En Tabasco, Esteban Moctezuma rompió el compromiso explicito de no interferir en la jornada electoral, acusa López Obrador

VILLAHERMOSA.- Carlos A. Madrazo decía que un rayo divino rompió las alas a la Victoria de Samotracia para que ella nunca lo dejara, pero 25 años después la Victoria lo abandonó.
En Tabasco, su tierra natal, fracasaron sus esfuerzos democratizadores. Quería hacer realidad el “sufragio efectivo” y crear lo que él llamaba el Poder Electoral (un organismo autónomo que vigilara e hiciera respetar los procesos democráticos y señalara en las elecciones locales o nacionales qué candidatos obtuvieron la mayoría de los sufragios), pero se frustró.
Al frente de las huestes que derrotaron los ideales de Carlos A. Madrazo se encuentra su hijo Roberto, a quien la semana pasada el Congreso local declaró gobernador electo de Tabasco.
De la maquinación de ese “fraude electoral” informa el candidato del PRD a la gubernatura, Andrés Manuel López Obrador. Y da a conocer, en entrevista con Proceso, el “incumplimiento de acuerdos” en que incurrió el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, con quien inició negociaciones –se han reunido tres veces– y “ahora nos responde con represión”:
Judiciales federales detuvieron, hasta el viernes 16, a 81 personas que bloqueaban pozos petroleros e impedían el acceso a instalaciones de Pemex. Lejos de amedrentarse, López Obrador anunció que continuarán el bloqueo de pozos “hasta que nos metan a todos a la cárcel”.
Ante la gravedad del conflicto poselectoral, Francisco Goitia Prieto, presidente del Comité de Derechos Humanos de Tabasco, advierte el peligro de que el alzamiento armado de Chiapas se extienda a esta entidad vecina.
“Hay causas comunes de descontento: la imposición de Eduardo Robledo, en Chiapas, y la de Roberto Madrazo en Tabasco. Además, ambas entidades están comunicadas en muchos aspectos. Hay ganaderos que tienen tierras en Tabasco y en Chiapas. Los conflictos de un estado pueden contagiar al otro. Negar este riesgo equivale a cerrar los ojos”, explica Goitia Prieto.
Después de gobernar Tabasco, Carlos A. Madrazo presidió el comité ejecutivo nacional del PRI. Boicoteado en sus esfuerzos democratizadores, renunció al liderazgo –el 22 de noviembre de 1965– e inició la creación del partido “Patria Nueva”.
Aunque ese partido no llegó a nacer, en su gestación Madrazo usó su elocuencia. En varios de sus discursos recurrió a la parábola del hombre sabio que existió en Oriente –su nacimiento se celebra en estos días– y que recorrió pueblos y ciudades para enseñar su doctrina de amor. Muchos poderosos habían sido desenmascarados por la verdad, prodigada en mansedumbre, de aquel hombre justo.
En una ocasión, uno de esos poderosos le tendió una trampa: Con un pequeño pájaro entre las manos, se acercó al sabio y le preguntó, ante la multitud que lo rodeaba:
–Tú, que todo lo sabes, dime: ¿Lo que tengo entre las manos tiene vida o está muerto?
Si el sabio respondía que tenía vida, el poderoso oprimiría las manos y mataría al ave; si respondía que no la tenía, el poderoso abriría las manos y la dejaría volar a la vista de todos. En cualquier caso se conseguiría el descrédito: El sabio quedaría como charlatán.
Previo al desenlace de la parábola, Madrazo acostumbraba analizar, en sus discursos, los principales problemas del país. Dejó de hacerlo el 4 de junio de 1969, día en que murió en un accidente de aviación, 19 años antes de que se iniciara lo que aquí llaman la “crisis política de Tabasco”:
En mayo de 1988, Salvador Neme Castillo fue destapado candidato del PRI. Le ganó la candidatura a Roberto Madrazo, gracias al apoyo del senador Raúl Salinas Lozano, padre del entonces candidato presidencial Carlos Salinas.
Tres meses después surgió la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, postulado por el Frente Democrático Nacional (FDN). Tradicionalmente, Tabasco había sido una entidad priísta, pero el desprestigio de Neme Castillo provocó un avance extraordinario de la oposición representada por López Obrador.
Ante esta situación, el comité ejecutivo nacional del PRI designó a Roberto Madrazo presidente estatal del partido, con la encomienda de hacer triunfar a Neme Castillo “a cómo diera lugar”. Así lo hizo, aunque en el empeño el PRI gastó –según denunció la oposición– más de 50,000 millones de viejos pesos, con los que compró periodistas, dirigentes e inclusive candidatos del FDN.
Luego de asumir la gubernatura, la corrupción se generalizó en el gobierno de Salvador Neme: No sólo designó funcionarios a sus parientes y amigos, sino que también impuso, mediante una fraudulenta “consulta a las bases”, a la dirigencia estatal del PRI, encabezada por el entonces líder del Congreso, Jesús Madrazo Martínez.
En enero de 1991, Roberto Madrazo y Manuel Gurría Ordóñez maniobraron y lograron que el comité ejecutivo nacional del PRI, encabezado por Luis Donaldo Colosio, desconociera a la dirigencia impuesta por Salvador Neme. En venganza, Salvador Neme auspició una revuelta priísta que culminó con la incineración, a las puertas del edificio del PRI, de un monigote con la figura de Colosio.
La lucha entre Neme y entre Roberto Madrazo y Manuel Gurría continuó, en tanto que López Obrador, avalado por la Corriente Democracia 2000 que encabeza el priísta Luis Priego Ortiz, demandaba juicio político contra el gobernador. Finalmente Neme cayó. Manuel Gurría asumió el poder, como gobernador sustituto, el 28 de enero de 1992.
Pero también Gurría fue acusado de corrupción y de aprovecharse del gobierno para beneficiar a sus amigos. Por pugnas en su gabinete, en sus primeros dos años de gobierno tuvo que hacer más de 25 cambios entre funcionarios de primero y segundo niveles.
Ante signos de ingobernabilidad en Tabasco, Roberto Madrazo fue designado presidente del PRI estatal el 11 de julio de 1993. De hecho, Madrazo tomó también el timón del gobierno, pero ni así logró superar la crisis política.
Hasta finales del año pasado, Gurría había enfrentado más de 500 marchas, mítines, plantones contra su gobierno y contra Pemex. A esto se agrega el desastre en los principales cultivos –copra, cacao– de la entidad, que tienen en la ruina a unos 100,000 productores.
Para acallar la creciente inconformidad popular, Gurría ha tenido que recurrir a la represión policiaca. Esto provocó, según el último informe del Comité de Derechos Humanos de Tabasco, 71 casos de violación de los derechos humanos: 11 homicidios, 37 detenciones arbitrarias e ilegales, tres torturas, 14 allanamientos de domicilio y otro tipo de abusos.
En un clima de inequidad y de creciente encono, el 20 de noviembre se efectuaron las elecciones generales locales. Como ejemplo de inequidad electoral, el presidente del Comité de Derechos Humanos, Francisco Goitia Prieto, denuncia:
Los medios de comunicación están prácticamente cerrados a la pluralidad. “Tanto la prensa escrita como los medios electrónicos se manifiestan abiertamente parciales al partido oficial, distorsionan las posturas de la oposición u omiten informar sobre ellas, y en sus espacios editoriales satanizan toda crítica al gobierno”.
Inconformes con el resultado electoral, miles de perredistas viajaron a la Ciudad de México, en la llamada “Caravana por la Democracia”. De nada les sirvió: El Consejo Estatal Electoral entregó constancia de mayoría a Roberto Madrazo, a quien reconoció 56% de la votación, contra 37% de López Obrador. Con base en estas cifras, el miércoles 14 el Congreso local declaró al priísta Gobernador Electo.
El martes 13, los reporteros de Proceso solicitaron una entrevista con Roberto Madrazo. Se negó. Su coordinador de prensa dijo que había viajado a la Ciudad de México, donde permanecería hasta la semana entrante. Falso: Estuvo en Villahermosa hasta el jueves 15, en la tarde, cuando abordó el vuelo 660 con destino al Distrito Federal.
Y mientras el gobernador electo estaba “desaparecido”, el conflicto poselectoral iba en aumento. En la madrugada del miércoles 14 empezaron a ser detenidos, por policías judiciales federales, decenas de perredistas que bloqueaban el acceso a instalaciones petroleras.
Se esperaba que el sábado llegaría a Villahermosa el excandidato presidencial del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, para visitar a los campesinos e indígenas detenidos en las instalaciones de la PGR.
No obstante las detenciones, los perredistas intensificaron y ampliaron sus bloqueos a una batería y compresoras en la comunidad Rancho Nuevo del municipio de Cunduacán, en tanto que miembros del Ejército incursionaban –el viernes 16– en la zona indígena de Nacajuca, donde se encuentran bloqueados los campos petroleros Zen y Musgo 101.
Un cerco policiaco se fortaleció en el Palacio de Gobierno, ante el temor de que sea ocupado por los seguidores de López Obrador.
Igual sucedió con la Quinta Grijalva, residencia oficial de los gobernadores: Más de 300 policías antimotines la resguardan desde el jueves 15.
El despliegue policiaco se extendió al Teatro Esperanza Iris, que podría ser declarado recinto oficial del Congreso para que ahí Roberto Madrazo asuma la gubernatura, el próximo 31 de diciembre.
Fuentes policiacas revelaron que se encuentran en Tabasco alrededor de 1,000 judiciales federales y cinco helicópteros militares.
López Obrador afirma que la elección “estuvo plagada de irregularidades” y que “los hombres del gobierno, en particular Esteban Moctezuma, incumplieron los compromisos” que contrajeron con él.
Explica que el 18 de noviembre, dos días antes de la elección, se entrevistó con Moctezuma, que todavía no era secretario de Gobernación, y llegaron al siguiente acuerdo:
“A pesar de la inequidad del proceso y de que la elección estaba viciada de origen, ellos, los del gobierno, prometieron que no iban a meter las manos el día de la jornada electoral.”
Ciertamente –recuerda López Obrador–, el día de la elección “ellos cumplieron el acuerdo, pero sólo hasta la una de la tarde, cuando se dieron cuenta de que nosotros (el PRD) vamos ganando”.
Hasta la una de la tarde –reitera–, la elección se desarrolló “de manera libre”, es decir, los votantes acudían a las urnas por su propia voluntad, sin ser acarreados ni obligados a votar por determinado partido.
A esa hora, los perredistas registraron, mediante encuestas a la salida de las casillas, que “vamos arriba y la tendencia era que, a las 18 horas, lo más que votaría sería el 40% del padrón”.
Pero a la una de la tarde, el diputado perredista Octavio Romero captó con un escaner una llamada telefónica de Pedro Vázquez Colmenares a Roberto Madrazo y a Salvador Sánchez (Vázquez Colmenares es delegado del PRI en Chiapas y en Tabasco, y Salvador Sánchez en Tabasco).
En esa llamada –informa López Obrador–, los tres deciden echar a andar un operativo al que llaman “Promoción del voto”.
“Independientemente de que se trataba de echar a andar un fraude, la ley establece que no se debe hacer proselitismo desde tres días antes, menos aún el mismo día de la elección. Ellos alegan que era un programa de promoción del voto. Pero eso no se puede hacer el día de la jornada electoral. La ley lo prohíbe y establece que eso es causal de nulidad.
“El operativo se echó a andar a partir de esa hora, pero fundamentalmente de las 16 a las 18 horas: acarreo de votantes, compra de votos, carruseles… Y no querían que las casillas se cerraran a las 18 horas. Todas las que cerraron después de esa hora, las perdimos.”
Tres o cuatro días después de la elección, López Obrador volvió a entrevistarse con Esteban Moctezuma. Hubo dos testigos, cuyos nombres omite, pero a los que califica de “respetables y de inobjetable vocación democrática”. Los dos son abogados y aceptaron elaborar un dictamen, “como si fueran una comisión de intermediación”.
Según López Obrador, Moctezuma “se comprometió a que si demostrábamos –como lo establece la ley– que más de 20% de las casillas eran susceptibles de anulación, entonces se declararían no válidas las elecciones”.
Para que esta comisión dictaminara, los perredistas se comprometieron a entregarle toda la documentación, e igual compromiso asumieron el PRI y el gobierno.
“Nosotros cumplimos. Entregamos toda la documentación, pero el PRI no lo hizo nunca. Se echaron para atrás. Y los dos abogados decidieron renunciar a la comisión, por carecer de información para elaborar el dictamen.”
Hubo una tercera reunión entre López Obrador y Moctezuma, ya para entonces secretario de Gobernación. Se produjo el 8 de diciembre. Moctezuma les dijo que no había posibilidades de declarar nula la elección. “Ni siquiera aceptó el planteamiento de revisar las actas ni cosa por el estilo. Desde entonces hemos visto que no hay voluntad política para resolver los problemas, que no hay correspondencia entre las palabras y los hechos”.
Desde dos días antes –el 6 de diciembre–, López Obrador envió una carta al presidente Zedillo. En ella le propone que el Congreso local nombre un gobernador interino, y que se efectúe una reforma electoral para crear “un cuarto poder electoral, verdaderamente autónomo e independiente”.
Al respecto, desde hace más de 25 años, Carlos A. Madrazo decía:
“Estamos acostumbrados a respetar como dogma la teoría clásica de la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero 200 años no transcurren en vano y la concepción de Montesquieu no puede ser ya limitativa ni marcar por lo mismo un horizonte inviolable. A los tres poderes clásicos precisa agregar un cuarto poder, base de los otros: el Poder Federal Electoral, que con toda la fuerza constitucional necesaria, tenga como función vigilar y hacer respetar el proceso democrático y señalar, en las elecciones locales o nacionales, qué candidatos obtuvieron la mayoría de los sufragios.”
Por lo pronto, López Obrador insiste en que Roberto Madrazo, “por dignidad”, no asuma la gubernatura. Si así lo hiciera, Madrazo quedaría con sus derechos a salvo para volver a participar en la elección, en el marco de las nuevas reglas.
Hasta el momento, el Presidente no ha contestado la carta de López Obrador. Y cuando el reportero le pregunta qué va a hacer, el perredista recuerda la parábola que Carlos A. Madrazo usaba en sus discursos y lo que el hombre poderoso le preguntó al sabio.
Antes de responder, el sabio miró fijamente al poderoso y después le dijo:
–En tus manos está que viva o que muera…