La semana que terminó fue de movimientos rápidos, algunos sorpresivos, otros esperados, en los medios de comunicación. Sin embargo se puede decir que ninguna mejoría sustancial se produjo; por el contrario, hay algunos grandes retrocesos.
En el ámbito privado se anunciaron dos ventas espectaculares:
1) El 49% de Cablevisión pasaría a poder de Telmex, afianzándose así el monopolio sobre las telecomunicaciones. El consorcio de la televisión se une a Teléfonos para no dejar ningún cabo suelto en el control terrestre y aéreo de las señales.
2) Radio Red pasará también a otras manos, a las del grupo Radio Centro que se ha significado por su conservadurismo en materia informativa, y los Serna anunciaron su pronto ingreso a la competencia por el anunciante de la pantalla chica con señal restringida.
Por lo que respecta al sector público las renuncias y designaciones dejan ver un ámbito en profunda crisis. El nombramiento de Eraclio Zepeda como secretario general de gobierno de Chiapas dejó acéfala a Radio UNAM, aunque sólo en lo formal porque, según aseguran los trabajadores de la emisora, Zepeda “no se paraba nunca por aquí, ni aun al principio asistió regularmente. No hubo un proyecto de contenido, ni informativo. En ese sentido la estación andaba al garete. Programas nuevos aparecían y desaparecían sin dejar huella”.
Muchos de los colaboradores y locutores de larga trayectoria en Radio UNAM se fueron: Napoleón Glockner. Rita Abreu, Verónica Ortiz, entre otros. “Llegaron supuestamente a reestructurar, creímos que lo harían en la parte creativa y resultó todo lo contrario. Fue el año de la técnica: estudios con mucho equipo, nuevo transmisor pero sin línea en el contenido”.
Desde hace meses quien gobernaba la emisora era Uriel Jarquín Gálvez, el subdirector de Planeación, quien fue designado por Zepeda. Decidía todo, a veces sin ninguna consideración hacia el personal. Hubo programas que salieron del aire sin que se le avisara de esto a quienes los producían. Mientras tanto los salarios continúan miserables: un colaborador gana de 30 a 50 pesos el programa, un locutor 300 pesos al mes, y un jefe de departamento dos mil quinientos.
Todo ese desorden se traduce en una programación errática y una pérdida de auditorio paulatina pero sostenida, afirman. En Difusión Cultural de la UNAM nadie pudo negar o confirmar la noticia sobre la renuncia oficial de Zepeda.
En TV-UNAM también hubo cambios. Renunció la directora, Fátima Fernández, y se dice que en su lugar viene Iván Trujillo, quien es director de la Filmoteca de la UNAM. La instancia televisiva de la Universidad Nacional decreció durante la gestión de Fernández. La producción bajó. Sólo hay tres series nuevas: Cultura en movimiento, al aire una vez por semana durante media hora; Ciencia hoy, dos veces por semana, 15 minutos, y En lo que dan las siete, cuatro veces, 15 minutos. Las otras son viejas: Filmoteca, Presencia Universitaria, Prisma (que ya no produce nuevos, sólo retransmite de archivo) Y Deportemas UNAM. Un total de 3 horas 15 minutos a la semana más la película de una hora y media. Entre las propuestas que se quedaron a medias están los videos didácticos y el desarrollo de la televisión educativa a distancia.
Los conflictos con colaboradores y personal de confianza fueron continuos. Olga Durón, subdirectora de Producción, renunció con su equipo al acusar a Fernández de no tener un proyecto de producción y de ser autoritaria. En el puesto se sucedieron cuatro personas en dos años.
Otro de los problemas fueron las repeticiones. Los reclamos por derechos de autor comenzaron cuando Oscar Menéndez envió una indignada carta en la cual afirma que sus programas se retransmiten sin su consentimiento y sin el debido pago. Meses más tarde Rosario Manzanos tuvo un problema similar, aunque más grave. Tanto que llegó hasta el jurídico de la UNAM. La emisora universitaria convocó a concurso abierto para la elaboración de proyectos televisivos. Los ganadores serían apoyados en la realización. Fue el caso de Manzanos. Sin embargo, debido al constante cambio de subdirectores de producción, nunca quedaron claramente establecidas las condiciones de co-producción conseguidas por la productora con Aeroméxico y los gobiernos de Tabasco y Quintana Roo. Tampoco la situación de los derechos de autor. Ante la negligencia de las autoridades de TV-UNAM, el jurídico tuvo que hacerse cargo y tomar el caso.
La pretensión de Alejandra Lajous, ex-directora de Canal 11 de hacerse cargo de las dos emisoras televisivas gubernamentales en el DF., parece caminar. Por lo pronto fue nombrada directora de Canal 22. Y se sabe que el proyecto de unificar bajo un sólo mando al 11 y al 22 existe ya por escrito. Quizá sólo sea cuestión de tiempo para verlo.
Y la prensa no anda mejor. La intransigencia en contra del pensamiento crítico produce violentas reacciones como la que sufrió Mario Méndez Acosta por escribir un artículo comparando la campaña que realiza el Consejo Nacional de la Publicidad: “México es … Mucho México”, con la propaganda nazi en contra de los judíos. Sus argumentos calaron hondo en esa agrupación y por muy poco pierde su espacio periodístico.








