Sandra Bernat, esposa de Mario Ivanova: “es el principio de la bomba”; para Moreno Laparade, pronto desenlace Pormenores del nuevo round entre el hijo y el sobrino de Cantinflas por su herencia multimillonaria

Aunque casi dos años después de la muerte del cómico Mario Moreno Cantinflas el litigio por la posesión de sus bienes parece cada vez más intrincado, Eduardo Moreno Laparade vislumbra una tenue luz al final de un túnel de dos o tres meses. Al cabo de ese lapso, asegura el sobrino del actor, su enconada disputa legal con su primo Mario Arturo Moreno Ivanova se habrá resuelto.
Demandado por Moreno Ivanova y su cónyuge Sandra Bernat Castellano ante la Procuraduría General de Justicia del D.F. y en un juzgado civil de lo familiar por fraude y uso de documento falso, Moreno Laparade fue en ausencia el protagonista de una acalorada conferencia de prensa a la que convocó la pareja –por medio de la periodista Gina Batista– el jueves de la semana pasada para exhibir públicamente los documentos con que sustenta sus acusaciones.
Heredero universal de la que ha definido como “una fortuna incalculable” (Proceso 874) legada por Cantinflas, Moreno Ivanova exhibió entonces públicamente el expediente de este capítulo de la batalla legal con los testimonios de la notaria Melvy A. Reyna, de Houston, Texas, en los que asegura no haber visto nunca a Cantinflas firmando un agregado testamentario que le presentó Moreno Laparade para su certificación, y denuncia intentos de soborno de parte de éste a cambio de su silencio.
Presentó también el hijo adoptivo de Cantinflas peritajes que invalidan la firma de Cantinflas en el mismo agregado testamentario, así como constancias médicas de la condición clínica del mimo, que le impedía firmar en beneficio de su sobrino Eduardo Moreno Laparade.
En el centro de este pleito, en el que sus protagonistas han echado mano de todo género de recursos, incluidos los de cambiar de abogados entre sí y establecer alianzas entre allegados comunes, además de enviarse injurias y acusaciones con cierta frecuencia, se encuentran los ingresos generados por la comercialización en cine y video de 39 películas de Cantinflas a través de la compañía distribuidora japonesa con asiento en Los Angeles, Columbia Pictures, y que se mantienen congelados en una cuenta bancaria en tanto triunfa legalmente Moreno Laparade o su primo Mario Arturo.
Estimados en unos 600 mil dólares por Moreno Laparade y en un millón 200 mil dólares por Moreno Ivanova, estos ingresos se suman sin embargo a otros bienes en disputa, de acuerdo con Moreno Ivanova:
“Obras de arte, como un Greco, un Rivera, tres cuadros adquiridos por Cantinflas en una subasta del Louvre, un Siqueiros, un Bassi, un Carrington, un Remedios Varo, unas marinas de Urbina, cosas de Antonio Navarrete, todo con un valor de unos 50 millones de dólares sólo en objetos de arte, más los bienes personales, que tienen más valor emotivo que económico, como una carabina 30-30 que fue propiedad de Pancho Villa y que Díaz Ordaz le regaló a mi papá, y cosas así: regalos de presidentes, del rey de España, y un chorro de recuerdos que quiero recuperar para ponerlos en exhibición en el Museo Mario Moreno que quiero hacer con el Patronato Mario Moreno Cantinflas, que acabo de formar hace una semana.”
En su afán por hacerse de la herencia de su padre, Moreno Ivanova solicitó incluso el auxilio del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari –con quien Cantinflas había compartido el 21 de diciembre de 1992 su última gran aparición pública–, al dirigirle una misiva el 26 de abril pasado, en la que suplicaba:
“Recurro a usted en mi desesperada situación sobre el saqueo que he sufrido durante este largo año desde la muerte de mi padre. Se han cometido actos fraudulentos, como el querer quitarme el más preciado tesoro que me pertenece por derecho y por voluntad de mi mismo padre, el cual es la propiedad de sus películas, al igual que se han hecho perdedizos varios millones de dólares en cuentas bancarias de los cuales ya tengo rastro pero ha sido muy difícil seguirlo. Espero poder encontrarlos en un futuro no muy lejano, pues este dinero es la base con la cual quiero empezar a realizar mi tarea de ayuda a los niños necesitados en nuestro país.
“Aún me duele más que esto el que hayan tratado de manchar el nombre de mi padre, que es el mismo que yo llevo y que también me querían quitar.
“Señor Presidente, espero que usted me pueda ayudar en algo, pues usted es el único que puede hacer justicia.”
A juzgar por la evolución del conflicto, Moreno Ivanova no obtuvo del Presidente sino su silencio.

RECAPITULACION

Afectado por un cáncer en el pulmón derecho, el célebre cómico Mario Moreno Reyes ingresó el 21 de febrero de 1993 al hospital Metodista de Houston bajo el nombre de Mario Rivera, donde permaneció internado hasta el 28 de marzo. En el curso de su estancia en este hospital, según Moreno Laparade, Cantinflas habría agregado a su testamento un documento en el que le legaba los derechos de sus 39 películas comercializadas por la Columbia Pictures.
El agregado fue certificado de inmediato, a pedido de Moreno Laparade, por la notaria Melvy A. Reyna, de Houston, que ahora se retracta de alguna manera. El cómico falleció el 20 de abril del año pasado, dejando a su hijo adoptivo Mario Arturo Moreno Ivanova como heredero universal y a Carlos Hank González y a Roberto González Barrera como albaceas. Casi de inmediato comenzó sin embargo la batalla legal entre los dos primos por la posesión de los bienes de Mario Moreno Reyes, lo que provocó la discreta renuncia de Hank y de González Barrera a su compromiso adquirido ante notario y dejó a Moreno Ivanova como único albacea.
Asimismo, Cantinflas dejó un fideicomiso administrado por Bancomer con un capital de 3,055,500,000 pesos viejos, que habrá de pasar a manos de tres de los cinco hijos de Moreno Ivanova –los dos de Abril del Moral y uno de los tres de Sandra Bernat– en el momento de su mayoría de edad.
Este fideicomiso, según Moreno Laparade, deja mensualmente a Moreno Ivanova 40 millones o 50 millones de pesos viejos.
Al mismo tiempo, Eduardo Moreno Laparade creó, al lado de su padre Eduardo Moreno Reyes, la Fundación Mario Moreno Reyes, dirigida por ambos, que inició enseguida la publicación de la serie de fascículos Ahí está el detalle y encargó luego a Guadalupe Elizalde la preparación de la biografía del actor, que apareció publicada en abril pasado con el título de Mario Moreno y Cantinflas rompen el silencio.
Aparecían a lo largo de las poco más de 500 páginas de esta biografía los personajes principales del conflicto y sus posiciones: Abril del Moral, ahora excónyuge de Moreno Ivanova al perder su juicio de divorcio en una última instancia, y quien probablemente “no verá un solo centavo de la fortuna de don Mario”; Sandra Bernat Castellanos, su actual esposa; Joyce Jett, excompañera de Cantinflas, quien ganó al cómico una millonaria demanda de divorcio en Estados Unidos (Proceso 715); Mario Arturo, descrito como alcohólico, derrochador, drogadicto, mal hijo y mal padre, y otros.
Al mismo tiempo, la Columbia Pictures congeló los ingresos económicos obtenidos por las cintas de Cantinflas, mientras se resolvían las diferencias entre los herederos del cómico. Estos ingresos, sin embargo, han sido aparentemente divididos y distribuidos con anterioridad por circunstancias legales, lo que torna incierto hasta ahora su monto y su destino.
De hecho, como solución final a su prolongado pleito legal con Joyce Jett, que había desembocado en la condena de un juez estadunidense que lo obligaba a indemnizarla con 26 millones de dólares, Mario Moreno Reyes llegó en abril de 1991 a un acuerdo con sus abogados mediante el cual se comprometía a entregarle su departamento en Houston, valuado en unos 800 mil dólares, un par de automóviles, 700 mil dólares en efectivo y 50% de las regalías obtenidas con sus películas distribuidas internacionalmente por la Columbia Pictures por un periodo de 10 años, del 18 de abril de 1991 al 17 de abril de 2001.
Al mismo tiempo, de acuerdo con un supuesto compromiso verbal establecido por Mario Moreno Cantinflas con su socio Jacques Gelman y formalizado con la Columbia Pictures, la viuda de éste, Natasha, recibiría hasta la fecha un porcentaje de esas mismas regalías.
Del 100% de los beneficios de las películas, explica Moreno Laparade por su parte, “65% era de mi tío y 35% se lo cedió en forma hablada a su socio Jacques Gelman”.
Cuando Cantinflas “tuvo el problema con Joyce Jett”, agrega, “el arreglo al que se llegó consistió en que de la participación del 65% de mi tío, 50% iba a ser para Joyce Jett hasta el año 2,000 y el otro 50 para mi tío”; después, “automáticamente 100% de ese 65% pasará a manos de quien tenga los derechos de las películas”.

LA DISPUTA

“A mí me dejó mi tío como herencia, además de su ejemplo y lo bueno que fue conmigo y con toda la familia, las regalías de 39 películas”, sostiene Moreno Laparade: “también me dejó –y ahora me lo quiere pelear Mario– el contenido del departamento en Palmas que le vendió a Eduardo López Betancourt, quien mañosamente se apropió de todo”. Pero, dice, “ahí están los cuadros, ahí está todo, y yo tengo un emplazamiento legal contra esa persona”.
“A Mario Arturo le dejó toda su fortuna, que fue muy grande, cuentas de cheques, todas sus propiedades; él es heredero absoluto de todo lo que era de mi tío al momento de morir”, señala, al tiempo que advierte: “Lo que no acaba de entender es que las películas ya no eran de mi tío Mario en el momento de morir”.
Aunque reconoce que “en el mercado latino las películas de Cantinflas se mueven muchísimo”, Moreno Laparade asume que “gracias a Dios yo siempre he vivido sin eso”, y asegura que para Moreno Ivanova este dinero derivado de la explotación comercial de las cintas Aguila o Sol, Ahí está el detalle, El patrullero 777 y El barrendero, entre muchas otras, “es el último peldaño que tiene para agarrase”.
Se queja también Moreno Laparade de que “en el aspecto penal las autoridades del régimen pasado, a base de contubernios y componendas en la Procuraduría, han hecho perdedizo el expediente, y cuando uno va a verlo nunca está, por lo que ya metimos una carta quejándonos con el nuevo procurador”.
“Se nos acusa de que la firma de mi tío es falsa”, observa Moreno Laparade, “pero curiosamente en el juicio civil en el Juzgado XVI de lo familiar, Mario reconoce el mismo documento, con la misma firma, como verdadero”.
Con Francisco Fuentes León como abogado en lo civil y con Enrique Fuentes en lo penal, Moreno Laparade asegura en este sentido que “los peritajes, salvo los que Moreno Ivanova ha mandado hacer, están a mi favor, incluido el oficial efectuado por la Procuraduría”.
Con Arturo Mora Saavedra, que fue simultáneamente abogado de Cantinflas, de Mario Arturo Moreno y de Moreno Laparade, fuera ya de la disputa, este último cuestiona la ética de María del Carmen Olvera, la abogada de Moreno Ivanova, que fue defensora legal de su excónyuge Abril del Moral y que ahora lo es de Mario Arturo.
Mora Saavedra, por cierto, se hizo cargo del pleito de Cantinflas contra Joyce Jett y defendió a Moreno Ivanova en el juicio contra Abril del Moral.
Representando a Abril del Moral, la abogada Olvera ganó en el pasado al que ahora es su cliente los juicios por la propiedad del domicilio conyugal al momento de la separación y por la vigencia del vínculo matrimonial. No obstante, se queja ahora la abogada, Abril del Moral la despidió sin liquidar sus honorarios, por lo que ha iniciado a su vez un procedimiento legal en su contra.
Al mismo tiempo, la pareja Moreno-Bernat se dispone a atacar de nuevo legalmente a Abril del Moral, con el objeto de recuperar la propiedad que habita.
Responsable del cobro de las liquidaciones de Columbia, que le eran entregadas durante los últimos tres años de vida de Cantinflas en cheques a su propio nombre, Moreno Laparade reflexiona ahora que fue “a raíz de que Sandra Bernat, la esposa de Mario Arturo, se enteró de la cesión de derechos que hizo mi tío en Houston con fecha 4 de marzo de 1993, cuando surgen los problemas”.

QUE SE AGARREN

Este es sólo el principio, dice por su parte Sandra Bernat, mientras previene: “Ahora sí, que se agarren”.
De hecho, advierte, estos son apenas los primeros pasos legales en contra de Moreno Laparade, en la medida en que se preparan para enfrentarlo judicialmente desde varios frentes. Uno de ellos, dice, será precisamente la Fundación Mario Moreno Reyes “o quien resulte responsable por el librito”, es decir la biografía Mario Moreno y Cantinflas rompen el silencio, ya que deberán enfrentar cargos por difamación y daño moral, formulados en denuncias por separado de Moreno Ivanova y Sandra Bernat.
Otra demanda pendiente, dicen, hará comparecer a Moreno Laparade para rendir cuentas por la segunda cesión en litigio, cuya legitimidad ha sido puesta en duda por la pareja Moreno-Bernat, y que incluye los bienes que según Moreno Laparade se encuentran ilegalmente en poder del comprador del departamento de Cantinflas en Palmas, cuyo valor es de mil millones de viejos pesos. Asimismo, amenaza Bernat, “las cuentas bancarias están todavía en veremos”.
En la mira de la pareja se encuentra incluso la Procuraduría que, según dicen, ha actuado con parcialidad en el conflicto de intereses. De hecho, cuenta Bernat, la demanda penal contra Moreno Laparade se interpuso desde hace 18 meses en la Procuraduría, “donde dijeron: `A ésta dénle para atrás’, según supimos”.
También en la Procuraduría, donde Moreno Laparade habría conseguido la alteración de la fecha de un documento traducido por sus peritos, acusa Bernat, se realizó un peritaje a su favor de la firma de Mario Moreno, por el que supuestamente el sobrino de Cantinflas pagó la cantidad de 40 mil nuevos pesos.
“A lo mejor le metemos una demanda a la Procuraduría, porque esto es un chanchullo del tamaño del mundo, es totalmente ilegal”, advierte Bernat.
En cuanto a la demanda civil en el Juzgado XVI de lo familiar, donde quedó radicada la sucesión testamentaria de Cantinflas, el asunto quedó inicialmente en manos del juez Eloy Bucio, quien de acuerdo con lo expresado por Bernat estaría en la nómina de empleados de Moreno Laparade y habría sido separado de su cargo por corrupto.
Sandra Bernat, su cónyuge, explica Moreno Ivanova a su vez, “es mi asesora legal; ella armó todo el expediente y ella entiende más de términos legales, porque toda su familia ha sido de abogados; yo ahí me atoro mucho”.
Sí, previene Bernat, y “esto es el principio de la bomba”.