La primera comparecencia de Jaime Serra Puche en la Cámara de Diputados, el miércoles 14, en su calidad de secretario de Hacienda y Crédito Público, repitió el esquema de siempre: Por un lado, los diputados de oposición, que critican y cuestionan todo, pero logran poco, y en el otro, un secretario que no cede, evade, se muestra complaciente y se adjudica la razón.
No hubo manoteos, regaños, burlas, descalificaciones abiertas, como lo estilaba Pedro Aspe, pero Serra Puche tampoco cedió. Cordial estuvo, pero siempre quiso hacer sentir que la razón estaba de su parte, del gobierno. A pesar de esa cordialidad, de repente soltaba un “su planteamiento es contradictorio”, “en su información hay ignorancia”, “su argumento es insuficiente”.
O, de plano, casi gritaba cuando lo sacaban de sus casillas. Como ante la insistencia de diputados sobre la famosa partida secreta –ramo 0023, partida 8,100 del Presupuesto de Egresos–, de la que, acusan legisladores, hay manga ancha para gastos del Presidente de la República, Serra exclamó: “¡En el ramo 23 no se esconde nada; no hay secreto alguno! Es, simplemente, para tener recursos contingentes frente a contingencias potenciales que puedan ocurrir a lo largo del año, eso es todo”. Además, informó que para 1995 esa partida disminuye sustancialmente de 30,000 millones a 15,000 millones, y de éstos, 10,000 millones son para el programa salarial. De tal suerte que, dijo, sólo quedarán 5,000 millones para las contingencias que pudieran surgir en el año.
En nada cedió el secretario. Ninguna modificación sustancial le arrancaron los diputados de oposición. Por ejemplo, en uno de los temas centrales de la discusión –la redistribución del ingreso, en beneficio de los que menos tienen– abordado en prácticamente todas las intervenciones, Serra reiteró las tesis que han prevalecido en los últimos años.
Apuntó que el programa económico del presidente Zedillo considera el tema de la distribución del ingreso “de manera seria, procurando un programa que, a través de finanzas públicas estables, consolide la estabilidad y permita una mejor distribución del ingreso a nivel familiar, y, a través de la competencia creciente en el mercado interno y externo, permita una redistribución del ingreso en favor de la mano de obra. Es un tema que está bien planteado en las propuestas que les hemos hecho”.
Sólo un momento de incomodidad. Ifigenia Martínez, diputada perredista, le soltó: La forma en que los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari resolvieron la crisis financiera desatada en 1982, fue un “esquema neoliberal que constituyó una respuesta antihistórica, antidemocrática y antipopular”, que se extendió “a toda la economía, al sector social y también a la ética y a la moralidad”.
Agregó: En los últimos doce años no se han visto más que políticas restrictivas y recesivas, apertura comercial que sólo beneficia a Estados Unidos, desempleo en todas las ramas productivas, salarios reales contenidos…
Y pidió al secretario de Hacienda: Que diga cuál es la carga fiscal de Pemex, que diga cuánto paga de impuestos Teléfonos de México, que diga “cuál es el impuesto personal que paga el señor (Carlos) Slim” y que diga si éste –el presidente del Consejo de Administración de Telmex– “tiene gravadas las ganancias de capital que hizo con motivo de la privatización de Teléfonos de México”.
Aplausos, inclusive de pie, de muchos diputados, hasta de algunos que no eran de la bancada perredista.
Serra Puche, respondió: “Dice usted que la política de corrección de desequilibrios que llevamos adelante en los últimos años y que el país ha llevado adelante con el esfuerzo de todos, es antihistórica. Yo, con todo respeto, he de decirle que los desequilibrios en los que incurrimos y en las decisiones que se tomaron de política económica en los 70, es donde hubo un fenómeno de ir en contra de las tendencias históricas y de las tendencias mundiales, porque justamente –aquí alzó la voz y se dirigió de plano a Ifigenia– por la influencia de la escuela de pensamiento económico con la que se identifica más, maestra, en 1970 se decidió aumentar la protección en México, aumentar la protección de la economía, y eso nos llevó a ineficiencias muy notables en la economía que dieron como lugar un déficit creciente, que dieron como lugar un endeudamiento creciente y unas presiones inflacionarias que a usted le consta que se empezaron a generar entonces.
“Si nosotros hubiéramos seguido con esa política, permitiendo altos déficit, permitiendo déficit fiscal importante, permitiendo un endeudamiento creciente, permitiendo inflaciones crecientes, la descomposición económica por la que hubiera atravesado el país hubiera sido mayor y las consecuencias de haber continuado con esas políticas, hubieran sido francamente desastrosas para nuestra economía.”
Y a las preguntas concretas de la perredista, Serra no cayó en la provocación: vía Pemex, se recaudarán 60.8% de los ingresos brutos antes del IVA; a Telmex se le grava con el régimen general del Impuesto sobre la Renta, que es una tasa de 34%, además de que paga el impuesto por la prestación del servicio telefónico, que tiene una tasa de 29%. Y sobre los impuestos que paga Carlos Slim, respondió con una generalización: A todas las personas físicas se les gravan sus ingresos, por actividades empresariales o por ingresos personales, con una tasa de hasta 35%.
Serra Puche dejó tras de sí un cúmulo de ofertas optimistas: Con el nuevo programa económico se crearán 800,000 empleos adicionales cada año; los trabajadores ahora sí recuperarán su poder de compra: habrá un crédito fiscal para quienes perciban hasta dos salarios mínimos, que significará un ingreso adicional de 3%; los estados y municipios tendrán más recursos: por mayores aportaciones de la Federación –aumento de 4% en términos reales–, pero sobre todo por la introducción del concepto de coordinación hacendaria integral, mediante la cual los estados serán más dueños de sus propios recursos; y, finalmente, la pobreza recibirá un golpe mortal: el gasto social aumentará 10% y ocupará más de 55% del gasto programable, ello gracias, entre otras cosas, a que la deuda pública ya no es problema.








