El conflicto Reforma-Voceadores llegó al terreno jurídico “Es una demanda falsa”, dice el abogado del diario; “Sí procede”, responde el asesor de los voceadores

Con una demanda civil por 500 millones de nuevos pesos contra el Consorcio Interamericano de Comunicación, el jueves 14 llegó al terreno jurídico el conflicto Reforma-Unión de Expendedores y Voceadores de los Periódicos de México.
Ambas partes, sin embargo, lamentan no estar en lo suyo:
“No somos pleitistas, somos periodistas”, dice el presidente y director del diario, Alejandro Junco de la Vega.
“No estamos acostumbrados a ser noticia, sino a venderla”, dice Manuel Ramos, líder de los voceadores.

LA DEMANDA

En la demanda civil de la Unión contra Reforma se reclama lo siguiente:
–La formalización por escrito y firma del contrato verbal de exclusividad de distribución del periódico; el cumplimiento del contrato en los términos en que fue pactado y la abstención de Reforma de distribuir directamente el periódico en las calles del Distrito Federal y zonas conurbadas; el pago de daños y perjuicios, a razón de 40% sobre el valor de cada periódico vendido, desde la fecha del incumplimiento del contrato, el 1º de noviembre; el pago de 500 millones de nuevos pesos como indemnización por “daño moral” –de imagen y reputación– causado a la Unión; publicación de la sentencia en el diario, y el pago de gastos que origine el juicio.

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Abogado de Reforma, Bernardo Ledezma asegura que esta reclamación es “totalmente falsa, por lo que la vamos a negar contundentemente. Todo lo que dicen lo van a tener que probar”.
Niega la existencia del contrato verbal de exclusividad que menciona la Unión. “El contrato es un acuerdo de voluntades. No se ha llevado a cabo un acuerdo específico con un plazo, vigencia y determinadas condiciones. Existen costumbres de los voceadores que no estamos obligados a seguir”.
Sobre los acuerdos iniciales entre Reforma y la Unión, puntualiza:
“En un principio, su forma de trabajar nos pareció conveniente. Eso no quiere decir que por empezar a trabajar sobre una base determinada quedemos obligados con ellos de por vida.
“Si no hay contrato y no hay incumplimiento, no puede haber ninguna de las consecuencias que ellos pretenden reclamarnos por daño moral.”
Ledezma interpreta la postura de la Unión: “Quieren mantener esa prebenda y poder que se les daba, pero están fuera de lugar”.
–¿Puede una asociación civil interponer ese tipo de demandas?
–La asociación civil, según la ley, no tiene ningún fin económico. Por eso aquí es muy cuestionable, además, la auténtica naturaleza y estructura de la Unión.
Considera que la “sola presentación de los hechos evidencia que están equivocados. Primero, alegaron violación de derechos de los trabajadores; luego, la existencia de un contrato oral. Si supieran claramente por qué demandarnos, no alegarían premisas tan diferentes.
“Pienso que el asesor legal de la Unión, Néstor de Buen, está equivocado. Caracterizado por ser un luchador social, me sorprende que venga a presentar una demanda que sabe que está mal. Preocupa que pretenda atacar un principio elemental jurídico y filosófico: la justicia sólo se puede dar entre seres libres, y él ha comentado que en aras de la justicia social se puede sacrificar esa libertad.”
Por lo que hace a la denuncia de Reforma, en el sentido de que la Unión realiza prácticas monopólicas, de acuerdo con las disposiciones de la Ley Federal de Competencia Económica, Ledezma explica:
“Es algo que estamos estudiando. No se ha interpuesto una denuncia específica. Esta ley tiene muchos términos económicos complejos, no es un caso fácil.”
Néstor de Buen, por su parte, afirma que la demanda procede porque “los contratos son acuerdos de voluntades y basta que se cumplan para ser válidos. En este caso, el contrato con Reforma se cumplió durante casi un año. Por tanto, quienes violaron el contrato tienen que pagar por daño moral”.
La demanda se entregó en la Oficialía de Partes del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal desde el viernes 9 de diciembre. El abogado de la Unión espera que en enero pueda comenzar el proceso jurídico.
De Buen también se refiere al concepto legal de “microempresarios” –como Reforma denomina a sus voceadores–, y sostiene que “es una idiotez, porque son trabajadores. Con estos juegos de palabras el señor Junco quiere eludir responsabilidades. Según el artículo 25 de la Ley Federal del Trabajo, los que compran y venden son trabajadores, así que ellos se basan en una rotunda negación de la ley laboral”.

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Con la certeza de que “es muy sano un cuestionamiento jurídico” de la demanda, Junco de la Vega, comenta en sus oficinas:
“Interpreto que quieren discutir el fondo del asunto y que no quieren, nada más, objetar nuestra presencia en este mercado con acciones de violencia y de intimidación. Entiendo que también nos quieren cuestionar desde el punto de vista jurídico.
“Si encontramos motivos legales u objeciones para hacer lo que estábamos haciendo, pues lo vamos a dejar de hacer. Nosotros quisiéramos que nos demostraran sus acusaciones en una ‘corte’. Si algo hay que corregir, lo haremos, pero no por la fuerza, la intimidación o en contra de la ley.”
Del daño moral alegado, Junco piensa que “siempre es muy fácil afirmar que alguien le ha causado un daño a otro. Esta vez, el precio que pusieron fue de 150 millones de dólares; pero es tan ambiguo el término que nos podrían haber exigido 1,500.
“Aquí, el punto interesante es que si se libran todos los obstáculos para poder llegar a una decisión definitiva y ellos pierden la demanda, pues nosotros tendríamos que recuperar hasta el 20% de lo reclamado. O sea: un egreso para la Unión de 40 millones de dólares, porque su demanda es muy seria.”
–¿Quién considera que ha ganado con este problema?
–Yo soy partidario del dicho ‘más vale un mal arreglo que un buen pleito’. Nosotros no somos pleitistas, somos periodistas; igualmente, quisiéramos estar únicamente dedicados a nuestra labor de periodismo y llegar al fondo de tantas cosas que merecen la atención de los periodistas. Sin embargo, ahorita nos tocó tener que desempeñar este papel.
Al otro lado de la ciudad, en su expendio, el secretario general de la Unión de Voceadores, Manuel Ramos, opina sobre la demanda contra Reforma:
“Hacemos esto por consejos de nuestro asesor legal, Néstor de Buen. Siempre nos hemos dedicado a vender periódicos y ahora tenemos que enfrentarnos a prepotencias y engaños de Reforma, que además goza de tribuna propia para estarnos molestando. Así que tuvimos que ir ante una autoridad, para decirles que hasta aquí llegaron, que mis compañeros ya pusieron las dos mejillas y dicen que les han dado en las dos.”
Respecto de la estrategia de la Unión, considera que “se ha manejado con base en la autoridad que la asamblea general me confirió, y con base también en opiniones de algunos compañeros”.
Sobre la acusación de prácticas monopólicas que lanzó Reforma, sostiene:
“Eso es una mentira. Tan es así que por eso ni lo llevaron a juicio.”
Hace un balance de lo sucedido y da como ganadora a la Unión:
“Ya venían cambios en la Unión, y estos cambios se están acelerando. Tenemos una mejor planeación y organización, hay más voceadores que nunca. Y es que nos dedicamos a vender noticias, no a hacerlas. Estábamos avanzando, sólo que llegaron los señores Junco y quisieron capitalizar su problema de circulación.”
Explica:
“Lo que sucedió es que en julio apenas vendían un promedio diario de 11,000 ejemplares, lo que no era nuestra culpa. Al contrario, fuimos impulsando sus ventas. Eramos su mejor vendedor, pero esperaban más y rompieron el contrato para hacerse publicidad.”
Añade:
“Hablo en nombre de la Unión; estamos dispuestos a seguir porque estamos conscientes de que la razón, ahora más que nunca, está de nuestro lado. Nos enfrentamos a la soberbia de mucha gente, pero, echándole ganas –aunque es una pena que no tengamos dónde escribir todos los días para defendernos de la información de los Junco–, vamos a luchar por lo que es justo.”
Considera que Reforma ha cometido “actos prepotentes”: “El sólo hecho de que llegue un fotógrafo y dispare ocho rollos a la cara de un voceador, hasta que se enoje, es suficiente para que lo consideremos una provocación. Siento a mis compañeros desesperados”.
Concluye:
“Ya me dijeron los voceadores que para mí es muy fácil pedir control y tranquilidad, pero que ellos no aguantan más. No se vale que estén engañando a la opinión pública desde su tribuna y provocando a nuestra gente.”