Bien. Pero se le olvidó un gran detalle: considerar, o al menos consultar seriamente, a quien realizó todo el proyecto de medicina deportiva en México, a principios del sexenio anterior. El doctor sudbajacaliforniano Salvador Garayzar, cuyos apoyos fueron básicos para que Raúl González conquistara dos medallas en Los Angeles.
Su proyecto Soma quedó en un olvido total. Y se trataba, nada más, de describir el perfil del deportista mexicano, en cuanto a posiciones en la cancha y en el gimnasio, en todos los deportes. Y algo más allá de la que es aparente simplicidad deportiva: se trataba de incluir un concepto socioeconómico para darle el sustento a la antropometría y a la biomecánica del cuerpo.
Ivar, un atleta que reconoce que sólo está durmiendo cinco horas diarias, enfrenta como funcionario un reto más difícil que el campeonato mundial de pentatlón moderno. Hay gente que no debe estar en su equipo.
Y no se trata de dar oportunidades en la cascarita sexenal. Se trata de conseguir la eficiencia.








